Michele Pineda, el amigo de Eric Cantona que reinó en el Espanyol: "Guy Roux nos castigaba a los dos pintando la valla del campo del Auxerre"
El delantero, que también jugó en el Racing, recuerda su origen vasco: "Con 17 años nos ofrecimos al Alavés, pero nos hicieron ni caso, claro".

Michel Pineda (Gien, Francia, 1964) fue un 9 espectacular. Y un tipo singular. Creció en la extraordinaria cantera del Auxerre, donde coincidió con el mítico Eric Cantona bajo la custodia de un genio, el entrenador Guy Roux. En 1984 aterrizó en Sarriá, y con el Espanyol jugó seis años, 164 partidos, casi 50 goles, en aquel histórico equipo de la final de la UEFA. Fue campeón de Europa Sub-21 en 1986 con España y también jugó en Toulon, Racing de Santander, Lleida y Alavés. Si no fue profesional del pádel fue porque no quiso, porque jugaba de fábula y competía como un loco. Se casó y se divorció de una top model griega, y se volvió a casar con una mujer de bandera, andorrana, culta y superdivertida, con la que tuvo dos hijas, María y Aloma, antes de retirarse del fútbol. Perico hasta las trancas, vive en Vilafortuny, un lugar que fue un paraíso de pinos y playa, entre Cambrils y Salou, y asegura que a día de hoy le gusta más una buena copa de vino que un partido de fútbol. Orgulloso y divertido, recuerda su historia, que le une a la de un mito y amigo de dimensiones incalculables. O, a decir verdad, a muchos. Porque Michel Pineda es un grande.
Usted, ¿por qué se hizo futbolista?
¿Por qué? Porque en mi pueblo había pocas cosas que hacer. O jugabas a fútbol o a fútbol. Piensa que era una ciudad, un pueblo, de siete mil habitantes, no más.
Sus padres son de Vitoria, ¿se fueron por necesidades económicas?
No, en aquella época la gente llegaba a Vitoria del sur, o de Extremadura y Galicia buscando curro. Ellos emigraron porque tuvieron un hijo en Vitoria que, al poco de nacer, se dieron cuenta de que no caminaba, por un problema en la médula espinal, y en aquellos años en España, pues no había muchos medios. Intentaron curarlo allí, pero falleció. Y nací yo, nació mi hermano y bueno, mis padres se integraron bien y ya nos quedamos.
¿Y cómo llega al Auxerre?
Me vieron jugar en un campeonato de esos de selecciones de provincias. En Francia eran muy potentes. La final se jugaba en el Parque de los Príncipes, antes de la final de Copa. Nosotros, que éramos de la región centro, no llegamos, pero alguien me vio y no sé, me ficharon. En aquel momento había varios equipos interesados, pero acababa de morir mi padre y a mí me pareció que a los 16 años era mejor estar cerca de casa. El Auxerre acaba de subir a primera y bueno, no tenía la cantera que tuvo a partir de entonces, pero mira, me fui allí porque estaba sólo a 100 kilómetros.
¿Allí conoció a Cantona?
¿A Eric? No, creo que fue al año siguiente, nos pusieron juntos en la habitación. Yo creo que tendría 16 y él 15, éramos dos críos.
¿Cómo era?
Majo, muy tímido, muy tímido, pero bueno, bien. Joder, ya sabes, ¡tú le conociste en Barcelona cuando se fue de Marsella y vino a esconderse a casa! No sé, de lo que me acuerdo era de que no teníamos mucho rato para nosotros, entre los entrenamientos, el cole, clases de fútbol...
... ¿Clases de fútbol?
¡Sí! Nos enseñaban el reglamento, la organización de la UEFA, cosas que teníamos que saber si nos dedicábamos al fútbol. Clases de medicina, de las partes del cuerpo, la musculatura. Venía un árbitro a explicarnos todas las leyes del fútbol. Y, entrenábamos bastante.
¿Eric era tan bueno, ya se veía venir lo que fue?
Sí, ya era bueno. Y tenía mucho carácter. Recuerdo que subíamos a entrenar con el primer equipo. Guy Roux, el mítico Guy Roux, nos decía: "Eric, Michel, mañana entrenáis con los mayores". Y nosotros superfelices, ya ves, con 17 añitos nos dejaba trabajar con los mayores. ¡Nos daban unas hostias! Pero nosotros nos revolvíamos ¿eh? Y Roux nos castigaba. "¡Hoy a las tres, aquí! Igual nos hacía estar una hora dando centros y rematando que nos daba dos brochas y un bote de pintura y nos hacía pintar el campo...
¿Cómo que les hacía pintar el campo?
Sí, la barandilla que rodeaba el campo de entrenamiento. O alguna valla. Se cabreaba porque no quería que lesionáramos a los buenos. Pero como los veteranos nos daban palos, Eric y yo también. Nos revolvíamos. Y Roux nos castigaba. Era la hostia, un entrenador genial. Los domingos por la tarde me pasaba a buscar por mi casa. Me decía, "Ven, que nos vamos a ver un partido" Y nos íbamos a ver un partido de mierda porque le habían hablado de un jugador. Y me preguntaba a la vuelta: "¿Qué, quién era el bueno?" O "¿Qué? ¿Quién te ha gustado?" ¿Te acuerdas de Boli?
Sí, claro.
Pues yo estaba el día que fichó por el Auxerre. Vino a probar con su hermano y empezamos el entreno y tal y el entrenador le dijo: "¿Y tu hermano también juega a fútbol? Pues que se vista y venga aquí". Y al final se quedaron los dos, ¡ficharon a los dos, macho! Y los dos jugaron en primera, ¿eh? Qué grande. ¡Buah! ¡Que le escondió la moto! ¡A Basile!
¿Cómo que le escondió la moto?
Sí, no tenía la edad y se compró una moto. Una moto, una Mobylette, tampoco te creas que era una cosa enorme. Pero un día, mientras entrenaba, la cogió y la hizo desaparecer. Tío, que miraba el cuentakilómetros de los coches, ¿sabes? El de los solteros, sobre todo. Apuntaba y al día siguiente, en el entreno, volvía a mirar y le decía al jugador ¿Ayer dónde fuiste? No, a casa. ¿Cómo que a casa? Si has hecho 40 kilómetros. Tu casa está aquí al lado. Ya te había 'trincao', tío. Joder, en el pueblo había dos discotecas y el sábado por la noche, después de un partido, te iba a buscar. Teníamos un pacto con el DJ: Cuando entraba él, le avisaban y cambiaba la música.
¿Cómo que cambiaba la música?
Sí, si estaba poniendo rock, ponía salsa... si ponía salsa, ponía a los Gipsy Kings... o una lenta. Entonces sabíamos que acaba de entrar y nos pirábamos...
¿Con Eric?
Los que estuviéramos...
¿Es amigo de Cantona?
Sí, claro, somos amigos. Piensa que cuando dejó el fútbol y se vino a vivir a Barcelona nos veíamos mucho. O subía a Andorra a vernos.
¿A vernos?
Sí, a vernos, a mi familia. Es normal. Empezamos juntos. Mira, me acuerdo el día del homenaje en Old Trafford, el campo se quedó casi vacío, y yo estaba allí con Montse, la madre de mis hijas, y pensé: "Hostia, pues tampoco nos ha ido tan mal, ¿no?" De dónde veníamos, dos niñatos... Hombre, él ha sido la hostia, pero yo no me puedo quejar. Me lo he pasado muy bien, he disfrutado mucho, me he ganado la vida.
No jugasteis juntos, ¿Una pena?
Bueno, de jóvenes sí. Lo intentamos ¿eh?
¿Sí?
Sí. Joder, escribimos una carta al Alavés para que nos fichara.
¿¿¿¡¡¡¡Cómo!!!???
Sí, estábamos en el filial del Auxerre. Y mandamos una carta al club diciendo que éramos españoles, que yo era de Vitoria y que queríamos jugar en el Deportivo, que nos ficharan. No nos hicieron ni puto caso, claro, ni puto caso. Pero un día, en la boda de una prima, había un tío que había sido directivo del club ¡Y se acordaba de aquella carta, macho!
¿A ver, a ver, me está diciendo que con 17 años Cantona y usted se ofrecieron al Deportivo Alavés, al Glorioso?
Sí.
¡Ahí va Dios!
Yo es que, de hecho, nunca he perdido la relación con Vitoria. Mi madre tiene a toda su familia allí. Así que he ido mucho. Joder, que el Celedón es familia mía.
A ver, a ver, pare: ¿El señor que sale al balcón del ayuntamiento el 4 de agosto, el día de la Virgen Blanca, en el inicio de las fiestas, es su primo?
Sí. El que baja del campanario es un muñeco, pero el que sale al balcón era mi primo, Iñaki Landa. Ya no, se ha jubilado, pero sí, era el marido de una prima mía.
Por eso se retiró en el Alavés.
Sí, un poco sí. Me vino a buscar Javi Zubillaga, con el que coincidí en el Espanyol, me ofreció uno más uno y, joder, era Vitoria. Y fiché. Fue mi último equipo.
Usted llega a España por Sarriá ¿Cómo fue aquello, cómo ficha por el Espanyol?
Porque un intermediario que vino a ver a Jean-Marc Ferreri, un jugador buenísimo del Auxerre, que jugó el Mundial de México. Trabajaba para el Valencia. Alguien le dijo que el delantero del filial era español y él le preguntó si le podía dar la tarjetita y que le llamara. Y me la dio.
Y diez minutos después le llamó, ¿no?
¡Qué va! Primero pensé que me estaba vacilando, que me tomaba el pelo. Tardé como diez días en llamarle. Él me puso en contacto con Ramón París, que trabajaba mucho para el Espanyol. Y yo le dije que Eric también era español. Pero no le ficharon porque yo tenía nacionalidad española y él no.
Usted mandó al Espanyol a Segunda...
Con el Racing. Joder, yo quería subir, jugaba con el Racing, pero hostia, me dolió mucho. Aquella noche lloré mucho. Es muy fuerte porque metí muchos goles con el Espanyol y, macho, tiene huevos, pero la gente me recuerda más por el que marqué con el Racing en Sarriá que por los que marqué con el Espanyol. Tío, que metí el primero de la historia en la UEFA.
Sí, contra el Borussia, un golazo. No fue su primer gol con el Espanyol.
No, el primero se lo meto a Zubi, contra el Athletic. A Zubi le metí muchos, con el Athletic y con el Barça. Era un porterazo, pero le metí muchos goles y siempre se lo digo. Fue el día de mi debut. En el segundo partido en Sarriá metí tres.
Le recuerdo uno de tacón, uno con la mano...
Sí, el de tacón fue en Las Palmas. Ernesto [Valverde] se la dio a Tintín [Márquez] de tacón, él a mí de tacón y yo la metí de tacón. Increíble. Y con la mano, al Murcia, es verdad. ¡Que tiempos! Lo pasé de la hostia en el Espanyol. Llegué con Azkargorta, un gran tipo. Luego llegó Clemente y la liamos gorda ¿Sabes por qué?
Porque había un gran entrenador y buenos jugadores.
Sí, joder, había un equipazo. ¿Sabes lo que se pagaría ahora por Miguel Ángel, por un lateral como Job o por centrocampistas como Zúñiga u Orejuela? ¿O por un delantero como Losada? Y tan educado. Joder, macho, que teníamos a Valverde que era bueno... no bueno, ¡era mejor que bueno! ¡Nkono y Lauridsen! Pero sobre todo, era un vestuario que tenía un ambiente de la hostia.
Y usted, ¿qué le dijo Laporta en un avión?
Ah, no, se lo dijo a Aloma, a mi hija, creo. Coincidíamos porque ellas estudiaban en Londres y creo que su hijo también y un día les dijo a las niñas: "Yo quería ser delantero centro y jugar en Primera y vuestro padre lo fue. Hoy no habría dinero en el Barça para ficharle, era buenísimo". O algo así. Supongo que se lo dijo para que estuvieran contentas.
En el Racing tampoco se le dio mal.
Que va, subimos a Primera y al año siguiente porque empatamos en Tenerife, si ganamos, nos metemos en Europa. Estaban Pablo Alfaro, Radchenko y Popov, Sañudo... había gente bastante buena, con Jabo Irureta, muy buen tío, muy buen entrenador, pero muy pesao'.
¿Es verdad que estuvo a punto de ser profesional de pádel?
Bueno, profesional no sé, pero hace 30 años jugaba mucho. Mucho. Y el hermano de Sergi Casal, en Andorra, me propuso entrar en el circuito, sí. Pero vamos, hace ya más de cinco años que no cojo una raqueta. No juego ni al fútbol. Hace años que no juego un partido. Solo salgo de casa para ver a las niñas. Bueno, niñas...
¿Le gusta más el vino o meter un gol?
Ahora una buena copa de vino.
¿Recuerda su ultimo gol?
No, supongo que fue con el Alavés.
¿Y el de la selección?
Si, con la Sub-21, en Islandia. En verano. Hacia calor.
¿Con quién se iría de viaje mañana?
Con nadie. No tengo ninguna intención de salir de casa. Hombre, igual subo a Andorra a ver a Montse, o a Barcelona a ver a mis hijas, pero... si puedo elegir me quedo en Vilafortuny.