ESPAÑA - ESCOCIA

El día que Paco Clos tocó la gloria ante Escocia como pareja de Butragueño: "Él era el caviar, yo era el payés de la butifarra con monchetas"

En 1985 pasó de ser suplente en el Barcelona a debutar en la Selección. Fue tres veces internacional. Iba a ir al Mundial, pero una triada rompió su carrera.

Paco Clos celebra su gol ante Escocia. /GETTY
Paco Clos celebra su gol ante Escocia. GETTY
Enrique Ortego

Enrique Ortego

En el fútbol es difícil encontrar dos situaciones idénticas, fotocópicas, pero sí es normal tropezarnos con un montón de vivencias parecidas que se repiten de forma cíclica a lo largo del tiempo. Así ocurre en esta que nos ocupa. Viajemos en el túnel del tiempo hasta el 27 de febrero de 1985. España-Escocia en el Sánchez Pizjuán, ahora es en La Cartuja de Sevilla, ciudad en la que hasta entonces la Selección no había perdido ningún partido: 13 victorias y dos empates, incluido el 12-1 a Malta. Aquella España venía de perder la final de la Eurocopa '84 en el Parque de los Príncipes contra el anfitrión, Francia. Un notable resultado. Esta España viene de conquistar la Nations League antes del verano.

Estaba en juego, entonces, el pase para el Mundial de México '86. Ahora anda en suerte la Eurocopa de 2024 y La Roja necesita el triunfo tanto como lo precisaba en aquella oportunidad si quería seguir dependiendo de sí misma para clasificarse. Hace 38 años, en el partido previo del grupo entre las dos selecciones, Escocia, en Hampden Park, había pasado, contra todo pronóstico, por encima del equipo de Muñoz (3-1); en esta ocasión los de Clarke también arrollaron a los de De la Fuente el 28 de marzo en el mismo escenario.

Planteados los paralelismos, habrá que recordar que aquella España ganó por la mínima (1-0) a una Escocia que asustaba por su elenco de jugadores. Palabras mayores. Leyendas puras del The Tartan Army (El Ejército de Tartán): el portero Leighton; los centrales McLeish y Miller; los centrocampistas McStay y Souness y los delanteros Archibald, entonces en el Barcelona, 'Mo' Johnston... y el mismísimo Kenny Dalglish, que con 33 años no jugó en Sevilla, pero sí lo había hecho en la ida en Glasgow, marcando uno de los tres goles a Arconada. Todos a las órdenes de un entrenador emblemático, Jock Stein, que murió, víctima de un infarto, en el banquillo de su selección meses después en esa misma fase de clasificación.

La victoria contra los escoceses no aseguró, como se presumía, la clasificación mundialista. El alivio de los dos puntos se quedó en nada. La Selección volvió a tropezar fuera. Perdió en su siguiente salida a País de Gales (3-0) y salvó la cabeza porque los escoceses, que habían vuelto a coger las riendas del grupo, perdieron en casa contra los galeses y sólo lograron el empate en Cardiff, el día que su seleccionador caía fulminado al lado de su banquillo (10-9-95). Finalmente, fueron España y Escocia, por ese orden, los clasificados para México '86.

"Tres días antes, jugamos un partidillo ante 25.000 aficionados. El fútbol de antes no se parece en nada al de ahora. Entonces, el aficionado estaba cercano, hoy los futbolistas están en un pedestal"

Paco Clos Exjugador del Barcelona y de la Selección

Sin embargo, el gran triunfador de aquel partido no fue ningún escocés, sino un delantero centro de Mataró, que dos meses antes no era ni titular en el Barcelona de Venables que galopaba hacia el título de Liga y respondía al nombre de Francisco Javier Clos Orozco, Paco Clos para el mundo del fútbol. Tenía 24 años. Producto puro de la cantera del Barça, aprovechó un accidente de su compañero 'Lobo' Carrasco para hacerse un hueco en la titularidad azulgrana y de ahí el triple salto a la Selección. "El día que me llamaron de la Federación para anunciarme que estaba convocado, andaba visitando unas bodegas de cava. ¿Cómo me lo iba a creer? Pues era verdad".

Siempre cerca de sus compañeros de equipo, Julio Alberto y Gerardo, pasó sus primeras horas como futuro internacional pensando cundo llegaría la novatada de los más veteranos. "Me habían dicho que siempre le gastaban una broma a los nuevos, pero yo me salvé de verdad. De lo contrario, tantos año después, lo diría. Por allí estaban Gallego, Gordillo, Camacho, Goiko... pero me debieron perdonar". Lo que más le impresionó de la concentración previa cerca de Sevilla fue el partidillo de entrenamiento que jugaron el domingo anterior. "Hoy en día, tal y como está el fútbol, sería impensable algo parecido, ni por asomo. Ahora se viaje en el día, se cierran los hoteles, los aviones... y entonces se viajaba un día antes y se volvía un día después. Andaba todo el mundo por el hotel pidiendo autógrafos, tanto en el Barça como en la Selección. Los futbolistas de ahora están como en un pedestal, no se les puede ni ver...".

Estábamos con lo del partidillo de ensayo general. "Fue impresionante. Había 25.000 personas en las gradas. Nos fuimos al campo del Betis y el partido contra Escocia se jugaba en el del Sevilla y se montó un partido en toda regla, con árbitro de Primera, de allí, de Sevilla, (Álvarez Margüenda). Nos enfrentamos al filial del Betis reforzado por los jugadores que Muñoz consideró oportuno poner en ese equipo sparring. De lo que sí me acuerdo es que el portero era Zubizarreta".

Fue un ensayo del once titular en toda regla. Muñoz quería probar juntos a Clos y Butragueño. Nunca habían coincidido y esa prueba con público dejó entrever que hacían buenas migas. Los titulares ganaron 5-1. Clos marcó dos goles y Butragueño, tres. Adjudicados los dos puestos de ataque. Vicente Miera, mano derecha de Miguel Muñoz, entonces, recuerda las razones por las que probaron ese tándem. "Eran tan distintos que parecían complementarios. Clos era incansable, no paraba de correr. Marcaba goles inverosímiles precisamente por eso, porque siempre llegaba, cuando parecía que no lo iba hacer. Además iba muy bien de cabeza. A Butragueño le conocíamos ya más. Era una ardilla en los espacios reducidos".

"Estamos hablando del día de mi vida: debut en la Selección, gol y victoria. Mi madre prometió que si marcaba entraría de rodillas en la iglesia de Santa Gema y lo cumplió inmediatamente"

Paco Clos Ex del Barcelona y de la Selección

Paco demuestra tener grabado el día como si su cerebro fuera un aparato reproductor de última generación. "¿Cómo se me pueden olvidar los detalles? Hay que pensar de lo que estamos hablando. Yo no era titular indiscutible en el Barcelona, aunque los últimos partidos los estaba jugando, e iba a disputar mi primer partido internacional al lado del 'Buitre', que ya comenzaba a ser el futbolista de moda en España. Además, marco el gol del triunfo. ¿Se puede conseguir algo tan perfecto? Los nervios que pasé los días antes del partido solo los sé yo... Miedo me da recordarlo. Estamos hablando del día de mi vida: debut, gol y victoria".

No recuerda nada especial de lo que le pudo decir Butragueño antes o durante el partido. "Él también era joven. Era muy fácil acoplarse a su juego. Emilio era finísimo. Pausa, regate, habilidoso, técnicamente era caviar puro. Yo era de Mataró, el payés, el de la butifarra con monchetas. Lo mío era trabajar, correr y correr, pelearme con los defensas y luego intentar estar en el área para cuando llegara el centro. Mi juego de cabeza estaba bien, por esto. Aquel gol llegó en un pase de Señor, la jugada creo que la inició Butragueño. Salté mucho más que el defensa y después de golpear el balón, choqué contra su cabeza o contra su codo y me tuvieron que dar un punto de sutura en la ceja".

Ese tanto de Paco llevaba implícito el cumplimiento de una promesa de su madre, María, que no tardó mucho en hacerla realidad. "Tan inesperada fue mi llamada que ella debió prometer a la familia, yo estaba en Sevilla, que si metía un gol, entraba de rodillas en la iglesia de Santa Gema. Ella era muy devota de esa Virgen. Lo cumplió no sé si al día siguiente y poco después, vamos de forma inmediata. Se fue de Mataró a Barcelona y luego a Pedralbes y entró hasta el altar como había prometido, de rodillas".

"Muñoz me había dicho que iba a ir al Mundial de México, hasta me tomaron las medidas del traje, pero en un amistoso me rompí la rodilla, la triada. Mi vida cambió totalmente. Ya nunca volví a ser el mismo"

Paco Clos Exjugador del Barcelona y de la Selección.

Aquella noche sevillana de febrero es su sueño mejor guardado. "Sí, tengo las camisetas de aquel partido. Aquí están para mis hijos y para mis nietos. También se la cambié a Archibald, que era mi compañero en el Barcelona, el titular, y ya quedamos en dárnoslas antes del partido. Luego jugué dos partidos más con la Selección. Contra Irlanda del Norte y contra Gales. Meses más tarde fue cuando me lesioné, la triada, me rompí la rodilla por completo en un amistoso contra el Elche, en la jugada más tonta del mundo. A partir de ahí cambió mi vida. Me perdí el Mundial de México. Muñoz me había dicho que contaba conmigo y me habían tomado ya, incluso, las medidas del traje. Se truncó toda mi vida. Ya nunca fui yo mismo. No quedé bien de la lesión... Dos años después llegó en el Barcelona el Motín del Hesperia y nos dieron la baja a casi todos los que formábamos parte de la plantilla. Fuimos muchas víctimas. A mí me prohibieron hasta pisar las instalaciones...".

"Yo llegué a ser titular en el Barça y debutar en la Selección porque era un currante. Me veo más reflejado en Morata. Trabaja mucho, va bien de cabeza, corre a los espacios..."

Paco Clos Exjugador del Barcelona y de la Selección

A pesar de todo, Clos tuvo una oferta del Valencia y con el contrato firmado, en la revisión médica, le dijeron que la rodilla no ofrecía garantías para seguir jugando al fútbol. "Vamos, que estaba medio inválido". Un año después lo intentó en el Murcia. "El primer año con Antal Dunai fue todo muy bien, pero los dos siguientes, por mucho que quería, no podía". Aún así probó un último año, solo tenía 31, con el Orihuela en Segunda B. Jugó más de 30 partidos, "pero tuve que reconocer que no estaba bien para seguir siendo profesional y lo dejé".

Desde su atalaya de ex del Barça y exinternacional, Paco Clos continúa viendo el fútbol desde el prisma del delantero centro. "En mi época el fútbol era distinto. Los delanteros estábamos arriba esperando que nos llegara la pelota, la peleáramos, la controlásemos y se la dejáramos de cara a los demás compañeros. Al menos, era lo que me tocaba hacer a mí. Ahora ha mejorado todo en el aspecto técnico, se juega más, de forma más combinada, pero no hay los delanteros como los de antes, como podía ser Santillana o yo mismo. Si acaso está Joselu, que es más de nuestras características. No me veo ahora exactamente reflejado en ninguno de los delanteros actuales, si tuviese que elegir uno, sería Morata. Tiene algunas de mis características: trabajar, trabajar, trabajar. Yo llegué a ser titular en el Barcelona y llegué a la Selección por currante. Morata va bien a los espacios, remata bien de cabeza. Yo, técnicamente, no era mal jugador, pero no era un crack. También me fijo en Lewandowski, que tiene juego de área, pero también se desmarca bien, juega de cara con el compañero, fenomenal. Soy más de delanteros como Lewandowski, Haaland...".

Paco Clos está estos días en Sevilla, pero no acudirá al Sánchez Pizjuán. Las casualidades de la vida han querido que la boda de un familiar coincida con el partido y ha preferido que sean sus hijos y sus nietos quienes acudan al estadio con unas entradas que les ha facilitado la Federación. "Ellos van a disfrutar más, les hace mucha ilusión porque saben que de alguna manera van a revivir el partido en el que yo debuté. Aunque yo no esté en el estadio, seguro que me vendrá a la memoria todo lo que acabamos de recordar ahora en esta entrevista. Yo a los nietos, sobre todo a Mario, que ya tiene seis años y que acaba de aficionarse a jugar, todavía no les cuento batallitas, se las cuentan mis hijos, pero seguro que esta fecha será inolvidable para todos, esté yo o no en el estadio".