El espacio que puede hacer dudar a la mejor defensa del Mundial de Catar
Los de Scaloni son el equipo que menos goles esperados permite al rival y los que menos disparos reciben.

Un equipo que tenga a Leo siempre pasará a ser "el Equipo de Messi". Es casi intuitivo esta asociación entre nombres, como si no quedase otra. Pero la Argentina de Lionel Scaloni se ha plantado en la final del Mundial siendo mucho más que el equipo de Messi, concretamente siendo de forma consistente algo que te da muchas papeletas para ser campeón: la mejor defensa de Catar 2022.
Cuando iniciaron su viaje ante Arabia Saudita, pocos imaginaban que aquel equipo que dejó dudas y se quedó tendido en la lona con un par de golpes en la mandíbula terminaría siendo, apenas unas semanas después, el conjunto más férreo en su propio campo de todo el torneo, uno que ha aprendido a relativizar el dominio ajeno y a hacerse fuerte con una estructura peculiar que le ha valido una final soñada.
Con los datos en la mano, es indiscutible validar el poderío de la selección albiceleste en este Mundial: el equipo que menos goles permite al rival por partido (0,33), el segundo que menos disparos recibe (5,3) y un dato que ante la todopoderosa Francia cobra más sentido: todavía no ha recibido ningún disparo tras una transición rival. Evidentemente, cuando uno analiza estas estadísticas tiene que ponerlos siempre en contexto: Argentina todavía no se ha enfrentado a un equipo como Francia, ni por potencial ni por características. Lo que los datos señalan son tendencias, que no verdades.
Scaloni ha dibujado a un equipo muy agresivo en todas sus líneas que defiende buscando que el rival tome decisiones en base a su agresividad, que se vean obligados a actuar y pensar rápido. Partiendo de un 4-4-2 en el que Julián Álvarez es quien más trabaja en esa primera línea, saltando sobre centrales y llegando lejos. Argentina es un equipo que, sin buscar una presión sobre la salida de balón como premisa básica, sí traza distintas trampas para que el rival nunca esté cómodo.

Para entender la fortaleza defensiva de Argentina hay que mirar a Nicolás Otamendi, que está siendo el líder de la zaga. El central del Benfica está jugando mejor que nunca con la selección y su temple tanto dentro como fuera del área le están permitiendo a Scaloni ser más valiente en determinadas situaciones. Si a eso le añades el gran nivel del Cuti Romero, su compañero de zaga, te queda una pareja que está limitando mucho a los atacantes rivales. Pero aún así, y pese al buen nivel de la línea defensiva, hay un movimiento que Francia puede aprovechar.

Una de las premisas que tiene Scaloni en la fase defensiva es que se defiende para morder constantemente, sobre todo cuando el balón va fuera, y a ratos de forma desordenada logran hacerse un equipo muy correoso que busca que el rival, aunque tenga la pelota, no se sienta cómodo con ella. Ahí son claves tanto Nahuel como Acuña o Tagliafico (en la final el del Sevilla volverá a estar disponible después de su sanción), que persiguen a su par, negándole un giro cómodo y haciendo que el rival tenga que jugar hacia atrás. Pero ahí hay un problema: Mbappé y Theo esperan en la final.

¿Qué pasa si el espacio que deja libre Nahuel lo descubre Francia? El Cuti Romero es un central muy expeditivo, le gusta salir de zona e ir al suelo, pero ante dos jugadores como Mbappé y Theo, la banda más potente de todo el Mundial, es un riesgo que conviene tener en cuenta. ¿Será tan agresivo Nahuel? Scaloni deberá ajustar su forma de defender porque delante tendrá un rival de dimensiones desconocidas. Otra opción que puede manejar el técnico es volver a la fórmula de Países Bajos : regresar a la defensa de 5, con la inclusión de Lisandro como central en ese perfil para tratar de mitigar la superioridad de los franceses una vez logren encontrar la espalda de Nahuel.
La final del Mundial es un reto distinto a los anteriores, un partido que no entiende de dinámicas ni datos como valedores de un recorrido lógico: importará solo lo que suceda durante los 90 minutos. Y ahí Argentina, que viene con el título de ser la mejor defensa del campeonato, deberá responder preguntas que nadie ha sabido contestar. El último gran reto de Scaloni es también el más difícil.