Diez momentos históricos de las 31 semifinales del Real Madrid
Carlo marca en las dos porterías, la magia de Karim, la chilena de Hugo, el pisotón de Juanito, la foto de un atribulado Del Bosque...

Los osados cambios de Ancelotti (2022); la obra de arte de Benzema en el Calderón (2017); el gol de CR por debajo de la barrera del Bayern (2014); la vaselina de Zidane en el Camp Nou (2002); el cabezazo de Anelka en el Olímpico de Múnich (2000); el golazo de Ancelotti en el 5-0 de Milán (1989); la chilena de Hugo Sánchez y la parada de Van Breukelen (1988); el pisotón de Juanito a Matthaus que le costó su carrera (1987); la foto de un atribulado Del Bosque en Hamburgo (1980) y el derechazo de Puskas en el desempate contra el Atlético...
El Real Madrid entra su en su espacio de confort. Territorio semifinales de la Copa de Europa/Champions League. Ésta, contra el Manchester City, será la trigésimo segunda ocasión en la que se posiciona entre los cuatro mejores equipos de la competición europea por excelencia en sus 68 ediciones. Un 60 por ciento de todas las disputadas. Si en los 50 jugó ocho de las 11 primeras semifinales, en el más rabioso de los presentes ha disputado 11 de las 13 últimas y un total de 16 desde que el torneo se denomina Champions. De las 31 semifinales consumidas, el club blanco se clasificó para la final en 17 ocasiones, ganando 14 y se quedó por el camino en otras 14.
Ante tanta competencia interna, no es fácil quedarse con solo diez momentos de estas 31 semifinales. Más alegrías que desilusiones. A continuación, Relevo les rescata su decena preferida, en algún caso huyendo, incluso, de algunos más célebres para recordar otros menos conocidos. Hay de todo: goles, jugadas, expulsiones, decisiones de los entrenadores...

El triple mortal de Ancelotti (2022)
Muy reciente. Temporada pasada. El rival, el mismo que en la presente ocasión, el Manchester City. Las opciones para elegir los momentos más apasionantes de esaa eliminatoria viajan desde los dos tantos salvadores de Rodrygo a la sangre fría de Benzema desde el punto de penalti, pero no solo de goles vive el fútbol. Es la oportunidad para señalar con el dedo el papel del entrenador que, con sus arriesgadas y valientes decisiones, modificó el guion que consumía el partido de vuelta.
A Ancelotti no le tembló el pulso. Con dos goles de desventaja cambió su sala de máquinas al completo. A sus tres tenores. Los mismos sobre los que se habían sustentado muchos de los éxitos en los últimos años. Sobre la marcha parecía un sacrilegio. Primero sustituyó a Kroos para dar entrada al después bigoleador Rodrygo (68'). Siete minutos después hizo lo propio con Casemiro y Modric para dar aire a Asensio y Camavinga. El equipo pasó a jugar con solo dos volantes: Camavinga y Valverde y con cuatro delanteros: Asensio-Rodrygo-Benzema-Vinicius.
Con la eliminatoria ya encarrilada, en la prórroga, Ancelotti terminó de rizar el rizo. Quitó a Benzema y Vinicius para reforzar la zona media, que se había quedado huérfana de centrocampistas, con Lucas Vázquez y Ceballos. Pasó a defender con una improvisada defensa de cinco: Lucas-Carvajal-Militao (Vallejo)-Nacho-Mendy. Semanas más tarde, Kroos confesó en una entrevista que el técnico consultó estos últimos cambios precisamente a los jugadores que había sustituido. Incluso, existe un vídeo en el que se le ve hablar con el alemán y Marcelo antes de proceder con la maniobra. Una gran noche para Carlo. Todo le salió bien.
La obra maestra de Benzema en el Calderón (2017)
Parecía que en la ida el Real Madrid casi había resuelto la eliminatoria (3-0), pero en la vuelta, en 15 minutos, el Atlético marcó dos goles y comenzó a pensar en el milagro. La primera parte se acercaba a su fin y de un saque de banda largo de Cristiano Ronaldo, Karim Benzema se inventó una obra de arte. Primero se fue de Savic, que tenía su aliento en el cogote, después engañó a Godín, que había salido a hacer la cobertura a su compañero y finalmente volvió a superar al rehecho Savic y al sorprendido Giménez. Karim dibujó su magia primero en perpendicular, paralelo a la banda y luego en horizontal a la línea de fondo. En una docena de baldosas. Superados el triunvirato de rivales, tuvo tiempo para el pase atrás a Kroos, el remate del alemán, la parada en rechace de Oblak y el postrero remate de Isco, que estaba por allí.
Así definió el autor de la obra su acción. "Así es cómo yo defino el fútbol en realidad. Si yo fuera aficionado iría a los partidos a ver eso, porque los goles se ven todos los días, pero cosas así no las vas a ver todos los días. La jugada lo tiene todo, el control, la velocidad, el pase atrás y, además, en un partido como este y un rival como el Atlético. Para mi creo que vale más que un gol".

La falta de Cristiano por debajo de la barrera (2014)
Fue el fin de la fiesta del Real Madrid en Baviera. La mínima ventaja de un gol (Benzema) conseguida en el Bernabéu no garantizaba nada para la vuelta en Múnich. El Bayern de Pep Guardiola salía con cuatro delanteros: Robben-Muller-Mandzukic-Ribery, pero al Madrid de Ancelotti le salió el partido redondo salteado con goles en los momentos más oportunos. A los dos de cabeza de Sergio Ramos, se sucedido un tercero de Cristiano en el contraataque perfecto con Benzema y Bale.
Todavía quedaba lo mejor. En el el último minuto y con todo sentenciado, el portugués tiró de imaginación para marcar el tanto que al final de la temporada fue considerado como el mejor gol de la competición. Falta directa al borde del área local. Centrada. Neuer coloca la barrera de cinco hombres: Kroos-Dante-Boateng-Pizarro-Javi Martínez. Los cinco más altos que quedaban sobre el campo. Todos piensan en un lanzamiento rutinario del portugués, pero sorprende con un remate raso, colocado, que pasa por debajo de la barrera, entre Boateng y Pizarro. Neuer, totalmente sorprendido, sigue el balón con la vista. El 0-4. El Madrid a la final de Lisboa.

La vaselina de ZZ: triunfo en el Camp Nou 19 años después (2002)
Semifinal española. Barcelona-Real Madrid. Primer envite en el Camp Nou donde los blancos llevaban 19 años sin ganar. Alta tensión. Entradas fuertes por ambas partes. Rexach y Del Bosque en los banquillos. Minuto 55. Contraataque del Real Madrid. Pase en diagonal de Raúl hacia la izquierda donde llega Zidane en carrera. Su control orientado con la pierna derecha le permite superar a Cocu, que se ve desbordado. Frontal del área. La jugada pide acabarse con un remate con la izquierda, pero Zizou perfila su cuerpo para rematar con la derecha y lo hace con una vaselina, suave y precisa ante la media salida de Bonano. El portero del Barcelona toca el balón, pero no llega a desviarlo totalmente. Una acción técnica preciosa.
Curiosamente, el segundo tanto blanco también fue de vaselina, esta limpia del todo. Autor, McManaman. Aquel día de San Jordi, el planteamiento táctico de Del Bosque con una defensa de cinco y un centro del campo enfocado al ataque con Guti cerca de Raúl fue aplaudido por todos los cronistas. En la vuelta, empate (1-1). El Real Madrid se clasificó para la final de Glasgow, donde Zidane marcó un gol, el decisivo, aún más bonito que el del Camp Nou.

Anelka, de apartado del equipo a héroe de Múnich (2000)
Enero de 2000, Anelka, 20 años, el gran fichaje de la temporada del Real Madrid, por quien pagó casi 6.000 millones de pesetas al Arsenal, cae lesionado en el Mundial de clubes. Rotura de menisco. Reaparece a finales de febrero. El 11 de marzo de 2002. era apartado de la disciplina del primer equipo por negarse a entrenarse y tras el pertinente informe del entrenador, Del Bosque y del director deportivo, Pirri. El jugador, ofuscado, había entrado unos días antes en el vestuario del entrenador para acusarle de que ni él, ni el equipo, se alegraban de sus goles.
Perdonado y previa multa, dos meses después (3-5) el técnico le pone de titular contra el Bayern en la ida de las semifinales en el Bernabéu. El francés marca a tres minutos de juego. Un gol de Jeremies en propia puerta cierra un buen resultado para la vuelta, que se celebra seis días después, en el Olímpico de Múnich. Los blancos no las tienen todas consigo. Los bávaros les habían ganado los dos partidos de la anterior fase de grupos en la que se habían enfrentado antes de estas 'semis'. Del Bosque repitió con Anelka en el once titular. Y el francés vuelve a aparecer cuando más lo necesitaba su equipo.
Acorralado por el tempranero gol del gigante Jancker, al Madrid le costaba salir de su campo y en pleno desasosiego, un centro con la derecha de un zurdo cerrado, Savio, es rematado por Nicolás de cabeza. Su posición no podía ser más forzada. Colocado entre el punto de penalti y el área pequeña, se adelantó en el salto a Kuffour y mando el balón allí donde Khan no podía llegar nunca. Un golazo digno de Santillana. El Bayern ya estaba obligado a hacer tres goles. Se queda en un segundo de Elber. Los de Del Bosque pasaban a la final, donde Anelka también fue titular. La 'octava' siempre será la 'Champions de Anelka'.
El gol de Carlo desde 30 metros y el 5-0 de San Siro (1989)
El Milán de Arrigo Sacchi se cruza en el camino del Real Madrid en las semifinales. El resultado del partido de ida en el Bernabéu (1-1) no es precisamente bueno para visitar San Siro dos semanas después. Y peor se pone el panorama cuando a los 17 minutos de juego, uno de los centrocampistas italianos, con el 11 a la espalda y que responde al nombre de Carlo Ancelotti, recibe un balón de Gullit en la mitad del medio campo visitante. Controla y con un leve toque se quita de encima a Schuster. El esférico se le queda un poco atrás, pero consigue volver a perfilárselo para su pierna buena y regatea a Martín Vázquez, que acude al rescate.
Está de frente a la portería. Entre 25 y 30 metros. No lo duda. Remata con toda su alma. El disparo le sale centrado, pero fortísimo. Buyo, que está adelantado, sobre la frontal de su área pequeña, no esperaba tal misil y nada puede hacer, El balón se estrella contra la parte alta de la red de manera virulenta. Carletto sale corriendo sin rumbo, pero camino de su banquillo. Ningún compañero es capaz de frenarle la carrera. El primero que le atrapa es Costacurta. A la piña se une hasta el portero, Giovanni Galli. Es su primer gol en la Copa de Europa y tercero de la temporada. No era lo suyo. Rijkaard y Gullit redondean el 3-0 antes del descanso. Al regreso de los vestuarios, dos más. Van Basten y Donadoni. Los de Sacchi, a la final, que ganan al Steaua en el Camp Nou (4-0) y los de Beenhakker que acumulaban su tercera decepción consecutiva en puertas de la final.
La chilena de Hugo Sánchez en Eindhovhen (1988)
La brillante trayectoria de ese curso en la competición (Nápoles, Oporto, Bayern) no parecía que fuera a frenarse ante el PSV Eindhoven por muy campeón holandés que fuera. Se complicó el objetivo con el empate (1-1) del Bernabéu, pero en el retorno, en casa de la Philips, la Quinta del Buitre más los Buyo, Tendillo, Jankovic, Hugo Sánchez y hasta Santillana... hicieron todo lo que tenían que hacer para marcar un gol y, por fin, meterse en su ansiada final.
El último remate llegóen una chilena de Hugo Sánchez. Con el árbitro, el suizo Galler, mirando la hora para después no añadir ni un minuto, Míchel, desde la banda izquierda, puso un maravilloso centro con el interior de su pie derecho. Balón largo al palo más alejado que superó a todos los visitantes del área, delanteros y defensas, hasta llegar a la altura del mexicano. A Hugo no se le ocurrió otro recurso que rematar de chilena. "El balón me venía a mi derecha, no me hubiera dado tiempo a bajarla", me comentó hace poco cuando le pregunté por la jugada. La tiene memorizada. "El balón me salió al centro, por eso la paró el portero. Ese era mi gol. El gol de mi vida que nos hubiera metido en la final de la Copa de Europa que aquella generación nunca jugamos. No se podría repetir un partido como aquel, en el que un equipo cree tantas ocasiones y no marque ninguna". Sí, el Philips Stadion mostró el 0-0 hasta el final. Como sería que mientras los jugadores del Madrid lamían su frustración en el árbitro por no añadir nada, el portero holandés, Van Breukelen, era paseado a hombros por todo el campo.
El pisotón de Juanito y el triunfo del yo irracional (1987)
Eran los años en los que las eliminatorias entre el Real Madrid y los clubes alemanes en general y el Bayern en particular eran cuestión de estado. Aquella semifinal del 87 con primer partido en Múnich no iba a ser una excepción. A la media hora los locales ya ganaban 3-0. La jugada que produjo el tsunami no parecía tener más trascendencia después de cómo estaba el partido. Juanito jugaba el balón en el centro del campo, terreno alemán y recibió dos 'tarantantanes' consecutivos de dos jugadores rivales... El balón acaba suelto, sin dueño, unos metros más atrás. En su búsqueda llegaron Chendo y Matthaus. Como el madridista llega primero, el alemán impactó contra él. Fue al bulto, como se suele decir. Chendo, entre dolorido e indignado, se levantó y empujó a Lothar que queda tendido en el suelo.
Juanito, que venía de las dos caricias anteriores, se dirige hacia Matthaus, tendido en el suelo tras el empujón, y le pisa de mala manera en la cara, a la altura de la oreja. La justicia por su mano. No hay quien le frene. Gallego le agarra con todas sus fuerzas. El futbolista germano se levanta y huye del campo de batalla para ser atendido en el banquillo. El árbitro, Valentine, no duda. La agresión es meridiana. Juanito, ofuscado, no quiere marcharse y Agustín, portero suplente, se lo lleva a empujones. En frío, el de Fuengirola pide perdón. "Siempre he tenido dos 'yos' y hoy el yo irracional ha podido con el yo racional. Me maldigo por ese comportamiento, creía que ya había domado a mi otro yo, había intentado educarlo al menos..."
Sanción ejemplar. Cinco años sin poder jugar competiciones europeas. Aquel fue su último partido internacional y tuvo que abandonar el Real Madrid después de 10 temporadas. El partido acabó con un 4-1, irremontable en el partido de vuelta (1-0).
La foto de Vicente del Bosque en Hamburgo (1980)
No corrían buenos tiempos para el Real Madrid. La semifinal contra el Hamburgo era la cuarta perdida desde 1966 cuando había superado al Inter y se había clasificado para ganar la 'Sexta' en Bruselas ante el Partizán. El 2-0 del encuentro de ida en el Bernabéu tampoco hacía presagiar que la vuelta en Hamburgo fuera a convertirse en una masacre de tal magnitud (5-1). Cierto es que los alemanes con un Keegan en su máxima expresión después de haber sido elegido Balón de Oro los dos años anteriores y con jugadores como Kaltz (dos goles), Hrubesch (otros dos), Magath... eran un equipo competitivo, pero los pronósticos confiaban en que la experiencia de la plantilla blanca, con jugadores muy hechos como Pirri, Benito, Camacho, Santillana, Juanito, Stielike... pudieras superar el trance. Mediado el primer tiempo, García Remón, lesionado en uno de los muchos balones bombeados sobre su área, tuvo que dejar su puesto a Miguel Ángel y abandonar el campo apoyado en los hombros del médico y del masajista.
La imagen de aquel partido en el Volksparkstadion se puede sintetizar en la figura de un atribulado Vicente del Bosque y en su foto de detrás de una portería con el marcador electrónico, en el que se reflejaba el resultado, al fondo. Un minuto antes, ya con el 4-1, había visto la tarjeta roja por quererse quitar de encima a un Keegan que le había disputado el balón como si fuera el último que fuera a competir en su vida. Vicente, quemado por el resultado, le soltó el puño sobre la espalda y sin ganas de nada abandonó el césped, se quitó las botas y se sentó en una de las maletas metálicas de los fotógrafos.
Era esa la segunda expulsión de su carrera, la primera había sido esa misma temporada contra la Real Sociedad (4-0) y después en el siguiente curso vio otras dos rojas. Preguntado sobre esas expulsiones, extrañas en un futbolista y una persona tan calmada, tiene su explicación. "Fueron incidentes a lo Ruíz Mateos con Boyer, un par de golpes testimoniales en los que amagaba, pero no daba".
Puskas ¡con la derecha! Elimina al Atleti en el desempate (1959)
Cuarta edición de la Copa de Europa. El Real Madrid había ganado las tres primeras y ya era el rival a superar por todos. En la cuarta edición, se lo complica como nunca el recorrido. Aunque ya había tenido que jugar partidos de desempate para superar rondas eliminatorias, nunca lo había tenido que hacer en unas semifinales y, además, con el eterno rival madrileño enfrente. En aquellos tiempos, el 'derbi' era todavía más importante que el 'clásico' contra el Barcelona. La rivalidad suprema.
Los blancos, dirigidos por Carniglia, ganaron la ida a los rojiblancos de Daucik (2-1). En la vuelta, en el Metropolitano, victoria local con gol de Collar. Había que desempatar. No llegaron los clubes a un acuerdo entre ellos. Muchas ciudades españolas habían ofrecido su estadio para el acontecimiento: un Real Madrid-Atlético para buscar un lugar en la final de la Copa de Europa.
Se eligió, por parte de la Federación, finalmente Zaragoza, aunque no era el estadio con más capacidad. La locura que se disparó con las entradas no estaba prevista. La Romareda se quedó pequeña. Los dos equipos desplazaron cinco mil aficionados cada uno de acuerdo con las entradas repartidas, pero en realidad fueron un par de miles más de cada bando. Muchos compraron las localidades en la capital aragonesa. Partido igualado y otro triunfo mínimo (2-1). La gran noticia fue que el gol de la victoria blanca lo marcó Puskas ¡con la pierna derecha! Ni en los entrenamientos solía rematar con esa pierna que él decía que era de palo, aunque no lo fuese. Así remató un pase de Gento. El Madrid acabó con Lesmes lesionado, aunque siguió en el campo... para hacer bulto. La cuarta final consecutiva era una realidad. Ninguna de las anteriores le había costado tanto.