MENOTTI (1938-2024)

Menotti, el hombre imprescindible del gran sueño argentino

Era, para muchos, el prototipo de deseado, de lo que tantos en los '70 y los '80 creían que debía ser un argentino: culto, conversador, persuasivo, elegante

Menotti y Pelé, en 1979, para la revista El Gráfico./
Menotti y Pelé, en 1979, para la revista El Gráfico.
Sebastián Fest

Sebastián Fest

¿Con qué soñaron millones de argentinos por décadas y décadas? Con ser campeones del mundo de fútbol. ¿Quién los sacó del sueño para convertirlo en realidad? César Luis Menotti.

Muerto este domingo a los 85 años, Menotti es el hombre imprescindible del gran sueño argentino. Ni Diego Maradona alcanzó técnicamente ese estatus, porque Menotti decidió, en la criba final antes del inicio de la Copa del Mundo que Argentina albergó en 1978, prescindir de la inminente superestrella (Diego Armando Maradona). Un año más tarde ganarían juntos el Mundial Sub-20 en Japón, y tres años después fracasarían, también juntos, en España 82.

Nadie le quita a Menotti, sin embargo, el mérito de haber sacado a la Argentina del estatus de "campeona moral" en el que vivió por décadas para transformarla en campeona real. Lo hizo organizando a las selecciones nacionales y convirtiéndolas en prioridad, sacándolas de la anarquía en la que llevaban años y años viviendo.

¿Quién era, o mejor dicho, qué era Menotti? El "flaco" se resume sobre todo en esto que le dijo al periodista Diego Borisnky para la revista "El Gráfico" en 2022: "Hay verdades absolutas en el fútbol y hay mentiras recontra evidentes, como decía Manuel Vázquez Montalbán. Por ejemplo: en el fútbol, la pelota no se lleva, se pasa. Ese un punto de partida. Un tipo lleva la pelota 20 metros y se la da a otro que tiene al lado, ¿para qué carajo?".

Mediocampista elegante que compartió equipo con Pelé en el Santos, Menotti jugó también en grandes equipos de su país como Boca Juniors, Racing Club y Rosario Central, además de la Juventus, en Italia. Pero Menotti había nacido para ser entrenador, dueño de una estampa y de un verbo único que lo llevaban a combinar política y fútbol con naturalidad.

César Luis Menotti, durante el Mundial de 1978.
César Luis Menotti, durante el Mundial de 1978.

En más de una imagen se lo observa junto a una foto del "Ché" Guevara, porque Menotti reivindicaba posturas de izquierda. Pero también se lo ve compartiendo mesa con Jorge Rafael Videla, el dictador que gobernaba Argentina en los años de aquel Mundial. Que el título del mundo de Menotti llegara bajo una dictadura militar que utilizó ese triunfo para difuminar su brutalidad y las violaciones a los derechos humanos, es algo que perseguiría a Menotti como crítica casi al mismo nivel que lo hizo su antinomia con Carlos Salvador Bilardo.

Argentina vivió por décadas dividida entre el "menottismo" y el "bilardismo". Menotti, cultor de un fútbol estético, de la marca en zona, de la defensa adelantada, que él popularizó como "achique". Menotti, convencido de que el fútbol era un hecho cultural y de que, solamente por eso, el balón merecía respeto. Bilardo, cultor de un fútbol práctico, pragmático, lejos de las ambiciones estéticas. Bilardo, autor de aquel "al contrario pisalo, ¡pisalo!" que nadie olvida en Sevilla ni en todo el fútbol español.

En su época de esplendor, Menotti encandilaba al que lo escuchaba. Sucedió, por ejemplo, en una charla para entrenadores en 1980: "Una vez Alfredo Di Stéfano dijo que él llegó a lo que fue gracias a los socios que siempre tuvo a su lado. Me parece una verdad grande como una casa. También las pequeñas sociedades son una de las grandes verdades del fútbol".

País adicto a las antinomias y las polarizaciones, Argentina vivió por años debatiendo si lo importante era meramente ganar o ganar jugando bien. En 2022, ya anciano, Menotti se dio un gusto: no pisó Catar, pero era el director de las selecciones nacionales cuando los dos Lioneles, Messi y Scaloni, llevaron a la albiceleste al tercer título. Sacaba así una luz de ventaja sobre Bilardo, entrenador de la Argentina campeona del mundo en México 86, aquella del más brillante Maradona.

Dueño de una melena lacia, una elegancia natural y un aura enigmática, Menotti era, para muchos, el prototipo del argentino deseado, de lo que tantos en los '70 y los '80 creían que debía ser un argentino: culto, conversador, persuasivo, elegante.

Fue, también, un gran exponente de la estética y las ideas de su época, a tal punto que lo suyo, llegado un momento, fue mucho más hablar que jugar: tenía un público cautivo, convencido, que quería escuchar las reflexiones del gran César, nombre quizás nada casual; y él, a su vez, disfrutaba con la atracción que generaba con la reiteración de ideas que siempre versaban sobre la belleza como elemento esencial del fútbol y de la vida.

No había conversación con Menotti que no fuera interesante. Incansable contador de anécdotas, cualquier debate sobre fútbol con él incluía terminales en lo político, lo social y lo cultural. Entendía al deporte como un hecho que sumaba esos tres mundos, porque de lo contrario estaba incompleto. Lo saben en el Camp Nou, donde dirigió al Barcelona en la temporada 1983/84, lo sabían en el difunto Vicente Calderón, donde dirigió al Atlético de Madrid en la temporada 1987/88.

Más allá de sus logros como entrenador y de una estampa y un saber estar que lo convirtieron en una figura atractiva para las marcas, en imagen de Puma o autor de columnas de prensa de difusión mundial, lo que marcó a Menotti fue el año que compartió con Pelé en el Santos. "Ya pensaba en ser técnico, y nada mejor que estar con Pelé y esos jugadores increíbles para sumar", dijo alguna vez. "Mi equipo ideal fue el Santos, salía con seguridad tocando la pelota y después provocaban unos cambios de ritmo que te mataban", añadió.

Y tanto lo marcó, que cuando Pelé murió en diciembre de 2022, la eterna pregunta de "Pelé o Maradona", a la que en los últimos años se sumó Messi, disparó la sinceridad de Menotti: "Hay uno que no se puede comparar, es imposible. Hay uno que, si jugara hoy, ganaría él solo los partidos, que es Pelé. Después tenemos a Diego (Maradona), (Johan) Cruyff, (Alfredo) Di Stefano y ahora Messi. Pero Pelé fue otra cosa".