Mbappé reta a Messi en la final soñada por los jeques
El francés participó en los dos goles de Francia y se cita con el argentino en la final. Una Marruecos admirable despertó del sueño.

Francia le dio el día libre a la sorpresa, impuso la lógica del campeón, venció a Marruecos sudando y ya está en la final del Mundial, donde Messi espera relamiéndose. Un gol de Theo Hernández en el minuto 4 hizo saltar por los aires el plan de Walid Regragui, serendipia en Catar, de cinco defensas. Los galos pusieron el cebo nada más salir, dándole la pelota, y en el primer gran error de la zaga marroquí en Catar hicieron sangre. Marruecos mostró carácter y no se amilanó marcándose una semifinal encomiable: Lloris y la zaga francesa tuvieron que estirarse para despejar varios sustos. Pero esta Francia es un portento físico y una armería. A lomos de un solvente Lloris, de un oportunista Theo, de los omnipresentes Tchouameni y Konaté (debe ser titular), de las ocurrencias y las piernas de Mbappé y del mejor Griezmann, los de Deschamps acabaron cerrando el partido con el 2-0 de Muani y despertando a los marroquíes de un sueño bello.
Mbappé no fue el mejor Mbappé, pero aun así participó en los dos goles. El francés pide cita con la gloria, que es lo mismo que sentarse en la misma mesa que Messi para intentar arrebatarle los cubiertos, ser un hueso que se le atragante y quitarle la Copa del Mundo, linda y deseada. Estímulos les sobran para el domingo a los franceses. Desde 1962, ninguna selección ha revalidado el título. La última fue la Brasil de Pelé. La gesta les queda a solo 90 minutos. O 120. O más. El domingo, por tanto, se disputará la final que anhelaban los jeques: Messi contra Mbappé. Las dos estrellas del PSG, club gestionado por Qatar, frente a frente. El premio será otra estrella en el pecho y la eternidad.
GRIEZMANN
💯 Mis 'dieses
Cuando se está más preocupado de ponerse a la altura de los otros que ocupado en uno mismo, es más probable que nos perdamos por el camino. Es lo que le pudo haber sucedido a Griezmann, que tuvo un gran afán en sentarse en la mesa de Messi y Cristiano y eso le condenó a verse casi en la sombra, comiendo con los niños macarrones y nuggets de pollo. Una penitencia en Barcelona, donde quiso pero no pudo, y un regreso a las faldas del Atleti después, este Griezmann es determinante.
En Catar ha atrasado su posición para obligar a los rivales a no concentrar su presión sobre Mbappé. Un estilo messiánico sin ser Leo. Menos exuberante que Kylian, con el rol asumido y una madurez sostenida tanto en el Metropolitano como con Francia, Grizzi es el servicio de asistencia del equipo de Deschamps. Y rema. Y acelera. Y contemporiza. Y defiende. Entiende el fútbol como pocos. El Principito quiere retener la corona.

TCHOUAMENI Y KONATÉ
😎 Me reafirmo
Con la amenaza enfrente del inabarcable Amrabat, Tchouameni fue el estajanovista que siempre estuvo en guardia. El partido del mediocentro del Real Madrid fue de los que le anclan en un equipo y ya no lo desatornillan de ahí en años. Es un jugador que no conoce la intimidación del entorno. Lo demostró nada más llegar al equipo blanco. Llegó a sustituir a una leyenda como Casemiro y, aunque con las lagunas propias de los 22 años (ante Marruecos tuvo otro lapsus que pudo costar caro), cayó de pie por su despliegue físico, su clase para sacar el balón jugado, su colocación y su intrepidez en ataque. Contra Inglaterra fue cara (gol) y cruz (cometió penalti). Ante Marruecos, la moneda tuvo dos rostros.
En este apartado, también se merece ticket de entrada Konaté. Fue titular por la gripe de Upamecano, que estuvo en el banquillo, y se vistió de pulpo. Un central aseadísimo que se encargó de desbaratar todo lo que pasaba por ahí y borrar las huellas. Partidazo el suyo también.
MARRUECOS
❌ No me ha hecho cambiar de opinión
Marruecos cayó. En semifinales de un Mundial. Primera selección africana en romper el techo de hormigón y llegando hasta la penúltima parada de un viaje Mundial, el suyo, apasionante y conmovedor. Puede que ese escenario influyera en la presión y en alguna mala decisión en el prólogo. Sobre todo la de la titularidad de Saïss. El central llegó al partido con la musculatura cogida con alfileres. La categoría del encuentro, y los galones, le pusieron en el once. Y eso, ante portentos físicos como los franceses, penaliza. Saïss fue cero, errático y limitado. En el 1-0 estuvo mal, como el resto de la defensa. Finalmente se acabó rompiendo y fue sustituido en el minuto 20. El partido ya estaba en pendiente a favor para Francia pero Marruecos no hundió el pecho. Con buen trato de balón y muy agresivos, le dieron dolores de cabeza a Lloris. Ounahi (9') y El Yamiq (44'), con una hermosa chilena, le exigieron. Marruecos sólo hincó la rodilla en la lona con el tanto de Muani (78').
La hazaña lograda por Regragui queda para la historia. Como el inabarcable Amrabat, ante Francia de nuevo fue bisonte (¡qué gigante!); el líder Bono, aunque acabó con un agujero; el talentoso Ziyech o ese número 8, Ounahi, de cuyo nombre nos acordaremos aunque nos empeñemos en no hacerlo, también el estoico Luis Enrique (¡qué jugadorazo!). Caer no elimina la gloria de haber subido.
THEO HERNÁNDEZ
✔ Un tuit que me representa
Salió Marruecos mostrando el colmillo y sólo le duró reluciente cuatro minutos. Los que tardó Theo Hernández en hacer trizas el plan de cinco defensas de Regragui con un golazo que no era fácil de transformar. A veces la vida te da un disgusto pero, a la vez, te abre una ventana. Y es lo que le pasó a Francia con el lateral. La lesión de Lucas, su hermano, le instaló en el once y el lateral del Milán está disfrutando. Ese estado de felicidad se reflejó en el gol. Un rebote a disparo de Mbappé y las facilidades de la defensa marroquí contribuyeron a que le llegara un balón complicado, a media altura. El ex del Madrid, entonces, se sacó una media volea con la zurda que batió a Bono. Su partido fue magnífico.
𝐀𝐜𝐫𝐨𝐛𝐚𝐭𝐢𝐪𝐮𝐞. pic.twitter.com/xKltdqTpwU
— Relevo (@relevo) December 14, 2022
REGRAGUI
💬 Tengo un WhatsApp para ti
"El Rocky Balboa es usted, míster". Porque no me lo podrán negar. Marruecos ha sido la revelación en este Mundial. Pero su seleccionador, Walid Regragui, ha sido un descubrimiento. Merece mención aparte. El exjugador del Racing, prácticamente desconocido para el común mortal, se marcha de Catar en volandas. Cogió el mando del equipo hace tres meses y calmó las aguas revueltas en la selección con un discurso cohesionador ("Somos Rocky Balboa") y convincente para que las estrellas se remanguen, una atmósfera familiar y un plan futbolístico (porque a esto se juega y se gana con un balón) sin postureos y necesario. Chapeau.

LA AFICIÓN DE MARRUECOS
📀 Mi 'bonus track'
El estadio Al Bayt fue Marrakech. En él estaba todo Fez. Tánger, Tetuán y Rabat se trasladaron también a Doha. Como Chefchaouen o Meknes. Como Casablanca. Sólo un pequeño contorno azul y blanco, colores de Francia, rompía el magma rojo en el que se convirtió el campo después de la marea que representó la afición de Marruecos. La selección de Regregui fue impulsada desde la grada por el aliento de casi 30.000 aficionados, que no quisieron perderse un partido histórico, orgullo del mundo árabe. No era un día cualquiera para ellos y se advirtió en los himnos. El Al Bayt era un altavoz con el son marroquí. Impresionó sobre todo el ímpetu de Regragui. Los Leones del Atlas acabaron eliminados aunque esta fábula será transmitida de generación en generación para que la llama no se apague y continúe mil y una noches.