OPINIÓN

A lomos de Rodri jugar al fútbol es mucho más fácil

Rodri y Carvajal abrazan a Morata en uno de sus goles./ AFP
Rodri y Carvajal abrazan a Morata en uno de sus goles. AFP

Ponga un Rodri en su equipo y todo será mucho más fácil. ¡Qué se lo digan al City de Pep! ¡Y que se lo digan a esta España de De la Fuente que jugó en Tifflis uno de los mejores partidos de los últimos años! Y al utilizar el verbo jugar se contempla todo. La defensa, el ataque y, sobre todo, la creación. Cuando pensábamos, yo al menos, que la transición después de Busquets iba a ser muy dura, resulta que su recambio natural, el futbolista que en los últimos meses compartió foco con el exazulgrana en la posición de mediocentro, se ha hecho totalmente con los mandos.

Hernández Cascante, a sus 27 años, domina la situación como siempre lo han hecho los grandes organizadores. A sus lomos este juego llamado fútbol parece sencillo por cómo consigue que le corra el balón. Qué no quiere decir que él no corra. Pase y apoyo. Salto a la presión. Movimiento constante para no ser referencia de los contrarios. Tan pronto se mezcla con los centrales como con los interiores. Se planta ahí, con el círculo central como referencia y con el horizonte de frente y los compañeros giran a su alrededor. Contra Georgia jugó como único mediocentro. Como a él más le gusta, aunque no lo proclame a los cuatro vientos. Lo mismo les ocurría al mejor Xabi Alonso y al propio Busquets, preferían esa zona solo para ellos, aunque finalmente juntos se entendieron de maravilla y cuando formaron tándem llevaron a España al título mundial.

Hacía tiempo que la Selección no jugaba tan bien al fútbol. El juego siempre será el complemento perfecto de los goles. La memoria pasa por el partido del Mundial contra Costa Rica, pero posiblemente no llegó a la excelencia del primer tiempo este partido. Rodri domina una materia propia de los especialistas del puesto: el juego entre líneas. Ha aprendido a dominarlo a las órdenes de Guardiola y ahora maneja todas las situaciones del juego interior con soltura. Busca a los interiores (Gavi y Fabián), pero también a los extremos (Asensio y Dani Olmo). Con Morata tiene feeling que se traducen en movimientos trabajados. Sabe cuando el ariete busca recibir en apoyo o cuando rompe su desmarque al espacio.

Rodri se ha convertido en un maestro en el arte de girar el juego, esa frase que tanto se utiliza ahora en el vocabulario moderno de este deporte, y que quiere decir que sabe bascular la circulación del balón, indistintamente, hacía los dos lados. Juego por aquí y miro para allá. Le gustan los cambios de orientación y cuando ve una defensa como la georgiana, lenta por dentro y poco aplicada por fuera, se hincha a meter pases por donde más daño hacen. Además, lo hace todo como si no hiciera nada. Como si pasara por allí por casualidad. No saca pecho cuando deja a un compañero mano a mano con el portero o recupera un balón en fase defensiva de esos que a los centrales se les ha hecho bola. No tiene tiempo en perder el tiempo. Ni mirarse al espejo que le dice: chaval eres muy bueno. Le espera la próxima jugada. El control y el pase. La colocación que le convierte en un futbolista superior. A su lado, los que son buenos parecen notables y los que son normales, parecen buenos. ¡Cómo me gustaría jugar a su lado! Ante tal utopía, me conforme con ver y disfrutar.