MUNDIAL DE CATAR

Louis Van Gaal recupera las gafas y las rastas más famosas del fútbol

Edgar Davids vuelve a deslumbrar al mundo en el banquillo de Países Bajos como segundo asistente de la selección, junto a Blind, padre del lateral izquierdo titular del equipo.

Edgar Davids, junto a Van Gaal en el estreno mundialista ante Senegal./EFE
Edgar Davids, junto a Van Gaal en el estreno mundialista ante Senegal. EFE
Patxo De la Rica

Patxo De la Rica

Una generación entera creció idolatrando a Edgar Davids. A él y a su apariencia, siempre con sus rastras y sus gafas de sol, mordiendo en el centro del campo del Ajax, la Juventus o en aquel Barça de Rijkaard que comenzaba a cimentar un grupo que brillaría años después en la Champions. Casi 19 años después de su llegada al Camp Nou, el zurdo vuelve al escaparate sentado en el banquillo de Países Bajos en el Mundial de Catar 2022, con la misma 'pinta', como si los años no hubiesen pasado. Junto a él, dos históricos de la Orange como Louis van Gaal y Danny Blind, padre de Daley, lateral titular del conjunto europeo.

Davids es hipnótico. Uno de esos personajes que trascienden del terreno de juego. Van Gaal lo ha vuelto a poner de actualidad desde que decidió incorporarlo a su equipo de trabajo para este 'Last Dance' del técnico al mando del combinado tulipán. Pese a sus malas experiencias en los banquillos, donde ha acumulado fracasos y excentricidades, su experiencia y liderazgo fueron argumentos demasiado sólidos y atractivos para convencer a Van Gaal.

"Estoy convencido de que desempeñará este papel de manera excelente. Los jugadores pueden aprovechar al máximo su experiencia como internacional en cuatro torneos finales internacionales, entre otras cosas", dijo Van Gaal sobre la decisión de recurrir a un profesional al que ya tuvo en sus filas en el Ajax como jugador. Davids, por su parte, asumió el reto con "orgullo y entusiasmo" de poder "trabajar con los mejores de Países Bajos". Un camino que le llevó hasta el Al Thumama Stadium de Doha, donde apareció con sus rastas, traje negro, corbata naranja y unas gafas de sol completamente negras.

Davids, junto a Simons, durante un entrenamiento en Catar. Reuters
Davids, junto a Simons, durante un entrenamiento en Catar. Reuters

Las gafas le han acompañado siempre y, aunque se han solido relacionar con un tema de marketing, tienen una explicación médica. El ex centrocampista padece glaucoma, una enfermedad ocular que daña el nervio óptico y que puede conducir a la ceguera si no se trata con antelación. Davids sufrió un golpe durante un entrenamiento en 1995 cuando aún militaba en su club formador, el Ajax. Necesitó de una operación y, cuatro años después, sufrió las secuelas que le llevaron a jugar hasta el final de su carrera con las famosas gafas. Paradójicamente, estas se convirtieron casi en un reclamo publicitario y un elemento que le convirtió en mito.

Son un elemento más de su estética y las elige al detalle. Con cristales naranjas cuando se estrenó como ayudante de Van Gaal, de estilo casual cuando no está en el campo de entrenamiento o incluso completamente negras, como en el debut ante Senegal. Con cualquiera de ellas, lo que es innegable es que Van Gaal le ha recuperado de una carrera de entrenador repleta de fracasos.

De la cuarta portuguesa a Catar

Su etapa como futbolista comenzó a decaer tras su paso por el Barça, con algunos destellos en el Inter de Milán y el Tottenham, pero finalizó con una historia rocambolesca en la quinta división inglesa. A la altura del mito. Entrenador-jugador del Barnet, con el dorsal 1 a la espalda y con un recorrido repleto de polémicas que finalizó con una declaración: "No creo que vuelva a jugar porque los árbitros me toman a broma. Soy la diana a de los árbitros". Y no volvió.

Davids, durante su etapa como entrenador del Olhanense. Getty Images
Davids, durante su etapa como entrenador del Olhanense. Getty Images

Allí puso punto final al Pitbull sobre el campo. E inició una etapa de formación en los banquillos tan apasionada como lo era su fútbol. Su primera aventura como entrenador al uso le llevó al sur de Portugal, en la ciudad de Olhão. Su trabajo, ser entrenador del modesto Olhanense de la cuarta categoría portuguesa. "La decisión de nombrarlo entrenador me la impuso nuestro director deportivo. Edgar Davids es alguien con una rica historia como jugador, pero eso no dice casi nada sobre las cualidades de un entrenador. El nombramiento de Davids fue desastroso", reconoció Luís Torres, presidente del club.

Ahora, Van Gaal lo ha recuperado para la causa. "Nuestros caminos se han cruzado regularmente en el pasado. Estoy encantado de que Edgar Davids se una a nuestro cuerpo técnico", dijo el seleccionador cuando anunció la decisión de contar con él como asistente. Su carrera en el banquillo no ha sido tan brillante como la que protagonizó sobre el campo, pero hay algo que no cambia: Unas ratas y unas gafas que siempre le acompañan.