MUNDIAL 2030

El Mundial sigue la senda de los Juegos Olímpicos: ¿se acabaron las votaciones para elegir las sedes?

El extraño anuncio del Mundial 2030 tras un acuerdo entre las Confederaciones continentales y sin votación se parece mucho a las últimas elecciones de las sedes olímpicas.

El Mundial sigue la senda de los Juegos Olímpicos: ¿se acabaron las votaciones para elegir las sedes?
Nacho Encabo

Nacho Encabo

"El día que Lamine Diack abra la boca, el COI y la FIFA se derrumbarán. Porque conoce muchos secretos sobre cómo se cerraron los tratos para obtener muchos de los Juegos Olímpicos. Él lo sabe todo, ha sido el intermediario del poder". Publicada por 'The Guardian' hace unos años, la frase la pronunció Papa Massata Diack. Su padre, Lamine Diack, posiblemente el hombre más corrupto que ha existido en la política deportiva, murió en diciembre de 2021 sin abrir la boca. Una pena.

Infantino anuncia la sede del Mundial 2030 FIFA

Parece que Papa Massata aprendió bien del padre: su nombre ha aparecido en varios casos de corrupción y es uno de los investigados por la Justicia francesa en el caso de la supuesta compra de votos para que Tokio fuera elegida sede de los Juegos 2020. Aquella frase sobre la influencia que ejercía su padre, que llegó a recibir un soborno de tres millones de euros cuando era el jefe del atletismo internacional para encubrir el escándalo de dopaje en Rusia, resume a la perfección lo que había detrás de muchas votaciones en los dos organismos más potentes del deporte, la FIFA y el COI.

Cómo olvidar aquel Comité Ejecutivo de la FIFA del 2 de diciembre del 2010, cuando Rusia y Catar fueron elegidas sedes de los Mundiales de 2018 y 2022, respectivamente. La Justicia de Estados Unidos considera probado que hubo millonarios sobornos para la compra de votos. Aquella FIFA de Joseph Blatter, Julio Grondona, Jack Warner, Nicolás Leoz y compañía se desmoronó con el famoso FIFA Gate de 2015, cuando se descubrió lo que muchos intuían y nadie probaba: que la federación internacional llevaba podrida muchos años. A saber cuántos.

La corrupción de Río 2016 y Tokio 2020

En el Comité Olímpico Internacional las cosas no eran muy diferentes. La candidatura de Río 2016 pagó dos millones de euros a Lamine Diack -no se perdía una- a finales de septiembre de 2009 para asegurarse unos votos decisivos en el Comité Ejecutivo del organismo de los anillos. Unos días después, el 2 de octubre, Río superó a Madrid, Tokio y Chicago en Copenhague entre el éxtasis del presidente Luiz Inácio Lula Da Silva, Carlos Nuzman, jefe del Comité Olímpico Brasileño, y Sergio Cabral, Gobernador de Río.

Nuzman, Lula y Cabral, tras la elección de Río 2016.  AFP PHOTO / PIERRE-PHILIPPE MARCOU
Nuzman, Lula y Cabral, tras la elección de Río 2016. AFP PHOTO / PIERRE-PHILIPPE MARCOU

Unos años más tarde, los tres coincidieron entre rejas. Lula pasó dos años en prisión por el escándalo de corrupción política Lava Jato antes de que su condena fuera anulada; Nuzman fue condenado a 30 años y 11 meses por corrupción, lavado de dinero y evasión de impuestos; y Cabral fue sentenciado a más de 425 años de cárcel por recibir sobornos por la licitación de las obras del Mundial 2014 y de los Juegos de Río. También recibieron penas de prisión Arthur Soares, empresario y uno de los hombres fuerte en la candidatura, y Leonardo Gryner, director general de operaciones del comité organizador.

Takeda, presidente del Comité Olímpico de Japón, tras la elección de Tokio 2020.  REUTERS/Marcos Brindicci
Takeda, presidente del Comité Olímpico de Japón, tras la elección de Tokio 2020. REUTERS/Marcos Brindicci

Cuatro años más tarde, Tsunekazu Takeda fue el rostro del triunfo de Tokio 2020. Nieto del emperador Meiji, era el presidente del Comité Olímpico Japonés y jefe de la comisión de marketing del COI, además de miembro del organismo de los anillos. Aunque siempre negó todo, Takeda dimitió en junio 2019 después de que la justicia francesa empezara a indagar unos sospechosos pagos de dos millones de euros que realizó en aquel 2013 el Comité Olímpico Japonés a una empresa conectada con Papa Massata Diack. Sí, otra vez ese dichoso apellido.

La justicia francesa sigue investigando el asunto y todavía no hay nada en claro sobre el supuesto pago de sobornos en la candidatura japonesa.

Lamine Diack posa para el diario Las Provincias en 2008.  Jesus Signes
Lamine Diack posa para el diario Las Provincias en 2008. Jesus Signes

La nueva forma de elegir la sede olímpica

Ahora todo ha cambiado radicalmente. O al menos es lo que parece de puertas para afuera. Porque en medio de ese aroma a corrupción de las dos últimas sedes olímpicas, empezó el proceso para la elección de la ciudad que albergaría los Juegos en 2024. Pero el COI se enfrentó a varios enemigos: por un lado, la credibilidad tras tanto escándalo; y por otro, el rechazo ciudadano en muchas urbes que no querían semejante inversión pública en un evento deportivo.

Budapest, Hamburgo, Roma, Los Ángeles y París fueron las ciudades candidatas que pasaron el corte final para optar a los Juegos 2024. Así lo anunció el COI en 2015, pero Hamburgo se retiró a los dos meses, Roma tomó el mismo camino en 2016 y Budapest fue la última en bajarse, en 2017. Al final, con solo dos candidatas y para evitarse otro sonrojo en la elección de 2028, el COI decidió por primera vez en su historia otorgar dos sedes a la vez: París albergaría los Juegos de 2024 y Los Ángeles se quedaría con los de 2028. Todos contentos.

Para 2032 hubo otra sorpresa. El COI cambió las reglas y ahora la ciudad sede de los Juegos es propuesta por el organismo olímpico. Se creó una Comisión de Futuros Anfitriones de los Juegos que envía informes al COI y recomienda una ciudad que haya mostrado interés. Después, es potestad de la Asamblea ratificar o no, pero ya no hay votaciones como antes. En 2021, unos días antes de los Juegos de Tokio, Brisbane fue elegida como sede de los Juegos 2032.

«Todos contentos» con el Mundial 2030

Un camino, el de la elección sin votación, que sigue ahora el fútbol con el Mundial de 2030 en España, Portugal y Marruecos. La elección de la sede del Mundial de la FIFA 2030 estaba prevista para diciembre del año que viene, pero hubo un acuerdo entre las confederaciones continentales para que todas, FIFA incluida, claro, salieran ganando.

Por un lado estaba la candidatura de España, Portugal y Marruecos; por otro, Argentina, Uruguay, Paraguay y Chile; y luego Arabia Saudí, Grecia y Egipto. Esta última se retiró en junio de 2023, por lo que quedaban dos opciones. La sudamericana estaba más centrada en la nostalgia -la conmemoración del centenario de primer Mundial, el de 1930, disputado en Uruguay- que en la realidad. Y la candidatura ibérica era cada día más favorita.

Así que hubo un acuerdo entre partes para llegar a una situación win-win. "Hoy todo el mundo está contento a nivel de confederaciones. Todos han salido ganando y nadie pierde", dicen a Relevo desde FIFA. Los sudamericanos han evitado una derrota total y por lo menos organizarán tres partidos del Mundial 2030, además de la ceremonia inaugural. Europa vuelve a tener un Mundial en España y Portugal. África será sede por segunda vez con Marruecos. Y Asia y Oceanía se frotan las manos para 2034, con Arabia Saudí asomando la cabeza.

¿Significa todo esto que se acabaron las elecciones para elegir las sedes de los grandes eventos deportivos? No, pero la tendencia de las candidaturas múltiples -ya no sólo de países, sino de continentes- es un buen balance para la FIFA. Mientras antes sólo había una Confederación contenta en la elección de un Mundial, ahora lo están todas. Y quién sabe si en algún momento llegan unos Juegos Olímpicos con más de una sede...