LOS PERFILES DE LA SELECCIÓN

Carlos Soler, el aspirante a periodista que fue convocado al Mundial al lado de Leo Messi

Sus amigos de la infancia descubren al Carlos que cocina paellas, canta Coldplay y ha encontrado en Luis Enrique una figura clave.

Carlos Soler, por sus mejores amigos. /Relevo.
Carlos Soler, por sus mejores amigos. Relevo.
Nacho Sanchis

Nacho Sanchis

Carlos Soler está en la cima del mundo. Con cada vez más peso en uno de los mejores equipos del mundo como el PSG y a pocos días de debutar en el Mundial de Catar, el joven futbolista valenciano vive uno de los momentos más dulces de su carrera y de su vida. Carlos está hoy donde siempre soñó, donde ya apuntaba a llegar desde niño y todo ello tras un camino profesional y personal que le ha llevado desde Valencia hasta París pasando por Catar.

Ese camino lo han recorrido con él sus mejores amigos de la infancia, Pablo Vila, Pablo Gil, Pablo Pérez, Guillermo Alamán y Vicente Carbonell, quienes desde los tres años han sido inseparables del mundialista. A esa edad el joven Carlos ya destacara: "Era buenísimo en el patio, con él nos permitíamos el lujo de jugar contra los mayores y ganábamos… Además, le encantaba escoger siempre a los compañeros que peor se les daba el fútbol para darles 'bola'" comenta Vila.

Carlos, nacido y criado en el corazón de la ciudad de Valencia, ha tenido muchas aficiones a lo largo de su vida, como el ajedrez, el tenis o cantar ("le encanta hacerlo en inglés, Coldplay le vuelve loco"). Sin embargo, como cuentan sus amigos, el fútbol ha inundado su rutina desde bien pequeño: "En su casa siempre estaba la prensa y el fútbol de fondo puesto. De hecho ahora a veces hacemos competiciones de preguntas sobre datos o recuerdos de partidos de fútbol a ver quién sabe más. Su padre es una enciclopedia futbolística".

"Quería ser periodista deportivo por seguir ligado al fútbol de alguna manera, empezó la carrera de hecho"

Vicent Carbonell Amigo de Carlos Soler

Quizás por ese gusto por el fútbol, Carlos podría haber acabado escribiendo este texto y no siendo el protagonista del mismo. Soler empezó a estudiar la carrera de periodismo y su objetivo no era otro que convertirse en periodista deportivo y aunque no fuese algo "excesivamente vocacional", como comenta Vicent, era la forma en la que quería seguir ligado al fútbol de no haber sido futbolista: "Le encanta, mucho más antes claro, informarse, escuchar la radio, leer los medios… Conoce a todos los periodistas" explica Pérez.

Carlos terminó como un gran futbolista, sin embargo no perdió las buenas costumbres con sus amigos, no al menos hasta que tuvo que marcharse a París. Soler es futbolista de noche, pero durante el día le encanta cocinar paellas, de hecho con sus amigos acostumbraba los días que libraba a organizar 'paellitas' en su casa: "Le encanta comer bien, es comedor con clase. Cuando vivía en Valencia, cada fin de semana íbamos al Mercado Central y comprábamos cosas frescas para hacer el arrocito o la paella de turno. Le encanta sentir el proceso de hacer una buena paella valenciana, luego unas partidas de la fallera Calavera (juego valenciano de cartas) con fútbol de fondo".

Carlos Soler cocinando una paella.  Relevo.
Carlos Soler cocinando una paella. Relevo.

Soler ha cuidado siempre su alimentación y la de sus amigos de la infancia y de hecho, una anécdota contada por Vicent, demuestra ambas cosas: "De pequeño le encantaba ir a la despensa de sus amigos a arrasar. Él iba mucho a casa de Pablo Pérez, especialmente a cogerle el jamón porque le encanta. Pues bien, hace un par de años le regaló un jamón 5 Jotas al padre de Pérez en agradecimiento a todas las veces que le dio jamón" explican. "Soler ha cuidado siempre bien de nosotros y creo que si alguno de nosotros hubiera llegado a algo también le cuidaríamos como él nos cuida a nosotros".

De Valencia a París

Carlos ha vivido siempre ligado al Valencia. Desde benjamines destacó en el club che y hoy todavía conserva el registro de máximo goleador de la Academia en sus más de 100 años de historia. El ex del Valencia dijo adiós en verano a la entidad con dolor pero con ganas también de afrontar una nueva etapa. Dolor porque, como comenta Pablo Pérez, su deseo era el de quedarse si así podía ver cumplido su sueño de ser leyenda: "Él era o quedarse aquí para ser leyenda de por vida, o irse. Lo que no quería era perder este tren para que en unos años tuviera que marcharse por la economía de un club a un club quizás no tan bueno como el PSG. Por eso pidió renovar por 10 años, para asegurarse como valencianista de por vida", explica.

"Le atemorizaba irse sin dejar dinero. Él era consciente de la situación del club, al que siempre ha defendido con honor".

Pablo Gil Amigo de Carlos Soler

Dentro del dolor que supuso su marcha, a Carlos Soler le quedó la felicidad de ser vendido dejando dinero en la entidad, algo que sus amigos consideraban "prioritario" para él ya que "le atemorizaba no dejar dinero y que pareciera que no es consciente de la situación del club, al cual ha defendido con honor y del que todavía sigue viendo todos los partidos". Y felicidad también porque Soler tenía el gusanillo de vivir nuevas experiencias. "Él tenía ese mono por salir de casa, del grupo de amigos, los cinco nos hemos ido de Erasmus o a trabajar fuera y él siempre había sentido esa curiosidad por experimentar. Está haciendo su Erasmus particular" comenta Pablo Gil.

Carlos Soler con sus amigos tras marcar el famoso hat-trick al Madrid.  Relevo.
Carlos Soler con sus amigos tras marcar el famoso hat-trick al Madrid. Relevo.

Carlos dio el paso y fue noticia en todo el panorama internacional. Un jugador referente en el Valencia se marchaba a un club con una competitividad enorme a solo tres meses de un Mundial. Era todo un riesgo, sin embargo él vivió ese cambio de manera diferente: "Era todo positivismo por su parte, obviamente la posibilidad de no jugar podía pasar porque es un equipazo el PSG, pero él no paraba de repetir que se iba a ganar los minutos, confiaba mucho en sí mismo. Para mí dar el paso ha sido un 'ole tus huevos' de manual, porque poca gente confiaba en él" expone Vila.

Y así, Carlos ha pasado de admirar a Messi en el equipo rival a compartir vestuario con él. El valenciano siempre ha sido un gran fan del astro argentino aunque nunca pudo cambiar la camiseta con él cuando estaba en el Barça. "Se lo pidió en muchos Valencia-Barça, pero o ya la tenía comprometida o se le tiraban en avalancha todos para cambiársela", dicen sus allegados. Ahora comparte vestuario con él y en su recuerdo siempre tendrá un momento en el que Messi estuvo a su lado.

"El día de la convocatoria de Luis Enrique, nos comentó que le hubiera gustado verla o con su pareja, Marta, con nosotros o con su familia, pero tenía entrenamiento con el PSG. Al acabarlo, cuando estaba en el vestuario, Luis Enrique empezó a decir la lista y él se la puso en el móvil… Y junto a él se sentó Messi a verla con él, así como otros compañeros. Cuando fue nombrado Messi fue el de los primeros en felicitarle y reconocerle su gran logro" explican sus amigos. Un momento que Carlos nunca olvidará.

"Consultó con Luis Enrique la decisión de irse a París. Al ser elegido para el Mundial, Messi le felicitó de los primeros"

Amigos de Carlos Soler

Catar y el vínculo con Luis Enrique

Debutará en un Mundial a sus 25 años. Lo hará tras pasar por las categorías inferiores, haber conquistado un europeo Sub-21… y haber tenido un golpe de suerte. Porque el amor Luis Enrique-Carlos Soler nació en la burbuja del pre Europeo 2021, ahí ambos cuajaron una muy buena relación, Carlos se ha sentido muy valorado por él y en su día tuvo la libertad de pedirle opinión al asturiano sobre su posible traspaso al PSG. Desde aquella llamada, Carlos no se ha bajado del barco de la selección, sin embargo la historia pudo ser muy diferente: "Teníamos un viaje a México planificado todos los amigos y a Carlos le llamaron para ir a Las Rozas poco antes de subir al avión. Llega a recibir la llamada cinco minutos después y ya habría tenido puesto el modo avión en el móvil" concluye Pérez.

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Este reportaje es un contenido editorial de Relevo, al que HONOR, una marca de tecnología que comparte los mismos valores, ha querido vincularse.

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