Nadie se fía de Mbappé

Me gustan mucho las películas de suspense. Esas en las que hasta el minuto final no sabes quién es el asesino. Que te mantienen en tensión hasta explotarte la cabeza con un giro de guion inesperado. La cosa se complica cuando quieren estirar el chicle con una segunda entrega, o incluso tercera. Se retuerce tanto el argumento que ya no sabes lo que estás viendo.
El mercado de fichajes está lleno de estas. Los actores se esfuerzan en que su trama sea la más rocambolesca y, mientras más alto es el valor de la estrella, más bandazos. Nada ni nadie podrá superar lo vivido con Mbappé los últimos tres veranos. Una trilogía en la que ya te puedes esperar cualquier cosa, más adecuada para la sobremesa de un domingo en Antena 3 que para la gran pantalla.
El Real Madrid dejó de actuar. Por lo menos, como protagonista. Es ese personaje al que mataron en la segunda parte, y que todo el mundo espera que reaparezca en la tercera. Es cierto, ellos nunca cierran la puerta a volver a entrar en liza, pero si las condiciones se dan. Este verano no se han alineado en ningún momento, empezando por Kylian. Tanto él como su entorno han transmitido por activa y por pasiva que va a seguir en París hasta 2024.
En Valdebebas nunca han descartado el fichaje, pero el plan A pasa por una incorporación el año que viene. Así se lo comunicaron a Ancelotti en una reunión tras la temporada pasada, tal y como informó Relevo, y en otras reuniones internas. Por mucha declaración de amor privada, que las ha habido, no se fían. No lo han hecho desde lo sucedido en 2022, cuando les dejó con la miel en los labios después de meses de gestos y optimismo desmedido. De ahí que les gustaría que declare su intención de salir de París y de vestir de blanco. Hasta que eso no suceda, no hay intención mover un dedo, menos aún si es para negociar con el PSG.
Catar y su club son vistos como los malos de la saga, por lo menos a este lado de la frontera. Es curioso, teniendo en cuenta que han sido durante meses los primeros dispuestos a vender. Si así era, ¿no resultaba muy sencillo que Mbappé forzase una salida al Madrid? En París tampoco se fían de él, y su problema es que le han comprometido mucho dinero que ahora están obligados a pagarle, por mucha presión que ejerzan. Sus amenazas no tienen efecto para pelear contra un monstruo que ellos mismos han creado.
En el penúltimo capítulo, apuntan desde Francia que una renovación es posible. Que el jugador abrirá una nueva ronda de contactos para contemplar las opciones sobre la mesa. Una tregua manifestada con su regreso a los entrenamientos. Curioso que lo haga después de la salida de Neymar y ya con Dembélé, amigo íntimo, en plantilla. Quizás el que estaba presionando al PSG era él, y no al revés...
Lo que me queda claro es que esto no se ha acabado. Este verano espero algún girito más que desate la ilusión del que se emociona con tuits de tortugas o que de la razón al más realista. Porque nadie sabe a ciencia cierta que va a querer Mbappé mañana. Ni el Madrid ni el PSG. Ni siquiera él. Y si no les gusta el final, no se preocupen: el verano que viene se estrena la cuarta parte.