MERCADO DE FICHAJES

Thiago Motta deja el Bolonia mientras la Juventus lo espera con los brazos abiertos

El técnico brasileño no renovará su contrato con el Bolonia y, si nada cambia, firmará la propuesta que tiene sobre la mesa de la Juventus.

Thiago Motta tras el pitido final de un partido. /EFE
Thiago Motta tras el pitido final de un partido. EFE
Jonathan Ramos

Jonathan Ramos

Parece repetitivo, pero es la realidad. Otro gran entrenador con buen cartel en Europa deja su club. Esta vez ha sido Thiago Motta el que está libre para fichar en este mercado de fichajes veraniego. El entrenador brasileño y ha informado esta misma mañana al Bolonia, club que entrena desde 2022, que no renovará su contrato que lo unía al club hasta junio de este mismo año.

Al mismo tiempo, su futuro cercano, salvo volantazo inesperado, está en la Juventus. Su nombre lleva rondando meses las altas esferas del club, que ya tenían tomada la decisión de destituir a Massimiliano Allegri desde principios de año. Con la oficialidad de la marcha de Allegri, el asunto se calentó aún más con Motta. Estas últimas semanas se han intensificado las reuniones entre ambas partes y el entrenador ya tiene encima de la mesa una oferta del que será su nuevo club.

"En estos dos años he conocido a un entrenador preparado y ganador", declara el presidente Joey Saputo, "que ha dado al equipo una identidad de juego brillante. El logro de clasificarse para la Liga de Campeones lo marca a él y a todos los jugadores en la historia de nuestro Club. Me hubiera gustado que se quedara en el Bolonia, pero sólo puedo agradecerle a él y a su equipo por estas maravillosas temporadas y desearle lo mejor en el futuro".

La vecchia signoraquiere atar a Thiago Motta durante los siguientes tres años, es decir, en caso de aceptar la oferta vigente, el ya exentrenador del Bolonia dirigirá el club de Turín hasta 2027. Su nombre se ha movido entre los despachos de los mejores clubes del Viejo Continente durante todo el último año. Su labor en el Bolonia ha sido sublime. Como una simple muestra, gracias a sus directrices el club ha vuelto a la Champions League 60 años después de su última participación.

Thiago Motta en sus equipos quiere el balón y no renuncia a un ataque que respire a partir de esa premisa de unión y sacrificio por el compañero. Con jugadores que ejemplifican la implicación y la creencia en esa idea de juego, recuperando perfiles denostados en otras realidades competitivas (caso notable el de Joshua Zirkzee), Motta ha armado un equipo que bebe de ese sentimiento de grupo y de colectividad.

Ahora se tendrá que despedir de dicho grupo que ha competido contra la absoluta élite para poner rumbo a uno de los gigantes de la Serie A. La única espinita clavada es el no entrenar al club el año que vuelven a la Champions League después de seis décadas de sequía. Salvo eso, el paso lógico está por darse. Un avance en la carrera de Thiago Motta y un fuego menos que apagar para la Juventus.