Mbappé se arrepintió al mes del plantón al Real Madrid y los dos últimos años lo demuestran
Renovó en 2022 y a las pocas semanas ya mandó mensajes admitiendo que se había equivocado. El astro y Florentino Pérez nunca rompieron el contacto.

"Pobre hombre, estará ya arrepentido". Cuando Florentino Pérez, a mediados de junio de 2022, respondió de este modo a unos aficionados del Real Madrid que le pidieron que no fichara a Mbappé por plantar al club blanco un mes antes y renovar con el PSG, las imágenes se tomaron a la ligera. Unos veían en esta frase, pronunciada con media sonrisa, la forma de regatear la incomodidad que tiene un hombre acostumbrado a ganar y se ve rechazado. Otros, la habitual broma lanzada para destensar protocolos. Casi nadie pensó que la declaración del presidente blanco era literal, fiel.
A pesar de que había dado su palabra de fichar por el Real Madrid, en mayo de 2022 la estrella francesa comunicó a Florentino que daba marcha atrás y renovaba por el PSG [aunque en el acto oficial se informó de que el contrato acababa en 2025, luego se conoció que finalizaba en 2024 y había una cláusula para ampliarlo un año]. "Cambió la situación por la presión política que tuvo y la económica. Tuvo un bloqueo y salió por el lado más fácil", expuso el presidente madridista en una entrevista en El Chiringuito días después. Entre sorprendido, decepcionado y con un punto de enfado ("Este no es mi Mbappé"), nunca le cerró la puerta públicamente por ese cambio de rumbo abrupto, consciente de que el fútbol y los futbolistas pueden mutar en un parpadeo. Y así sucedió con Kylian.
Nuestra historia se escribe aquí
— Paris Saint-Germain (@PSG_espanol) May 21, 2022
𝐈𝐜𝐢 𝐜’𝐞𝐬𝐭 𝐏𝐚𝐫𝐢𝐬
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A los pocos días del seísmo, el delantero confesó a su círculo más cercano que se había arrepentido de la decisión. Sus siguientes pasos fueron decididos, pues así también se lo reveló al propio Florentino Pérez, con disculpas incluidas. Que Mbappé diera esquinazo al Real Madrid en el último momento no levantó un muro entre las partes. Ambos siguieron manteniendo el contacto y los mensajes que se mandaban desde París confirmaban que el futbolista estaba disgustado con el camino tomado. Incluso ya en octubre de 2022, Le Parisien, medio afín a los dirigentes del PSG, publicó que quería dejar el club en enero al sentirse traicionado por Al Khelaïfi y por Antero Henrique, "después de no haber cumplido las promesas que le hicieron para renovarle". Horas después, el propio Mbappé salió con la manguera para apagar el incendio. Ninguno de los dos fue nombrado en el adiós.

Un 'no' y la reunión clave entre Florentino, JAS y Ancelotti
Pero las dudas y la tensión ya habían conquistado la atmósfera de París. Se corroboró cuando el astro se negó a renovar. El 12 de junio de 2023 envió una carta a las oficinas del PSG en la que notificó su intención de no ejecutar la cláusula unilateral de renovación hasta 2025. Permanecería en el Parque de los Príncipes hasta 2024 para así, cobrar una prima de fidelidad que tenía estipulada en el contrato y salir como agente libre. El terremoto, esta vez, convulsionó Francia y provocó el enfado de la propiedad catarí. De ahí en adelante, Mbappé caminó con firmeza pese a órdagos, desconvocatorias de giras y muchas presiones. Siguió una estrategia trazada hasta llegar al anuncio oficial de su marcha.
Si en anteriores capítulos del culebrón, tanto PSG como Real Madrid pudieron en algún momento sentirse objeto de los juegos del futbolista delante de los micrófonos, desde que resolvió que 2024 iba a ser su último año en París la contención ha presidido su modo de actuar. Un perfil bajo como seña de respeto a su club y sin ánimo de volver a 'calentar' a la bancada madridista, que desde el rechazo de 2022 quiso mantenerse al margen, sin mover un dedo hasta que el '7' desbrozara el camino, como ha acabado cumpliendo. Mbappé adoptó una actitud menos beligerante y más cauta. No quería ni filtraciones interesadas ni guiños ruidosos. Ese cambio respondía a una suerte de 'pacto' tácito para bajar el volumen y que la salida de Francia se produjera con más gratitud que reproches.
Por eso, sucedió lo que sucedió en aquella importante reunión que desveló Relevo el pasado verano entre Florentino Pérez, José Ángel Sánchez y Ancelotti. En el encuentro fijado para planificar altas y bajas de cara a la 2023-24, el presidente insistió en que, más allá del fichaje cerrado de Bellingham, no se iba a contratar a ningún jugador de los considerados top. Y que el plan era 'Mbappé 2024', año en el que el galo saldría libre. En ese instante, el dirigente ya tenía muchas señales.
Kylian afrontó esta campaña con el desafío de hacer un último intento por la Champions, en un proyecto que pivotaba en torno a él y con Luis Enrique en el banquillo, un técnico con el que ha tenido una relación peculiar, tal vez consciente el asturiano de que en sus manos tenía comenzar a preparar la transición a la era post-Mbappé. El Borussia Dortmund volvió a sumirle en la decepción. Se fue ganando la Ligue 1 y la Copa.
Con la marcha ya confirmada, no puso nombre a su destino hasta ayer lunes, cuando el Real Madrid confirmó un fichaje que impactó al mundo. "Un sueño hecho realidad. Muy feliz y orgulloso de formar parte del club de mis sueños. Es imposible explicar lo feliz y emocionado que me siento en este momento. Estoy impaciente por veros, madridistas, y gracias por vuestro increíble apoyo. ¡Hala Madrid!", escribió el crack. Una oficialización que ha seguido unos tiempos perfectamente marcados. Hasta que el Madrid no conquistó la Decimoquinta no se eliminó el tabú Mbappé. Con el título en el museo, llegó el momento de anunciar una contratación que lleva casi una década cociéndose entre flirteos, rechazos, mensajes y un acuerdo para agigantar aún más al campeón de Europa.