Iker Bravo no arranca entre lágrimas y el Real Madrid empieza a perder la paciencia
El club blanco se plantea la posibilidad de finalizar la cesión en enero, seis meses antes de lo esperado. El delantero tiene 'novias'.

Un año y dos meses después de su llegada al Real Madrid, Iker Bravo (18 años) empieza a quedarse sin crédito. El delantero, cedido por el Bayer Leverkusen hasta julio de 2024, ha frenado su evolución y la situación empieza a tomar un camino de no retorno. Por ello, según ha podido saber Relevo, por primera vez desde el verano de 2022 se contempla poner punto y final a la cesión en enero, seis meses antes de lo esperado.
En el club no ven el resultado deseado cuando se llevo a cabo el fichaje de Iker. "El chico tiene que dar más", comentan voces autorizadas de Valdebebas. Raúl dejó de contar con él en el Castilla, con el que lleva sin jugar desde junio, y este año sólo ha ido convocado a un encuentro con el filial. En una decisión propia y consensuada con el Madrid, el atacante y su entorno decidieron bajar de categoría. Ponerse a las órdenes de Arbeloa, con el que brilló el curso pasado en Youth League. Meses después de entrar en la dinámica del juvenil, también ha perdido su sitio.
En las últimas semanas dos expulsiones han golpeado la moral del futbolista. La primera, a finales de septiembre, en un partido contra el San Sebastián de los Reyes. La segunda, el pasado domingo contra el Valladolid, dejando al equipo con uno menos en el 49'. La impotencia por una roja que consideraba injusta le llevó al llanto después del partido, según comentan fuentes cercanas al jugador.
Con todo ello, miembros de la directiva del Real Madrid empiezan a plantearse la posibilidad de que el jugador regrese al Leverkusen en invierno. No se trata de una operación sencilla, pues su contrato cuenta con penalizaciones económicas que no serían rentables para el club blanco. Y no se decidirá hasta el final, pendientes de que pueda recuperar una versión óptima. Pero si la situación no se resuelve y desde lo alto de Valdebebas dan el 'ok', no se descarta una salida prematura.
Relación desgastada por ambas partes
Por parte de Iker, la relación también se ha desgastado. Sigue soñando con triunfar en el Madrid, pero la falta de regularidad le ha penalizado, especialmente cuando mejor rendía. A principio de temporada encadenó varios partidos de alto nivel, marcando dos goles y dando tres asistencias en un comienzo de año con el juvenil prometedor. Pero en las últimas semanas ya no cuenta con su estatus de indiscutible.
No pierde la motivación. Tiene por delante 50 días hasta enero para demostrar que puede rendir al máximo nivel de blanco. Con el escaparate de la Youth League y la convicción de poder recuperar confianza en él mismo y la de Arbeloa, afronta estos meses con ilusión y responsabilidad, consciente de que se está jugando ahora lo que va a ser el resto de su carrera. Porque, más allá de seguir o no en la capital, jugar bien en este último año de juvenil puede abrirle otras puertas en el mercado.
Todavía tiene contrato con el Leverkusen, club al que debería volver cuando finalice su cesión en el Real Madrid. Además, varios clubes de Europa se han puesto en contacto con su entorno para contemplar la posibilidad de contar con él. Ya sucedió el pasado verano y se espera que lleguen nuevos en enero. Mientras tanto, el Madrid, que quiere agotar las posibilidades del chico, todavía espera que dé un golpe encima de la mesa y demuestre ser el futuro crack que firmaron en 2022. Pero lo cierto es que esa esperanza está cerca de agotarse...