Perseguido por Franco y ETA: la historia de Franco Martínez, el árbitro que lo cambió todo
Hoy falleció el colegiado 'culpable' de instaurar una norma por la que a los árbitros se les conoce por los dos apellidos. Su nieto recuerda en Relevo aquella época.

13 de septiembre de 1969. Ese día, en un Pontevedra 0-1 Granada, debutaba en Primera División el colegiado Ángel Franco Martínez, 'Franco' para los espectadores. Después de dirigir tres temporadas en Segunda División y con 30 años, este árbitro murciano llegaba a la máxima categoría del fútbol español con la intención de hacerse un hueco entre los mejores colegiados del mundo. Sin embargo, lo que él no sabía es que su presencia en la Liga cambiaría para siempre la denominación de los árbitros españoles en el mundo del fútbol. Con 182 partidos arbitrados en Primera a sus espaldas, recordamos la historia del árbitro que hoy ha fallecido a los 85 años.
Echemos la vista atrás: en plena época de dictadura franquista, algunos ciudadanos acudían al fútbol para intentar desfogarse y evadirse de sus problemas cotidianos, también profiriendo insultos a los colegiados cuando estos no tomaban decisiones que beneficiasen a sus equipos. Una práctica que, desgraciadamente, no ha desaparecido.
En el momento en el que nuestro protagonista llegó a Primera División, los insultos hacia su persona comenzaron a ser constantes en los estadios, ya no únicamente dirigiéndose al colegiado, sino aprovechando para insultar al dictador. Álvaro, nieto del colegiado, nos cuenta que "la censura del momento obligó a los medios de comunicación a dirigirse a mi abuelo por sus dos apellidos". Desde ese momento, esa imposición se hizo extensible a todos los colegiados y ahora siempre se indican los dos apellidos, en vez del nombre y primer apellido o solo el primer apellido. Del Cerro Grande, Mateu Lahoz, Gil Manzano, Munuera Montero, etc. Y podríamos seguir. Aquel cambio influye actualmente en cada mención arbitral.

Franco, el dictador, también sacó la tarjeta roja
Volvemos a los inicios para seguir contextualizando. En ocasiones especiales, como las finales de Copa del Generalísimo (actual Copa del Rey), Ángel Franco Martínez tenía prohibido ser colegiado del encuentro, pese a ser uno de los mejores árbitros del panorama nacional. Como explica su nieto, "en esos partidos acudía el Generalísimo a entregar la Copa, por lo que no podía permitir que se escucharan insultos hacia 'Franco' en el estadio aprovechando la coincidencia con el árbitro". De hecho, no fue hasta el fallecimiento de Francisco Franco en 1975 cuando a Ángel Franco se le permitió dirigir finales de la ya nueva Copa del Rey (lo hizo en 1978, 1980 y 1984).
Una de las anécdotas más curiosas que relata su nieto para Relevo data de la Final de Copa del Rey entre Barcelona y Athletic en 1984, que dirigió Franco Martínez. El partido lo termina ganando el Athletic gracias a un gol de Endika y, tras el pitido final, se produce una monumental batalla en la que se vieron involucrados jugadores de ambos equipos. Ángel Franco Martínez, cuando pitó el fin del encuentro, se dirigió al túnel de vestuarios, se duchó y se dirigió a casa. No se enteró de la pelea, quizás una de las más famosas en el mundo del fútbol, hasta el día siguiente.
«El Franco del fútbol», una etiqueta que salía cara
Por apellidarse Franco, Ángel también fue objetivo de la banda terrorista ETA. Desde el Comité de árbitros le avisaron para dirigirse a la Catedral de Murcia para aclarar unos temas sobre el Real Sociedad-Athletic que debía pitar en Atocha. El colegiado pensó que querían sobornarlo. Cuando llegó, le indicaron que debía argumentar que estaba enfermo para no acudir al partido, ya que corría el rumor de que ETA iba a acabar primero con "el Franco del fútbol" y, después, con el dictador.