ESPAÑA - BRASIL

Rodrygo manda un mensaje cifrado a Ancelotti sobre su posición

El atacante brasileño cuajó un gran partido ante Inglaterra como falso 9.

Rodrygo lanza a portería en el amistoso entre Brasil e Inglaterra./EP
Rodrygo lanza a portería en el amistoso entre Brasil e Inglaterra. EP
Albert Blaya

Albert Blaya

Brasil tuvo ante Inglaterra su mejor actuación en meses. No solo por el resultado (0-1), sino por las sensaciones y algunos momentos de juego que emularon al fútbol brasileño que se persigue: asociaciones veloces, una superioridad técnica que permite jugar más rápido donde el resto va más lento, y un equipo muy dinámico que mutaba de piel constantemente. Después de un 2023 en el que Brasil perdió 5 partidos, ganando solo 3, ante Inglaterra fue el escenario ideal para apreciar por qué Rodrygo es un jugador de futbolistas, alguien que entiende este juego con el otro y no solo consigo mismo.

No es casualidad que uno de los mejores encuentros de Brasil naciese con el jugador del Real Madrid siendo el catalizador de muchos de los ataques de su equipo. Iniciando como falso 9, con Vinicius y Raphinha en las alas, Rodrygo estuvo presente en distintas alturas del terreno de juego, siendo el que recibía el primer pase para descargar la jugada o el que buscaba al compañero para darle otra dirección, más imprevisible. Como pupilo de Benzema, el brasileño se mueve mejor en espacios repletos de piernas que en distancias largas, y cuando mejor funciona es cuando la exigencia técnica sube y se pone a prueba su agilidad mental.

Un paso atrás en cifras que demuestra el nuevo reto de Ancelotti

Este curso, Rodrygo lleva 21 goles producidos en 2.935 minutos. En Liga, el atacante blanco ha tenido dos tramos diferenciados. Uno de sequía, dividido en dos partes, y otro de extrema lucidez. En el primero, se quedó 11 jornadas consecutivas sin marcar, repartiendo solo una asistencia desde el debut liguero ante el Athletic en agosto y el doblete ante el Valencia el 11 de noviembre. Tuvo un inciso brillante, produciendo nueve goles en cinco partidos: doblete ante Valencia y Cádiz y goles ante Granada y Villarreal, además de tres asistencias. Pero desde ese momento, el brasileño ha vuelto a acumular una racha negativísima a nivel de cifras, produciendo dos goles en 12 partidos: tanto en la goleada ante el Girona y asistencia en el empate en Mestalla.

Analizando sus números avanzados, la estadística dice que este curso está generando menos que en el anterior. A pesar de tener un rol más importante, el brasileño genera menos xG por encuentro (de 0,43 a 0,33), sus asistencias esperadas han caído en picado, pasando de 0,20 a 0,07, y pierde más balones (de 3,7 a 4,2). Ante Inglaterra, Rodrygo no marcó ni asistió, pero su partido dejó una lectura importantísima para su futuro: no importa desde dónde arranque, sino qué se encuentre por el camino.

El falso 9 en el mejor partido de Brasil

Partiendo de un 4-3-3, la Brasil de Dorival creció a través de Paquetá en el interior diestro, Rodrygo en la mediapunta y un Vinicius que buscó pisar zonas que normalmente no pisa con frecuencia, alejándose de la banda y buscando conectar en zonas interiores, con Raphinha trazando diagonales hacia dentro aprovechando las atracciones de sus dos compañeros.

En la imagen, Rodrygo recibe dentro alejado de la portería, con Vinicius cerca y Paquetá por delante.  WYSCOUT
En la imagen, Rodrygo recibe dentro alejado de la portería, con Vinicius cerca y Paquetá por delante. WYSCOUT
El brasileño dispara desde fuera del área tras su jugada individual.  WYSCOUT
El brasileño dispara desde fuera del área tras su jugada individual. WYSCOUT

A pesar de no haber llegado (todavía) a la veintena de goles en una temporada, Rodrygo es un jugador con habilidad para generarse situaciones de gol, pero normalmente hay un punto en común y es la cercanía que tiene con sus compañeros. Su instinto crece cuando las distancias se reducen, y Brasil, que ya no contará con un Neymar que languidece alejado del foco, deberá encontrar a nuevos jugadores que dinamicen espacios centrales.

Rodrygo se apoya con Vinicius, intercambiando roles.  WYSCOUT
Rodrygo se apoya con Vinicius, intercambiando roles. WYSCOUT

En muchos momentos del partido, ambos jugadores del Real Madrid intercambiaron los roles de una forma natural, demostrando una vez más la química entre ambos y que sobre todo Rodrygo necesita de los cercanos para encontrar su mejor ritmo, uno en el que los pies van más rápido que los de los demás y el compañero sirve como cómplice para iniciar la siguiente aventura. Atrayendo, fijando y desordenando, el mejor fútbol de Rodrygo encuentra su origen en las distancias cortas y un caos premeditado. En el Real Madrid que se viene, quizás la tarea de Ancelotti sea la de hacer que Rodrygo sea el héroe generoso que fue, durante tantos años, un Karim Benzema al que todos miraban con recelo al ver que sus cifras no engordaban. Pocos jugadores tienen más capacidad para iluminar al resto que Rodrygo.