30 años del penalti de Djukic: "Me lo hicieron y ya no miré más. Me fui, vi que Arsenio tiraba una medallita al suelo y supe que habíamos fallado"
Este 14 de mayo de 2024 se cumplen 30 años de la Liga que perdió el Dépor tras el 'penalti de Djukic' ante el Valencia en Riazor, cometido sobre Nando.
14 de mayo de 1994. Si la del ascenso el domingo a Segunda División es una fecha que quedará grabada para siempre en el deportivismo, aún más lo está aquel día de hace hoy 30 años en el que González le detuvo a Djukic el penalti que le daba la primera Liga de su historia al entonces Superdepor de Arsenio Iglesias. "Pepe Serer me derriba y ya no vi más. Me fui al centro del campo. El míster lanzó al suelo una medallita que llevaba en la mano y dije: 'Hemos fallado el penalti'", rememora Nando Martínez (Valencia, 1967), lateral izquierdo del conjunto gallego de 1992 a 1998 que detalla la jugada y sus pensamientos durante y después de aquella acción, de aquel "día fatídico".
Recuerdos que conviven esta semana con la alegría por el regreso del Deportivo al fútbol profesional, donde el ex de Valencia, Dépor y Sevilla, entre otros, compartió con Quique Sánchez Flores o el Profe Ortega vivencias que nos narra desde la ciudad gallega, aún de celebración.
¿Cómo de feliz estás por el ascenso del Dépor, Nando?
La verdad que después de cuatro años sufridos es muy importante y una felicidad tremenda el poder volver a estar en el fútbol profesional, más que nada por esta afición que nunca ha dejado de lado a su equipo. Lo más importante ha sido esa unión que ha habido entre afición y equipo, porque yo creo que cualquier equipo de primera RFEF que no tenga esta afición es muy, muy difícil salir de ese pozo del fútbol, de esa categoría. Volvemos a ver, como yo digo, la luz y volveremos a ver aquí a equipos muy profesionales y tan importantes como en la época nuestra.
¿Puede ser éste el antes y después, el camino definitivo, para volver a ver al Dépor en Primera?
Hombre, ojalá, pero hay que tener en cuenta que muchos clubes importantes como el Dépor en su momento también tuvieron la mala suerte o la desgracia de irse a otras categorías inferiores y otras categorías no profesionales y les ha costado mucho. Ahora, lo primero es dar el paso que se ha dado y afianzarse y hacer un poquito de base para que volvamos a intentar estar otra vez en la élite del fútbol profesional como es la Primera división.
Hablabas, Nando, de la importancia de la afición, pero ¿qué papel ha jugado tener a un futbolista de Primera como Lucas Pérez, que ha sido a la postre el autor de ese tanto ya histórico? No ya por haber jugado en Primera, sino por su decisión de dejar el Cádiz por volver a A Coruña y lo que ello ha generado emocionalmente.
Bueno, al no verlo en el día a día y estar en un vestuario no sabes la importancia que puede tener Lucas. Desde fuera se ha sabido cuál ha sido siempre su importancia, tanto en los momentos difíciles como en los momentos buenos. Mucha gente en diciembre pensaba que a estas alturas de Liga no estaríamos luchando por ganar la Liga -e incluso se ha ganado a falta de dos encuentros-, y se ha hecho realidad el sueño después de muchos años de sufrimiento y ahí hay jugadores importantes como es el caso de Lucas. Se confió en él cuando él quiso dar el paso de venir al Deportivo y yo creo que esto va a dejar huella en su futuro, que vean que es un jugador que lo dio todo por el club.
"El orgullo que va a llevar Lucas Pérez dentro de sí mismo el día de mañana va a ser muy, muy, muy importante"
Exjugador del Deportivo de La CoruñaEs una de esas historias con final feliz, después de haber abonado casi medio millón de euros para volver al equipo de sus amores, para pasar de Primera a Tercera. Se dice pronto, todo.
Sí, sabíamos que se la estaba jugando, pero yo creo que también ahí él dio ese paso porque creía que teníamos muchas posibilidades o que tendría muchas posibilidades de aportar mucho al club, que para él siempre fue el más importante por donde estuvo ya que es coruñés. El orgullo que va a llevar él dentro de sí mismo el día de mañana va a ser muy, muy, muy importante.
¿Y para ti fue el más importante también o está en pugna con tu Valencia?
No, yo siempre lo he dicho, yo no voy a renunciar nunca de mi valencianismo. Yo soy valencianista 100%, lo que pasa que yo siempre lo he dicho, que en mi trayectoria deportiva donde mejor se me ha tratado en el aspecto tanto deportivo como en el personal fue en los seis años que pasé en el Deportivo de la Coruña. Además, llevo 32 años viviendo en Galicia y me ha dado lo más lindo y lo más grande que he podido conseguir, que es la familia que tengo con mi mujer, que es gallega, y mis hijos, que son gallegos.

No es que jugaras en el Deportivo de La Coruña, es que jugaste en el Súper Dépor, que son palabras mayores.
Sí, eso es un orgullo también para mí. Aún hay gente que se acuerda, que me para, que se hace fotos conmigo, que le firmo la camiseta. En mi carrera deportiva el Deportivo lo fue todo para mí.
¿Cómo recuerdas aquel equipo? Empezamos por lo positivo, que fue la Copa del Rey, la Supercopa, un auténtico equipazo, con los Bebeto, Mauro Silva, Fran, Djalminha…
No porque fuera en ese momento yo artífice o estuviera en ese grupo, pero para mí el Superdepor es a partir del año 92-93, que es cuando llegamos jugadores de la talla de Mauro Silva, Bebeto, Aldana, en ese momento había firmado yo, estaba también Juanito que venía del Compostela y había estado en el Betis, también había venido en ese momento Ramón pero del Sevilla, y luego fue ya el golpe más fuerte, en el 93-94, cuando ya vienen jugadores de la talla de Donato, Alfredo, Manjarín, Elduayen, Pedro Riesco… Jugadores que en la Liga de Fútbol Profesional habían sido muy importantes en sus equipos.
Yo creo que ahí es cuando ya empieza a hacerse un Deportivo mucho más fuerte, porque en nuestra etapa había jugadores y una plantilla que a lo mejor se quedaba corta, pero luego ya en el año 93-94 y 94-95 ya eran unas plantillas mucho más amplias, aunque nosotros tuvimos la mala suerte del fatídico penalti que se me hizo a mí y que Djukic lo falló, pero a partir de ahí es cuando el Deportivo aún se hizo más fuerte y tuvimos la suerte y la fortuna de podernos quitar la espina clavada de ese penalti contra el Valencia y al año siguiente pudimos ganar en el Bernabéu la Copa del Rey, luego ganamos la Supercopa con el Real Madrid y luego vinieron años también muy brillantes y muy buenos en los que el Deportivo llegó a jugar la semifinal de la Champions League contra el El Oporto, y durante 12 o 13 años el Deportivo se reforzó con jugadores de talla mundial.
Sí, el 14 se cumplen treinta años de ese día tan fatídico. Tuvimos la mala suerte de que durante toda la semana los penaltis que habíamos lanzado siempre habían tirado los dos o tres especialistas, que eran Djukic, Fran y Donato. Ese día justamente lo hubiera lanzado Donato pues diez minutos antes de que se produjera ese penalti había sido sustituido por Alfredo.
En una jugada por la banda derecha, creo que es Alfredo el que saca de banda, la lanza hacia el centro que estaba yo y entonces lo recojo y veo que un jugador de Valencia, Pepe Serer, sale hacia mí y veo que él me mete la pierna, y yo me lanzo el balón hacia mi pierna buena, que es la izquierda, y cuando quiero ir a golpear veo que él se avanza tanto que yo me dejo influenciar un poquito para caer, aunque él me derriba. Y ya no vi más, porque yo cuando ocurrió el penalti ya estuve en el medio campo, que estaba viendo cómo estaba pasándolo de mal el míster, Don Arsenio Iglesias, y me doy cuenta de que fallamos el penalti porque veo que el míster llevaba creo que una medallita en la mano y la lanza hacia el suelo. Dije: 'Hemos fallado el penalti'. Y luego cuando acabó el partido, pues una pena muy grande, porque era tanto para mí personalmente como para el deportivismo el primer título como equipo gallego y a mí como jugador profesional.
«Yo me dejo influenciar un poquito para caer», dices. Con el VAR hoy en día también habría sido penalti, ¿no?
Sí, sí, sí, hubiera sido penalti, seguro, lo que pasa que hay algunos momentos que aparte de la acción del rival, cuando entra con tanto ímpetu, pues uno mismo se deja a lo mejor influenciar. Hubiera intentado evitar que me pueda derribar, pero en ese momento, en el minuto que era y conforme estaban las cosas pues en la cabeza mía cuando yo vi ese ímpetu que metió en la entrada que hizo Pepe Serer, pues yo caí derribado con su rodilla, claro. No intenté evitarlo, ya me dejé llevar y dije: 'Lo mejor es llegar y que haya contacto'.
Te fuiste al centro del campo, no quisiste ver el penalti. ¿Tú eras consciente en ese momento de lo que suponía no tener a Donato en el campo? Bebeto estaba pero nos recordaba Paco Jémez hace unos días que él ya había dicho que no tiraba más penaltis.
No, porque Bebeto, después de tres o cuatro jornadas anteriores que también había fallado uno, ya había dicho que él no se encontraba con ánimo para poder lanzar ese penalti. Sabíamos que si había penalti era Donato el encargado.
Fue Djukic quien lo lanzó y lo falló. Bueno, lo paró González. Hablas de Arsenio Iglesias y el sufrimiento de un hombre que marcó a aquel equipo y a todos vosotros, ¿verdad?
Sí, la verdad que sí. Para mí ha sido un padre más que un entrenador. El marcharme de mi casa con 25 años, que ya tenía mis años pero venirme a un sitio donde estoy a mil kilómetros de mi casa, una experiencia nueva.. Yo como valencianista siempre me hubiera gustado acabar mi carrera como jugador de Valencia, pero en esta vida, en esta profesión, cuando uno es ambicioso y quiere aspirar a más si en un sitio se le cierran las puertas pues tiene que intentar ir a donde crean que le pueden dar una oportunidad para demostrar.
Pasaste de Guus Hiddink en el Valencia a Arsenio Iglesias. Vaya cambio, qué personalidades tan distintas, ¿no?
Sí, la verdad que incluso con Guus Hiddink fue un año bastante bueno, importante para mí, porque aunque no participé mucho, sobre 15 o 16 partidos, a la hora de quererme marchar de allí fui a hablar con él y fue la persona que mejor me aconsejó y que me dijo que por él, si yo quería quedarme, no tenía ningún problema, porque él en el momento que pudiera contar conmigo iba a contar, pero que no iba a ser un jugador muy importante o que fuera imprescindible para el equipo. Entonces yo tomé esa decisión y creo que no me equivoqué.
¿Cómo era aquel Guus Hiddink?
A mí me gustó siempre. Hay entrenadores con los que a veces es como más difícil o más complicado el poder tener una conversación con él, pero él siempre desde el primer día que llegó a mí, como a muchos compañeros, nos abrió las puertas en todos los aspectos. Yo creo que muchas veces un entrenador lo que tiene que hacer es entender cómo es cada uno e intentar sacar de ellos lo mejor, y conmigo en ese momento se portó fenomenal y me dejó decidir, tomar la decisión que a mí más me gustaba o que yo creía que era en ese momento la más adecuada.
Antes lo comentabas, no jugaste mucho, tenías delante a Leonardo, al que en los últimos tiempos ya hemos visto de traje con la dirección deportiva del PSG.
Sí, pero si yo hubiera sabido que Leonardo, esa misma temporada que yo me marché, se iba a ir a Japón, a lo mejor no hubiera tanta prisa por haberme ido. Él era un jugador mucho más de ataque que de defender, lo que pasa es que era la época en la cual Víctor Espárrago había hecho ya un cambio bastante importante en el Valencia jugando con carrileros. El Valencia en los últimos años había jugado con tres centrales y dos carrileros y a mí se me estaba utilizando como carrilero cuando yo toda mi carrera la he pasado como interior y nunca había jugado de carrilero.
¿Qué destacas de aquel Valencia? Con tu valencianismo, imagino que fue un sueño jugar en tu equipo.
Pues sí, porque justamente yo firmo en el año 87, un año después de que el Valencia hubiera ascendido. Yo estuve del 84 al 87 en el Levante y en el 87 cuando el Valencia asciende a Primera división es cuando firmo en el Valencia. Entonces, me hacen ir a todas las celebraciones y todo sin haber jugado en el equipo. Había firmado al acabar la temporada y ya me integré en el grupo y la verdad que fue muy bonito, porque aunque yo no tuve el éxito de poder ascender con el equipo pude ir a todas las celebraciones y ya me empecé a integrar para que al año siguiente no me costara tanto en la pretemporada hacerme ya a mis compañeros.
Leonardo optó por la dirección deportiva; tú, por entrenar.
Sí. Yo la verdad es que no tenía muchas ganas que digamos de estar metido, porque yo he sido muy sufridor e incluso ahora cuando he podido comprobar el estar en un banquillo, a mí me quita años de vida. Yo me fijo en algunos compañeros que se han metido en los banquillos y yo veo que les hace hasta más mayor: el pelo muy blanco, el estrés que se lleva es muy diferente, porque no es lo mismo cuando uno es futbolista, que es el ego mismo propio de uno y lo que yo quiero es jugar, jugar y jugar, me preocupo de mí, pero cuando eres entrenador que te tienes que preocupar de 22 o 23 futbolistas. Eso sí que es mucho más complicado, y yo soy de los que voy a trabajar, voy a un entrenamiento y cuando acabo todos los problemas me los llevo a mi casa. Entonces, eso es un problema muy grande, porque todo lo que a ti te ha ocurrido en tu trabajo te lo llevas a casa y como no sepas desconectarte un poquito la familia no tiene la culpa de cosas que te han ocurrido a ti en tu trabajo.
"Yo he sido muy sufridor y ahora he podido comprobar que estar en un banquillo a mí me quita años de vida"
Exjugador del Deportivo de La CoruñaHe podido trabajar y he estado a nivel de estar en Segunda RFEF, he estado en Primera División pero en el fútbol armenio y he estado también con mi compañero Alfredo Santaelena llevando la selección sub-14 de China durante ocho meses y he comprobado que hay categorías y las categorías están por algo. Pero llegar a la élite es muy difícil, cada vez que hay más entrenadores que equipos de fútbol, entonces, la verdad que a mí todo lo que sea estar vinculado en el fútbol pues me agrada porque es lo único que he salido a hacer en esta vida, gracias a Dios, y estar en la secretaría técnica o llevar la dirección deportiva de cualquier equipo o cualquier club no me importaría. ¿Por qué? Porque yo creo que el fútbol es para lo que han vivido, lo han mamado; yo estoy convencido de que en el día a día del fútbol si no lo vives y no lo llevas dentro es muy complicado el poderte estar metido en esta profesión que para mí es tan linda y tan bonita, que es muy complicada a la vez. Porque es lo que hablamos, a veces en la situación de un entrenador no es que tú puedas ser bueno o malo, sino que a mí me pueden hacer bueno o malo mis jugadores. Yo creo que lo más importante es que los futbolistas sepan y comprendan que ellos son los protagonistas. Yo, por mucho que pueda hacer o decir, si mis jugadores no creen en ellos y no creen en lo que yo les estoy diciendo es muy complicado que tú a la hora de trabajar puedas llevar a cabo todo lo que tú quieres hacer.
Cuéntame alguna anécdota de Armenia o de China con Alfredo, porque habrás tenido unas cuantas, ¿no?, en este periplo internacional doble.
Bueno, anécdotas, de todo, pero las mejores anécdotas las he pasado cuando empezaba en el Valencia, que teníamos un grupo que prácticamente éramos casi todos valencianos, exceptuando cuatro o cinco futbolistas: la época de Voro, Ricardo Arias, Giner, Quique Sánchez Flores, Arroyo, Subirats, Alcañiz, Emilio Fenoll. Fernando Giner es un cachondo, es un tío que siempre le gustaban las bromas y se gastaron muchas bromas. Uno de los años que estábamos en Holanda haciendo la pretemporada con Guus Huddink yo iba medio lesionado y en un partido de pretemporada allí el míster me sacó 10-15 minutos para probarme a ver cómo iba y salía medio cojo, y entonces Giner con sus bromas empezó a decir: 'Cuidado, que sale aquí el último toro de la tarde, no sé qué'. O en el aeropuerto cuando salían todas las maletas él salía disfrazado allí… Muchos recuerdos y muy buenos, aunque tanto en mi etapa en el Deportivo como en el Valencia y en el Sevilla ha habido momentos buenos y momentos malos.
"No me he atrevido nunca a ver aquel partido completo"
Ex jugador del Deportivo de La CoruñaAhora hablamos del Sevilla, pero ¿alguna vivencia que te haya marcado, algún recuerdo que ahora cuentes cuando te juntes con amigos o con familia de tu paso por China o por Armenia?
No, la verdad que no. La que se me ha quedado siempre y no quiero recordar nunca es la del penalti. Incluso no me he atrevido nunca a ver ese partido completo. Yo ese partido desde que se acabó nunca quise verlo. He tenido que ver el penalti muchas veces, pero lo que es el partido completo, nunca. En cambio, el de la Copa del Rey sí que lo he visto varias veces, que fue favorable. Anécdotas con todos los grupos he tenido y muy buenas, porque después de haberme retirado del fútbol tengo compañeros con los que prácticamente todas las semanas estamos en contacto y nos vemos incluso mucho. Por ejemplo, el caso de Alfredo Santalena. Hoy en día es mi mejor amigo que tengo y he tenido después de haber sido durante siete años compañero de él, porque estuve cinco años aquí en el Deportivo y luego dos años y medio en el Sevilla con él.
¿Quiénes son los otros compañeros con los que mantienes el contacto?
Pues mira, Quique Sánchez Flores. Para mí allí (en el Valencia) me abrió la puerta, porque él allí ya era un jugador muy importante. E incluso yo en el Valencia con 20 años soy internacional y justamente el día que yo soy internacional estoy de compañero de habitación con Quique Sánchez Flores en el Hotel Reconquista en Oviedo, que jugamos contra Yugoslavia. Con él los últimos años nos vemos en verano porque él veranea también en Moraira, yo llevo ya muchos años veraneando allí y este último año no, el anterior, estuvimos juntos durante varios días.
¿Cómo le ves ahora en esta etapa en el Sevilla, en la que lo ven como el auténtico salvador? ¿Crees que seguirá o no?
Bueno, ahora últimamente se está escuchando que posiblemente tendría alguna posibilidad. En un principio se había comentado que si quedaba entre los diez primeros tendría muchas opciones. Siempre he estado en contacto desde que firmó en el Sevilla, incluso hace poco ha sido el cumpleaños de mi hijo, que ha cumplido 18 años, y se encaprichó de la camiseta de Sergio Ramos y gracias a Quique que me hizo ese favor.
"Quique Sánchez Flores para mí es un 10, por no decir un 11. Es muy bromista pero a la hora de trabajar hay que guardar las composturas y es un tío muy, muy, muy serio"
Exjugador del Deportivo de La Coruña¿Cómo es Quique como persona y como entrenador?
Bueno, para mí un 10, por no decir un 11. Como entrenador no lo conozco como para poderte decir, pero solamente con los equipos donde ha trabajado y con la forma que se desenvuelve en su vida personal yo creo que como entrenador tiene que tener todo lo mejor. Para estar donde está y donde ha estado, yo creo que es un personaje para mí muy, muy serio, pero que es muy bromista y que es una persona muy risueña, lo que pasa que a la hora de trabajar, como en todos los sitios, pues hay que guardar las composturas y es un tío muy, muy, muy serio.
Él está ahora al frente de un Sevilla por el que tú pasaste los dos últimos años de los 90, y lo hiciste en Segunda. Fuiste del Superdepor a Segunda división. ¿Cómo fue?
Como me ocurrió en el Valencia, se me cerraban las puertas. Yo con 30 años aún pensaba que podía dar mucho de mí en donde pudiera estar, en el Dépor se me cerraron las puertas porque había otros compañeros que tenían más minutos que yo, y yo a esa edad quise tener más continuidad y fue el Sevilla el que me dio esa oportunidad. Fuimos tanto Alfredo como yo en un momento muy delicado. Era cuando el Sevilla estaba en Segunda división. Tuvimos un año de Segunda muy, muy malo, que el equipo quedó no sé si fue séptimo u octavo, y la siguiente temporada tuvimos la suerte de que, aunque no fue muy buena la temporada, al final nos metimos como cuartos. En esa época, tercero y cuarto jugaban la promoción contra el tercero y cuarto por la cola de Primera división. Nos tocó contra el Villarreal y en ese partido tanto en Villarreal como en Sevilla pudimos ganar. El partido en Villarreal fue 0-2 con goles de Vassilis Tsartas y luego en casa ganamos 1-0 y pudimos volver a ascender a Primera división. Una alegría muy grande porque pude también contribuir con otro equipo a poder tener un ascenso de Segunda a Primera división.

Con Monchi, Oliveira, Tsartas, Marchena… ¿Cómo era aquel Sevilla?
Era un Sevilla que para mí era muy competitivo, pero por desgracia volvimos a tener la mala suerte de que al año siguiente volvimos a descender. Pero bueno, era la época en la que estaba Monchi, la época que estaba Pepe Prieto o Vassilis Tsartas, que eran jugadores muy importantes en ese Sevilla. Tuvimos la suerte de que también vinieron jugadores muy reconocidos: Nico Oliveira. Tuvimos ahí también jugadores de la casa, como en ese momento salió Marchena, salió Jesuli y Francisco, jugador que era allí de la casa, de la cantera. Para mí fue un sabor también agridulce, porque después de tener la oportunidad de ascender a Primera división, volvimos a descender y tuvieron que pasar creo que fueron dos o tres años como mínimo para que el Sevilla volviera a subir otra vez a la Primera división.
También fue la época en la que Marcos Alonso le dio la alternativa a un jovencísimo José Antonio Reyes con 16 años. Malogrados los dos, tristemente.
Sí. Además, me acuerdo porque en el momento que debutó, que fue en la Romareda contra el Zaragoza, el sustituido fui yo. En ese aspecto me alegré mucho, porque un jugador como José Antonio Reyes, debutar en Primera división con esa edad, para mí fue un orgullo que fuera yo el jugador en ese momento al que tuvieron que sustituir.
¿Cómo recuerdas a Reyes?
Era muy abierto, tenía mucho desparpajo. Mucho desparpajo. En ese momento era muy jovencito, un poco tímido en el vestuario, pero luego, poco a poco, y más los andaluces son muy abiertos, en el momento que le das un poquito de coba se abren y a veces hasta más de la cuenta, pero muy bien, muy bien.
Y Marcos Alonso? ¿Cómo era y qué te enseñó también para ahora tu faceta de entrenador?
Era bastante abierto. Con él la verdad que la relación fue muy buena, aunque hubo momentos en los que me apartó del equipo después de haber tenido una lesión del supraespinoso, que tuve una rotura. Luego le costó volverme a dar esa confianza, pero gracias al Profe Ortega, que para mí fue muy importante en el Sevilla, me abrió la puerta otra vez, me dio esa oportunidad de poder volverme a enganchar en el equipo y seguir siendo un jugador importante. El Profe habló con él y le comentó que había que darme más oportunidades, y jugué entre 25 y 30 partidos de nuevo en Primera división con el Sevilla. Luego, una vez que salí ya de Sevilla, ya me vine para acabar como profesional en el Compos, que ese año estaba en Segunda división. Después ya decidí dejar el fútbol profesional. Para matar el gusanillo jugué dos años aquí en Coruña, en el Arteixo, un equipo de donde vivía mi gran entrenador, el Bruxo de Arteixo. Jugué dos añitos y con 36 es cuando dejé prácticamente el fútbol en activo.
¿Cómo es tener en el cogote al Profe Ortega?
Buff, es un doce, por no decir... , pero era muy machacador. Yo creo que en mi vida profesional he estirado tanto al acabar un entrenamiento como con el profe Ortega. ¿En la vida, eh? Porque yo era de estos que tenía una espada aquí clavada (se señala las lumbares). A mí me costaba mucho el tener que estirar, el tener que doblarme, y era acabar y ya me estaba mirando él y yo sabía que no me podía escaquear. Sabía que me tenía que quedar con él, una vez que acababan todos, porque con él era cuando más estiraba.
"Si el Profe Ortega no hubiera confiado en mí, a lo mejor yo no hubiera jugado más en ese Sevilla. Se lo he agradecido dos mil veces"
Exjugador del Deportivo de La CoruñaYo siempre he oído hablar muy bien de él. Incluso ahora cuando me he retirado del fútbol y él ha venido aquí a jugar a Riazor, aún estando el Dépor en Primera, pues he ido al hotel, lo he visto y hemos recordado y hemos hablado de anécdotas. Y ha salido el tema este de que era muy pesado, de que era muy fatiga, de que me ayudó mucho... Y eso se lo he vuelto a repetir a él y se lo he agradecido dos mil veces, porque si el Profe no hubiera confiado en mí y no hubiera sido de estos que intentan sacar todo lo mejor de cada futbolista, a lo mejor yo no hubiera jugado más en ese Sevilla, si no hubiera sido por el Profe.
De todos los entrenadores con los que has trabajado, ¿cuál ha sido el mayor aprendizaje que has tenido?
De todos, pero yo siempre he dicho una cosa: yo creo que en estos momentos tenemos que dejar que el protagonista sea el futbolista, que es el que sale al campo y el que tiene que dar la cara. Porque el entrenador, por supuesto que tiene mucha parte de culpa de lo que pueda ocurrir en el campo, pero el jugador es el que tiene que salir al campo y hacer lo que se ha realizado durante la semana. Pero luego al entrenador muchas veces se le achacan muchas cosas y yo digo: 'Si es que el entrenador no es el culpable de muchas cosas'. Es el culpable de los sistemas de juego y a lo mejor de no poner al futbolista en una posición más o menos adecuada ¿no?. Pero es que para mí lo importante es que el jugador es el protagonista y nosotros tenemos que estar al margen. Yo lo que más quiero es intentar sacar lo mejor de cada futbolista. Cuando hay que cesar a alguien, ¿qué pasa? Es mejor tirar a uno que a 22 o 23.
A lo mejor este año si el Dépor se hubiera precipitado y hubiera cesado a Idiakez, a lo mejor hubiéramos acabado el año igual o peor de cómo iba el equipo. Pero bueno, a veces es lo que hablamos. El club, cuando ficha a un entrenador, tiene que ser porque tiene toda la confianza del mundo. Vemos ahora el Real Madrid, equipos importantes que hoy en día ya dejan que el entrenador que esté pueda tener la tranquilidad de que no es cesado, porque antiguamente muchos clubes si no rendía el equipo el culpable era el entrenador. Es muy complicado y muy difícil.
Los protagonistas son los jugadores, dices por una parte, y por otra nombras al Madrid. En su caso, ¿qué parte de mérito es del técnico y cuál de los jugadores? Vienen de ganar la Liga y pueden ganar la 15ª Champions.
La gente, a lo mejor, le da todo el éxito o todo el mérito a Ancelotti, y Ancelotti lleva de segundo a su hijo, que hay mucha gente que no sabe que su hijo a lo mejor tiene la misma fiabilidad con su padre para hacer cosas que por delante no se ven pero que por detrás sí que está ese trabajo. Además, él siempre lo ha dicho, que no es el trabajo que él pueda realizar, sino es el de todo el grupo que lleva arrastrando por detrás. Yo pienso que ahí el mérito de Ancelotti es el grupo que le rodea a él, desde mi punto de vista, aunque la última palabra siempre la va a tener él. Yo he escuchado comentarios de que el otro día el tema de Joselu fue decisión del hijo y que incluso desde el minuto 70 estaba diciéndole que el cambio tenía que ser Joselu. Bueno, pues a lo mejor si su hijo no se hubiera entrometido en el camino de esa decisión, no hubiera pasado lo que ocurrió, pero la toma de decisión final es del futbolista que está en el campo, es el que va a participar.
Y en el momento que tú no tengas al grupo de tu parte estás muerto. Ya puedes ser, como yo digo, Guardiola, Mourinho o quien sea. Porque acuérdate antiguamente en el Madrid los cambios que había de entrenador, porque es que el vestuario cuando la época de la 'Quinta del Buitre' y compañía, Leo Beenhakker, Vicente del Bosque, que Vicente del Bosque había mamado la casa y había estado… Si hay mucho peso, y en el Madrid siempre ha habido grupos con gente de peso, pues es así. Y claro, ¿el entrenador qué quiere? Lo mejor para el equipo, por supuesto. Pero a veces ¿qué pasa? Parece que al futbolista, como yo digo, hay que tenerlo contento y a todos no se les puede tener contentos. ¿Qué pasa con Ancelotti, con su grupo de trabajo? Pues que han sabido repartir los momentos y siempre le han respondido, entonces es un mérito muy importante el tener durante todo el año metidos a todos en el grupo.