¿Por qué 'Yeray' Pino está en boca de todos si no ha jugado?
Con las dudas que ha dejado en el aire Luis Enrique, el extremo del Villarreal lleva un mes siendo noticia por todo menos por el balón.

Luis Enrique se despidió el pasado lunes como seleccionador en una conversación con Ibai Llanos en Twitch y, casi por sorpresa, soltó la bomba: "Hay un jugador al que no hubiera llevado al Mundial; no vi lo que esperaba". Fue entonces cuando el personal comenzó a hacer cábalas, sin información contrastada, para averiguar a quién se refería el técnico asturiano, si a Ansu Fati o a Yeremy Pino. Guillamón, pese a lo que se ha dicho y deslizado, está totalmente descartado. En la Selección lo ven como un santo.
El extremo del Barça jugó al menos un puñado de minutos: 22 ante Japón y 22 más frente a Marruecos el día de la eliminación. Sin embargo, ha aparecido en las quinielas por ser el último en subirse al barco, como el propio Lucho reconoció públicamente. Pero la perla del Villarreal ni siquiera hizo amago de salir en estos cuatro partidos del Mundial. A eso hay que sumar el mosqueo del cuerpo técnico con sus retrasos en las citaciones oficiales para realizar algún desplazamiento o dinámica y, sobre todo, para acudir al comedor. Es decir, ha vuelto a la palestra, como le ha sucedido varias veces en este primer tramo de la temporada, sin nada que ver con el balón.
Todo comenzó justo hace un año, cuando fue noticia más que nada por ser un nombre recurrente en el mercado. El Arsenal vino para llevárselo. Arteta está enamorado del futbolista y obligó al Villarreal a renovarlo hasta 2027 (acababa en 2024), elevando su cláusula de rescisión de los 30 millones de euros a los 80.
Emery, que fue quien tiró de él y lo subió del C, no quería dejarlo salir a mitad de temporada y convenció al club a hacer un esfuerzo confiando en que se revalorizaría y en que Roig le podría sacar más tajada cuanto más paciente fuera. El problema es que el Villarreal se quedó fuera de la Champions y de la Europa League en junio y sólo fue capaz de clasificarse, vía Liga, para la Conference, algo que hizo tambalear bastante un presupuesto que llegó a estar en los 145 millones y que pasó a estar un poco por encima de los 100. Hasta el punto de que emblemas como él y Danjuma pasaban a estar en el escaparate. El Villarreal esperaba el verano pasado una oferta del Arsenal o incluso del Liverpool por valor de 40 o 50 millones de euros y ésta, que hubiera sido aceptada, nunca llegó formalmente. Como pasó con Chukwueze.
Cambio de tendencia
Ahí empezó a torcerse algo. Yeremy Pino arrancó la temporada siendo titular con Emery. Para el donostiarra, el canario siempre había sido una pieza clave. De hecho, en el partido más importante de la historia del Villarreal, la final de la Europa League ante el Manchester United en 2021, le puso de inicio dejando en el banquillo a figuras como Coquelin, Alcácer o un indiscutible hasta entonces como Moi. Sin embargo, según fue avanzando la temporada, el internacional fue perdiendo protagonismo. La sensación general, comentada por parte del vestuario, y confirmada en la concentración de la Selección en Catar, es que anda "algo crecido". Pese a la humildad que siempre le ha caracterizado y que sus familiares no quieren que pierda jamás. Con Unai fue perdiendo protagonismo. Incluso el último partido del técnico antes de marcharse a toda prisa al Aston Villa, frente al Almería, lo sacó en el descuento.
La llegada de Setién fue aún peor. Esta vez de forma anecdótica. Chascarrillo que ha llegado hasta Catar. El cántabro, que es un enamorado de su juego, de su desborde y de su talento en el uno contra uno, tuvo un cortocircuito en el primer día de entrenamiento en la Ciudad Deportiva de Miralcamp. Sobrepasado por la rapidez de los acontecimientos en su contratación por el Villarreal, esa mañana le presentaron al club entero en diez minutos. Directivos, jugadores, cuerpo técnico, trabajadores... Al llegar a la altura de Yeremy le confundió con un chaval de la cantera, aunque en parte no le faltaba razón. Una confusión sin más que pasó a mayores cuando empezó a dirigirse al extremo llamándole Yeray. Los compañeros de Yeremy se rieron y algunos, después de las derrotas consecutivas que casi cuestan el puesto a Setién, lo utilizaron para filtrar que el técnico estaba desfasado y que no conocía a la plantilla.
Roig, alarmado e informado por los pesos pesados del vestuario, llamó inmediatamente a Setién para ver cómo estaban desarrollándose sus primeros días en el club. Con tacto le pidió que, por favor, llamase a Yeremy correctamente. Fue entonces cuando Setién, al que nadie alertó antes, reparó en el error. Reaccionó con la humildad y sencillez que le caracteriza: "Todo tiene una explicación". Es esta: Quique llevaba dos años en el paro en su Cantabria natal y en el último de ellos iba prácticamente todos los días a tomar café a un restaurante de Soto de la Marina, que por cierto pertenece a la familia del barcelonista Pablo Torre. Allí, uno de los camareros con el que charlaba a diario, y el que le servía, se llama Yeray. De ahí la confusión. Reconoció el fallo y, a la vez, hizo saber que sabía más de Yeremy que cualquier otra persona del club.
Ese lapsus sirvió a muchos para sacar la artillería contra Setién. Sin reparar en que la mayoría de ellos estaban cometiendo una errata en vez de un error. Casi todos los titulares e informaciones al respecto hablaban del capítulo interno en torno a "Yéremi" o "Yeremi", cuando realmente querían informar de Yeremy. Esto también, como todo, tiene una explicación: Yéremi es un nombre correctamente escrito en cualquier caso menos en el suyo. La estrella del Villarreal, que también está en las oraciones ahora del Aston Villa de Emery y en la nueva Selección de Luis de la Fuente, se lo cambió en su DNI hace tiempo. Su actual nombre es Yeremy Jesús Pino Santos.