La eterna pelea de Morata contra los 'haters'
Tanto en la selección como en sus clubes, el delantero ha tenido que acallar las críticas con goles.

A pesar de empezar el Mundial de Catar como suplente, Álvaro Morata ha aprovechado cada uno de los minutos que le ha dado Luis Enrique para crear peligro y marcar goles, lo que mejor se le da. Son dos tantos y una asistencia en 71 minutos, es decir, participa en un gol cada 24. Cifras demoledoras para un jugador que ha vuelto a acallar las críticas sobre el terreno de juego. Se trata de una batalla que ha tenido que vivir en muchas ocasiones a lo largo de su carrera y de la que, normalmente, siempre ha salido victorioso. Se puede decir que nunca le ha dado la razón a sus haters.
Todo empezó en la cantera del Real Madrid. Sus cifras en el Castilla hacían intuir que los blancos tenían una perla, y sus actuaciones con el primer equipo cuando todavía tenía ficha de filial lo confirmaban. Sin embargo, se vio obligado a marcharse a la Juventus para tratar de sumar minutos. Dos años de cesión en los que marcó 27 goles y repartió 18 asistencias según datos de Transfermarkt. Tuvo que demostrar en Italia que podía jugar en el Madrid.
Sus goles en el Real Madrid no fueron suficiente
En su regreso, no decepcionó. Jugando la mayoría de partidos como suplente acabó el curso con 20 dianas, algunas de ellas muy importantes para conseguir LaLiga. Mientras algunos aficionados pedían su titularidad, Zidane no entregaba el guante y seguía apostando por Benzema. Esto hizo que Álvaro perdiese la paciencia y se marchase al Chelsea a cambio de 66 millones.

Si bien es cierto que en Londres nunca llegó a adaptarse, su rendimiento allí no fue para nada desdeñable. En su primer curso acabó con 15 goles. Unos problemas de espalda en la segunda parte del curso no le permitieron seguir justificando la millonada que se pagó por él. Su nivel se vio reducido el segundo ejercicio, acorde al del equipo. Conte empezó a perder confianza en él y unos problemas en la rodilla lo apartaron de la rotación. Finalmente, un año y medio después de llegar, se fue al Atlético traspasado.
En el Metropolitano tenía el reto más difícil de todos: cambiar la opinión de una afición que no le 'tragaba' después de haber vestido pasado por el Bernabéu. Empezó bien de rojiblanco, son seis goles en 15 partidos. En su primer curso completo, tampoco decepcionó con 16 tantos, algunos de ellos muy importantes como ante el Liverpool en Champions o contra el Barcelona en Supercopa. Sin embargo, la parte más radical de la afición nunca le apoyó. Esto fue clave para escuchar ofertas y acabar saliendo a la Juventus, donde viviría una segunda aventura como cedido.
Regreso triunfal a la Juventus
En Turín mostró, por enésima vez, un nivel superlativo. 20 goles y 12 asistencias para convertirse en uno de los pilares del equipo. Las cifras seguían siendo muy positivas, pero acompañaba la confianza, algo que no había tenido desde que salió del Real Madrid. Tanto es así que, a pesar de no tener las mismas en la segunda (12 goles) la Vecchia Signora quiso comprarlo (estaba cedido). El problema: no llegaba a las cifras que quería el Atleti.

Finalmente ha regresado el pasado verano. En sus últimas ocho temporadas ha marcado 125 goles, a una media de 16 por año. En la selección, su ritmo anotador es sobresaliente, con 29 en 59 encuentros para consolidarse como el máximo goleador en activo solo por detrás de David Silva (35). Un futbolista obligado siempre a demostrar, pero que no rehúye de ese deber. Encantado mientras sea para ayudar al equipo...