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Las memorias de Aythami: "Setién tuvo rifirrafes con todos, menos mal que Eder Sarabia gestionaba los incendios..."

El que fue capitán de Las Palmas repasa su trayectoria en Relevo.

Aythami Artiles, durante un partido de la UD Las Palmas./UD LAS PALMAS
Aythami Artiles, durante un partido de la UD Las Palmas. UD LAS PALMAS
June Lavín

June Lavín

"Anécdotas tengo muchas... y me toca un camino largo en coche". Aythami Artiles (Arguineguín, 1986) se retiró hace casi dos años para dedicar más tiempo a su familia, pero sus vicencias y recuerdos todavía guardan un aroma actual. Descuelga el teléfono desde su pueblo, donde vivía "puerta con puerta" con David Silva cuando eran pequeños, para repasar su carrera en Relevo: "Ya retirado... Hay que hablar de todo, que no tiene nada de malo". Parece una frase vacía, puede incluso sonar a tópico, pero resume a la perfección su trayectoria. No se guarda nada. Tampoco lo hacía sobre el césped.

Aytha, como muchos le conocen, dio sus primeros pasos "en las calles de Arguineguín", junto a David Silva y Nauzet Pérez. Ambos han jugado un papel importante en su vida. También Valerón, que les dirigió cuando eran "pequeñitos y él [Valerón] estaba en el regional". Con todos ellos compartió, después, vestuario: "Con Silva jugué hasta que se fue al Valencia y en las inferiores de la selección. Con Valerón jugué seis o siete años de mi carrera".

Todo cambió cuando Las Palmas tocó la puerta de Aythami para incorporarlo a su cantera. "Me llaman para juvenil de primer año y no me lo pienso. Llego al B, paso al A y, después, la situación no era buena, el primer equipo baja a Segunda B y eso me viene bien, porque cuando las cosas van mal, los canteranos siempre están ahí y se apuesta por ellos", recuerda.

"Tengo mucho carácter y en mi carrera nunca me he callado nada... Eso no siempre me ha salido bien"

Debutó con el primer equipo en Balaídos ("es un estadio que no me da muy buena suerte..."), logró convertirse en habitual y, con un ascenso a Segunda División bajo el brazo, llamó la atención del Dépor: "Bueno... Me quedaba el último año de contrato y no llegamos a un acuerdo. Un equipo de Primera [el Dépor] me quiso y no hubo mucho que pensar. Además, había siete canarios con Valerón, Manuel Pablo, que era como mi padre...". Pero nada salió como esperaba.

Ya en el Dépor, tan sólo disputó un partido en la primera vuelta. Salió cedido, en busca de minutos, y con el propósito de "jugar, jugar y jugar". Lo tenía claro. "En los primeros seis meses no participé mucho y me fui al Xerez", rememora. Allí estuvo dos años y medio. Volvió al Dépor, que atravesó una situación delicada con el club en concurso de acreedores: "Estuvimos un año sin cobrar, la situación fue muy complicada, pero es ahí donde se conoce de verdad a las personas. Hubo unión y me llevo buenos recuerdos".

Aythami Artiles pelea por un balón con Reyes. REUTERS
Aythami Artiles pelea por un balón con Reyes. REUTERS

Después, Aythami regresó a Las Palmas: "Tenía muy claro que quería volver. Me llamó el presi, me acuerdo, y vinieron Valerón y Ángel López. Me dijo [el presi] que había que hacer un esfuerzo para subir al equipo a Primera, que quería gente canaria, comprometida... Yo también tenía ganas de volver a la isla, con mi familia y con mi hija". En las cinco temporadas en las que volvió a enfundarse la camiseta del equipo de su vida, vivió la cara feliz y amarga del fútbol. "Esos dos años vivimos de todo... Lo malo, lo bueno, lo vivimos todo. Prometí a toda mi familia que íbamos a ascender y lo conseguimos, pero costó lo suyo. No fue nada fácil, al revés", explica.

"No tuve 'feeling' con Setién, es una persona con muchísimo ego. Se pensaba que todavía era jugador de fútbol"

En marzo de 2017, todavía en Las Palmas, Quique Setién, técnico en aquel momento, habló sobre un acto de indisciplina que involucró a Aythami. "Lo que pasa es que [risas]... Estábamos ganando en el Bernabéu 1-3, minuto, no sé, 82, y yo decía 'ellos, con uno menos... esto se lo voy a contar a mis hijos'. El míster quería meter más goles y meter más gente de ataque. Yo le dije que metiese gente alta, que en balón parado ellos son muy fuertes y el Madrid es el Madrid. Entre una cosa y otra, quedamos 3-3. Yo entré al vestuario cabreado, no era feliz. Quique quería meterle cinco o seis al Madrid. Después, estuve cuatro o cinco partidos sin ir convocado", expresa el que fue capitán de Las Palmas.

"No teníamos ese 'feeling'. Hablábamos con él las cosas del equipo que tenía que hablar y ya. Como entrenador, bueno... [risas] Creo que su segundo, Eder Sarabia, hizo un trabajo muy bueno, un gran trabajo. Siempre estaba atento a todo, gestionó muy bien los fuegos que se iban encendiendo por ahí", continúa. entre risas "Tiene muchísimo ego. Llega a Las Palmas y todavía se pensaba que era jugador de fútbol y no entendía que en Las Palmas hubiese jugadores estandartes como Valerón. Con todos tuvo algún rifirrafe. Es una persona que pasa de todo. Lo ha demostrado donde ha estado, no estoy descubriendo nada nuevo", agrega.

Aythami, en un Las Palmas -Madrid. REUTERS/JUAN MEDINA
Aythami, en un Las Palmas -Madrid. REUTERS/JUAN MEDINA

Después de sus diferencias con Setién, Aythami volvió a estar en el centro de la polémica una temporada después, cuando algunos medios de comunicación compartieron diferentes informaciones que hablaban de que el central no quería entrenar: "Mira, eso fue el siguiente año con Manolo Márquez. Lo que pasó es que llevaba toda la semana cargado de la espalda. Jugábamos el domingo por la tarde y el domingo por la mañana entrenamos y había convocatoria. Yo no estuve convocado, pero lógicamente voy al partido después. El preparador físico dijo que los no convocados tenían que ir al gimnasio a hacer tren superior, pero yo estaba cargado y no podía hacer eso. Todos me dijeron que me tratase. Eso es lo que pasó. Al día siguiente salió todo eso y, por cómo salió, sé que es una filtración".

Un nuevo cambio de aires... con billete de vuelta

Volvió a marcharse de su isla, en esta ocasión para aterrizar en el Córdoba. "Tenía varias opciones y Córdoba me pareció parecida a Xerez, donde yo había estado muy feliz. Tuve ese impulso, aunque la situación del Córdoba no era del todo buena. Yo quería jugar y estar feliz, encontrarme, porque había sido un año en el que no había estado cómodo y no había jugado casi nada. Quería estar cerca de casa, y al final Córdoba lo está de Sevilla, que ahí podía coger un avión e ir a casa", añade sobre su fichaje por el Córdoba. Con José Ramón Sandoval a los mandos, el Córdoba logró salvarse en una hazaña para el recuerdo, aunque su situación institucional era delicada. "Las cosas salieron muy bien... Demasiado bien", resume Aythami.

Aythami, durante un partido del Córdoba. ABC/VALERIO MERINO
Aythami, durante un partido del Córdoba. ABC/VALERIO MERINO

En el mercado de invierno de 2019, Las Palmas anunció el fichaje de Aythami ("es tu casa, tu equipo, todo..."). De nuevo. Su tercera etapa en el conjunto pío-pío duró dos años y medio, hasta el término de la temporada 20-21. "No jugué mucho, pero estaba en el banquillo ayudando al míster en todo lo que me decía. Paco Herrera me decía 'no encuentro el momento para que juegues' y yo le decía que estuviese tranquilo, que estaba para ayudar", recuerda.

"Pedri es especial. No he visto otro jugador como él en mi vida"

En esta última etapa, la antesala del Nástic y su retirada, coincidió en Las Palmas con Pedri, "un jugador especial". Siendo Aythami uno de los pesos pesados del vestuario, un imberbe Pedri llegó al vestuario del primer equipo amarillo: "Me dijo que le habían sugerido que se juntase mucho a mí. Yo le recogía, dejábamos a mis hijos en el colegio, o sea él estaba todo el camino en el coche conmigo y con mis hijos, y después íbamos a entrenar. Es una pena lo que le está pasando con las lesiones, porque no he visto otro jugador como él".

La última prueba de toque de su carrera fue con el Nástic, donde recaló después de finalizar su tercera etapa en Las Palmas: "Mi último año de carrera en el Nástic lo disfruté mucho. Nos quedamos a un partido de subir a Segunda, que hubiese sido la guinda". Tras una campaña allí, decidió colgar las botas... momentáneamente.

Campus, negocios, «una copita de vino»... y fútbol

Hace ya prácticamente dos años desde que Aythami colgó las botas. Le costó. No le gusta hablar sobre "retiradas". Porque la suya lo fue, pero a su manera. "He jugado en el equipo de mi pueblo, en el Arguineguín, con mis amigos. Soy un tío de fútbol", reconoce con una risa nerviosa que demuestra que todavía está atado al balón. Parte de culpa es de su campus. Lo empezó cuando todavía era jugador, siempre con la premisa de "enseñar a los más pequeños".

Alejado del fútbol. O, al menos, del mediático, "del que se ve cada fin de semana por la tele", disfruta de los pequeños placeres: su familia, negocios, "conducir por la isla", su campus y "una copita de vino". Tampoco olvida Balaídos, donde debutó. "Tiene algo contra mí [risas]. En mi debut, perdimos 2-0. Mi último partido como profesional también fue allí, y volvimos a perder 2-0... También me han insultado muchas veces allí, porque una vez canté 'Aspas, cabrón, saluda al campeón' cuando estaba en el Dépor y luego me decían de todo", recuerda.

"Una vez canté 'Aspas, cabrón, saluda al campeón' cuando estaba en el Dépor. Me dicen de todo en Balaídos"

"Cuando yo jugaba, si perdías un partido, te tomabas una cerveza y eso lo arreglaba todo. O nos íbamos de asado. Ahora se contrata a un coach, a un psicólogo deportivo... Son cosas que no entiendo y digo 'coño, esto...'", opina sobre el fútbol actual. También aprovecha para poner en valor la personalidad de su amigo Jonathan Viera: "Jonny tiene mucho carácter, mucha personalidad y es un ganador, pero si eres el estandarte de tu equipo y el míster no cuenta contigo... Tiene mucho fútbol. Si le dejan, siempre se echa el equipo a la espalda".

Ahora, sigue a Las Palmas desde su pueblo, mantiene buena relación con Miguel Ángel Ramírez, a quien se refiere de manera cariñosa como "mi presi", defiende a Jonathan Viera, a los canteranos (Moleiro, Kirian, Valles...) y mima a Pedri. Quién sabe si algún día le picará el gusanillo de los banquillos como a Valerón. O si decide seguir jugando en categoría regional, incapaz de dejar el fútbol a un lado por completo. "Mi hijo siempre me pregunta si he ido a la universidad del fútbol...", concluye entre risas.