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Qué es un partido de alto riesgo y qué implica

La Comisión Antiviolencia tiene potestad de declarar un encuentro así, lo que implica un importante refuerzo en las condiciones de seguridad.

La Policía controla el acceso a un estadio de fútbol. /ARCHIVO
La Policía controla el acceso a un estadio de fútbol. ARCHIVO
Jonás Pérez

Jonás Pérez

El fútbol o cualquier otro deporte pretende que el espectáculo sobre el terreno de juego expanda un mensaje de valores y deportividad . Así ocurre la gran mayoría de veces, partiendo de una base de rivalidad sin incidentes. Sin embargo, otros encuentros han sido manchados por conductas incívicas y hasta han acabado en tragedias con heridos o incluso fallecidos.

Las autoridades se han encargado de establecer una serie de protocolos de seguridad para garantizar la naturaleza del deporte. Antes de todo ello, la Comisión Antiviolencia es quien debe calificar el partido como de "alto riesgo". Se valora la presencia de aficionados que han protagonizado conflictos en un pasado, peleas entre los seguidores de los equipos adversarios o incluso la rivalidad deportiva entre los clubes como medida de prevención.

Es relativamente frecuente catalogar un partido de alto riesgo. Suele ocurrir en los Clásicos, los derbis, los partidos de Champions, Europa o Conference League en los que se espere el viaje masivo de una hinchada... Afortunadamente, el protocolo de seguridad suele resultar certero y evita males mayores.

Aun así, en determinados encuentros, las hinchadas más radicales quedan a una determinada hora en una ubicación fijada y eso se escapa del control de unas medidas que no tienen capacidad de albergar un dispositivo seguro para todos durante horas. Por ejemplo, los ultras de Sevilla y Osasuna protagonizaron una pelea multitudinaria bastantes horas antes del comienzo de su duelo durante la temporada 23/24.

Qué se considera partido de alto riesgo

Un partido de alto riesgo es aquel que supone la necesidad de un control de seguridad más amplio ante la posibilidad de que ocurran incidentes que pongan en riesgo a los aficionados o deportistas. Esta declaración supone para los clubes una obligación de reforzar las medidas de seguridad y un aumento del dispositivo de fuerzas de seguridad en los aledaños de los estadios.

La Ley 19/20007 y el Real Decreto 203/2010 como Reglamento de prevención de la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte marca una serie de obligaciones que tiene que asumir el club local para garantizar que el deporte transcurre tal y como está previsto. Entre ellas, se incluyen refuerzos en la seguridad en el sistema de venta de entradas, la separación de las aficiones rivales en diferentes zonas del recinto, el control de acceso para el estricto cumplimiento de las prohibiciones existentes y todas aquellas medidas necesarias para el desarrollo normal de la actividad.

¿Quién decide que un partido es de alto riesgo?

La Comisión Estatal contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte es la encargada de declarar un partido de alto riesgo. Sin embargo, no es su competencia única y toma decisiones en base a las recomendaciones o propuestas que le llegan desde las diferentes federaciones deportivas o las ligas profesionales.

Una vez el partido es declarado de alto riesgo, deben darse otra serie de avisos para que se pueda ejecutar el protocolo necesario. Por ejemplo, los grupos de seguidores de los equipos visitantes deben ser acompañados o escoltados de tal manera que no se crucen en la entrada al estadio con los rivales. Para ello, es necesario avisar con una antelación mínima de ocho días al Coordinador de Seguridad del número de aficionados esperado.

Es parte de un proceso que da comienzo con una serie de reuniones previas con el propio Coordinador de Seguridad, los responsables de la organización policial, el representante de los organizadores y diferentes responsables en función de la necesidad de la situación, ya sean Policía Municipal, Bomberos, Protección Civil o Cruz Roja.

En un partido de alto riesgo, que se declara desde órganos gubernamentales, también se efectúa una concreción de previsiones contenidas en el Plan Individual de Riesgos, avaladas por el Delegado del Gobierno. Este debe establecer la delimitación de zonas de actuación y responsabilidad a las diferentes comisiones de actuación, tanto fuera como dentro del recinto, como antes, durante y después del acontecimiento en cuestión.

Los protocolos a seguir

Dentro de una serie de protocolos ya expuestos como el aumento de la seguridad y el control de la compra de entradas, la separación de las dos aficiones en el estadio y también en sus aledaños o el control del acceso para garantizar la plena seguridad de todos los presentes, cada club tienen potestad de establecer una serie de protocolos personalizados para la aplicación del protocolo de alto riesgo bajo sus propias instalaciones.

El Barcelona, por ejemplo, presentó su propio protocolo de seguridad sobre la afición contraria, reforzando el control ante episodios como el de la vuelta de cuartos de final de la Europa League ante el Eintracht de Frankfurt cuando el Camp Nou se llenó hasta la bandera con una presencia mayoritaria de aficionados visitantes. Precisamente es uno de los protocolos existentes en los partidos de alto riesgo: evitar que seguidores de ambos bandos coincidan en los mismos sectores de la grada sin que exista una separación entre ellos.

Los mínimos del protocolo de alto riesgo en refuerzo a las medidas de seguridad

  • Sistema de venta de entradas
  • Separación de las aficiones rivales en zonas distintas del recinto
  • Control de acceso para el estricto cumplimiento de las prohibiciones existentes
  • Las medidas previstas en el artículo 6 de la Ley 19/2007 que se juzguen necesarias para el normal desarrollo de la actividad: prohibición de armas, bengalas, pancartas con mensajes de violencia, acceso en estado de embriaguez...

La legislación de los partidos de alto riesgo marca un exhaustivo control de acceso, a lo que el Barça suma una serie de modificaciones como la obligación de que todas las entradas sean nominales o el bloqueo a la venta online en función de la nacionalidad de las tarjetas o la dirección IP de los dispositivos. O el acceso de la afición visitante dos horas antes o establecer diferentes carriles para controlar la llegada del público.

También ha sido frecuente la polémica en torno a la expulsión o prohibición de entrada a aquellos aficionados que luzcan la camiseta de sus equipos y su entrada sea para una zona no marcada como de acceso a la hinchada visitante. No obstante, al igual que sucede con el Barcelona y su propio protocolo, esto no está reflejado en el Real Decreto, sino que corresponde a la seguridad de cada propio club.

La cesión de los abonos también está condicionada en función de un club y sus normas. Los abonos suelen ser nominales y, por tanto, dan acceso a una persona asociada a un DNI. Pero es frecuente que, si no puede acudir a su localidad, preste su propio abono a un familiar, un amigo o un desconocido. De nuevo, es cuestión de la propia normativa de los clubes su ejecución.

La gran mayoría no permiten su cesión, aunque no suele ser un problema en jornadas ordinarias. Otros exigen un formulario para cederlo... En caso de los partidos de alto riesgo, la exigencia del Real Decreto fuerza a un control más exhaustivo del acceso, lo que puede implicar que cambie el habitual proceder con esto.

LaLiga también ha ampliado a su equipo de observadores y ha reforzado la figura de directores de partido para encontrar de una forma más eficaz pruebas ante actos racistas o amenazas o insultos que se den desde la grada.