Claudio Giráldez tiene y tendrá voz y voto en los fichajes del Celta: se avecinan sus primeras decisiones
El entrenador del equipo vigués ya trabaja con Marco Garcés en la confección de la próxima plantilla.

Después de la victoria del pasado fin de semana ante el Villarreal, el Celta ha podido respirar por primera vez en 14 meses. A falta de cuatro jornadas para el final de temporada, el conjunto vigués aventaja en ocho puntos al Cádiz, el equipo que marca la zona de descenso. Y aunque en Vigo todavía no dan por finiquitada la salvación, el optimismo en el vestuario y en las oficinas se ha disparado en las últimas 72 horas. Ahora, además de cerrar esa permanencia, toca tomar decisiones de cara al próximo curso.
La entidad olívica anunció hace unas semanas que Claudio Giráldez sería su entrenador en la 24-25 independientemente de la categoría en la que jugasen. La presidenta, Marián Mouriño; y el director deportivo, Marco Garcés, quisieron poner así punto final a los rumores sobre el futuro del técnico, que ha irrumpido de la mejor manera en el equipo tras sumar 10 de los 18 puntos en juego desde su aterrizaje. Y su continuidad, además, conlleva más responsabilidad.
El Celta no quiere que el míster de O Porriño sea su simple entrenador. En A Sede tienen claro que Giráldez tendrá voz y voto en el mercado de fichajes, sobre todo a la hora de evaluar el nivel de la plantilla y solicitar los puestos a reforzar. De hecho, el técnico gallego ya está teniendo reuniones con Garcés para perfilar el equipo del próximo curso y ya ha dado algunas instrucciones de lo que le gustaría.
Una de las operaciones que se han parado en el último mes afecta a Renato Tapia, el único futbolista que acaba contrato el 30 de junio. El club y los agentes del jugador llevan teniendo conversaciones sobre una hipotética renovación desde que comenzó el año y, aunque en un primer momento las diferencias eran muy grandes, las mismas se fueron acortando con el paso de las semanas. Había optimismo en ambas partes, pero ni oferta ni acuerdo porque las posturas seguían siendo dispares.

Y, en ese punto, Giráldez dejó claro que había mimbres de sobra en la plantilla, sobre todo, en el centro del campo, y que la renovación del peruano no era una prioridad para él. Desde entonces, varios equipos se han puesto en contacto con los representantes de Tapia para trasladarle su interés, toda vez que el pivote sudamericano quiere seguir en España.
Otro aspecto importante que el de O Porriño ha dejado claro es que va a contar con futbolistas de la cantera. En concreto, cuatro. Carlos Domínguez será durante la próxima campaña jugador del primer equipo a todos los efectos, pero habrá tres más que, si bien a lo mejor permanecen con ficha del filial, estarán en dinámica constante con la primera plantilla. Son los casos de Hugo Sotelo, Hugo Álvarez y Damián Rodríguez. Con el trío de canteranos se está negociando la renovación y los tres podrían tener ficha profesional en 2025. Si hay suficientes bajas en el próximo año, los plazos podrían adelantarse, pero tanto el técnico como el club tienen claro que el presente y futuro del equipo pasa por la permanencia de estos tres futbolistas.
A mayores, la entidad tiene claro que un buen puñado de jugadores deberán salir en verano. Además de aquellos con los que no se cuenta, también habrá ventas de futbolistas relevantes como Larsen, por el que se esperan ofertas superiores a los 25 millones de euros, Jonathan Bamba, que no ha acabado de dar su mejor versión en su primer año en Vigo, u otros que el Celta sondeará en el mercado su valor. En este último grupo aparecen Manu Sánchez, Cervi, Kevin Vázquez, Carles Pérez o Dotor, al que se le quiere buscar una cesión. En A Sede deslizan que apenas hay instransferibles en la plantilla.
De las salidas dependerán las llegadas, que es de lo que menos se ha hablado hasta el momento de puertas para adentro. Antes, será necesario saber el número de bajas y en qué demarcaciones se producen para valorar posibles fichajes. Lo que sí tienen claro en el Celta es que quieren satisfacer a Giráldez en todo lo que puedan y, por eso, le han dado voz y voto en las diferentes operaciones, aunque finalmente será la realidad económica la que marque la hoja de ruta final.