Paranoia por la filtración, chats borrados y desconfianza: "Si esto pasa hace años, habríamos parado la competición, somos el hazmerreír"
La Federación sigue investigando la filtración del audio: "Si tienen ese, han tenido acceso a todos, porque están en el mismo sitio".
No han pasado ni 24 horas después de la filtración del audio del Real Madrid-Almería, y el ambiente en el Comité Técnico de Árbitros de la Federación sigue siendo irrespirable. En un colectivo que siempre se había distinguido por su fortaleza como grupo y por la lealtad entre todos ellos, ahora se ha instalado una desconfianza mutua que daña y dificulta profundamente su labor. "No sé a quién beneficia esto... somos un hazmerreír", explican a Relevo fuentes arbitrales.
Sienten que el caso Negreira está siendo un golpe terrible para todo su colectivo y su prestigio. La filtración de ayer eleva el pico de tensión contra ellos hasta un límite que, ahora mismo, sienten como inédito. Y además es que la fortaleza del grupo está en horas bajas: "Si esto pasa con Villar, habríamos parado la competición sin duda, pero ahora mismo no hay esa personalidad", aseguran.
La figura del presidente del CTA, Luis Medina Cantalejo, está más en la cuerda floja que nunca. Poco valorado tanto dentro como fuera del edificio de los colegiados, todavía no ha dado la cara para explicar lo ocurrido y sus apariciones públicas para defender o explicar la situación son inexistentes. Exactamente igual que las del presidente de la Gestora, Pedro Rocha, siempre disponible para los abrazos y las buenas noticias, pero ajeno y fuera de cualquier polémica que pueda perjudicar sus ambiciones electorales.
Mientras, los árbitros no quieren hablar con nadie. De hecho, el contacto con todo el CTA se ha restringido de manera drástica y la paranoia se ha instalado en la institución: chats de whatsapp que han amanecido borrados eliminando posibles huellas del pasado y desconfianza, al fin y al cabo, entre los miembros de una institución que no quieren ser señalados como posibles responsables de ninguna filtración.
Seguridad informática de broma
Las pesquisas sobra la filtración irregular apuntan cada vez más a la fragilidad de la seguridad del sistema informático de la RFEF, especialmente en la parte del CTA. Ya ha sido puesta cuestión en otras ocasiones, pero ahora todo apunta a que el acceso a la parte privada de la web institucional es ridículamente frágil. Y, claro, la preocupación está ahí: "Si han 'hackeado' el sistema de la red, en el mismo donde estaba el audio del Real Madrid-Almería, están todos los demás. Es decir: si han querido, los han cogido todos", aseguran otras fuentes.
Y eso que la preocupación no es tanto por la jugada en si, como por el hecho de que hayan podido acceder a ese material. Consideran que ese "braceo" está bien arbitrado y no es nada de lo que avergonzarse, pero cada vez les queda más claro que toda esta apertura no les está beneficiando, sino todo lo contrario: la credibilidad y el respeto al estamento arbitral es mucho menor ahora.
De hecho es que en otras grandes ligas están viviendo situaciones similares: la sensación en Italia es que está siendo uno de los peores años en términos de arbitraje de su historia, y en la Premier, el prestigioso Howard Webb está pasando por uno de los momentos más bajos en su popularidad. ¿Cuál es la diferencia con España? El caso Negreira. Mientras en todo el mundo el nivel de los árbitros se ha puesto siempre, históricamente, en discusión, en España lo que está discutiendo también por culpa de esta situación es su honorabilidad.
Presión insostenible para este fin de semana
Con estos mimbres llegan los colegiados a la jornada 22. Con el árbitro del Real Madrid-Almería, Hernández Maeso, "descansando" sin pitar ni en el campo ni en el VAR, y con la sensación de que cualquier fallo mínimamente relevante va a hacer explotar un caldo de cultivo que ya está en una situación extrema.
Los árbitros se sienten desprotegidos. Desde la RFEF, Pedro Rocha ni está ni se le espera, por ahora. "Nadie hace nada al respecto". Medina Cantalejo, de momento, tampoco. Y, en paralelo, España se está presentando como una potencia futbolística internacional, vendiendo una preparación para el Mundial 2030 como si estuviera en posición de "ganar más sedes", en medio del clima de confrontación que viven ahora mismo. Esperando un golpe de timón que devuelva la cordura a la toda la institución y, sobre todo, a que alguien la defienda.