Sufrió abusos sexuales, durmió en clubes de estriptis, rozó la cárcel y ahora vuela en business para tatuar a Hazard
Daniel Rossetter, tatuador de varios futbolistas internacionales, repasa con Relevo su duro camino hasta convertirse en referencia en este sector.

Sufrió maltrato desde que era un niño, dejó el colegio después de primaria, creció en malos ambientes que terminaron llevándolo al consumo de drogas y al alcoholismo, dormía de día mientras trabajaba de noche en un local de estriptís y pasó gran parte de su juventud en al borde de la cárcel. Esta es un pequeño resumen de una larga lista de problemas que Daniel Rossetter (Horley, Inglaterra, 1983) ha superado. Crecer en un ambiente tan difícil le enseñó a pescar en río revuelto y tras encontrar su pasión durante su estancia entre rejas, ahora es el tatuador de Eden Hazard, Ben White (Arsenal), Ivan Toney (Brentford) o Millie Bright (Chelsea).
El camino no fue fácil, ni mucho menos, para Rossetter. "De pequeño sufrí abusos, mi infancia fue bastante complicada y eso me llevó por mal camino", confiesa el tatuador en una charla con Relevo. La decadencia y malas compañías marcaron el devenir de su juventud, que se fue consumiendo entre drogas y alcohol.
Tatuar, su salvación
"En 2010 tenía una empresa de seguridad y solía trabajar en discotecas y clubes de estriptís. Al final, por culpa de esos entornos, terminé cayendo en las drogas y el alcohol hasta que entré en rehabilitación". Lo que para muchos sería el peor momento de su vida, para Daniel Rossetter fue el inicio de un nuevo comienzo. "Toqué fondo y desde ahí solo podía subir", explica.
Para llegar a ver la luz, el camino fue muy difícil y oscuro. El primer paso fue estar sobrio y aunque sufrió varias recaídas, a día de hoy Rossetter lleva con orgullo la etiqueta de abstemio. En ese proceso descubrió que el tatuaje podría ser su vía de escape. "Antes de dejar el colegio se me daban muy bien las asignaturas relacionadas con el arte. En rehabilitación me recomendaron aficionarme a algo y creí que el tatuaje sería una buena idea". Hoy, 13 años después, confirma que lo fue.
"En rehabilitación me recomendaron aficionarme a algo y creí que el tatuaje sería una buena idea"
TatuadorSus inicios en el mundo del tatuaje no fueron los más ortodoxos, pero funcionaron. "Me compré una máquina en Ebay y empecé a tatuar en mi piel", asegura. Tras un año experimentando consigo mismo llegó una oportunidad profesional. "Un amigo me ofreció trabajar en su estudio en Essex y durante cinco años me fui profesionalizando".
Primeros contactos con futbolistas
Durante esa época, Rosstter conoció a Ahmed Alsanawl, el barbero de los futbolistas. Un peluquero que tiene un millón de seguidores en Instagram y corta semanalmente a Jack Grealish, Eden Hazard o Phil Foden. Ambos se juntaron para ofrecer a los futbolistas una experiencia de lujo en lo que estética se refiere. Ahí comenzaron a llover los famosos.
"Me compré una máquina en Ebay y empecé a tatuar en mi piel"
TatuadorEl primero en absorber la tinta de Rossetter fue Ben White, el futbolista del Arsenal, que confió en sus dotes artísticas para 'desvirgarse' en este mundo. "Fue muy agradable. Nunca antes se había tatuado, pero se lo pasó en grande". También pasaron por la camilla del estudio jugadores de categorías inferiores del Chelsea, Tottenham, Arsenal y Brentford.
Entre ellos destacaba un joven Ivan Toney, que ha terminado tercero en la tabla de goleadores de la Premier este año con 20 dianas. "Teníamos una broma donde él me decía que por cada gol le tenía que hacer un tatuaje nuevo, al final no cumplió su promesa", confiesa entre carcajadas.
Eden Hazard, el tatuaje que pudo ser y fue
Aunque la agenda de Rossetter esté llena de grandes futbolistas, la joya de la corona es, sin ninguna duda, Eden Hazard. Su relación se cocinó a fuego lento: un par de visitas al estudio, otras tantas citas canceladas, hasta que llegó el día. "Cuando se fue al Real Madrid pensé que nunca le tatuaría, pero un día me contactó para pedirme una cita. A la mañana siguiente estaba volando en Business hacia Madrid". Esa experiencia fue tan increíble como rápida. "Me recogió un coche en el aeropuerto que me dejó en su casa. A las tres horas estaba de vuelta en un avión de camino a Londres", amplía.
El tiempo de Daniel Rossetter vale dinero y no poco. "Si estoy todo el día de viaje para hacer un solo tatuaje, no puedo cobrarlo al mismo precio que una cita en el estudio". El tatuador aplicó una simple fórmula matemática en caso de Hazard y de otros futbolistas por los que se desplaza.
"Cuando se fue al Real Madrid pensé que nunca le tatuaría, pero un día me contactó. A la mañana siguiente estaba volando en business hacia Madrid. Me recogió un coche en el aeropuerto que me dejó en su casa. A las tres horas estaba de vuelta en un avión de camino a Londres"
Tatuador"Si estoy fuera seis horas para un solo tatuaje, tengo que añadir el precio de los trabajos que dejo de hacer", matiza. Y, aunque no quiera dar cifras, si uno de sus tatuajes cuesta cerca de 200 euros y tiene que cancelar unas ocho citas para ir a Madrid, no sería muy arriesgado apuntar que el tatuaje se acercó a los 1800 euros.
El peor día con Ben White y el aguante de Millie Bright
Durante sus más de diez años de carrera, Daniel Rossetter tiene varias anécdotas con futbolistas que revive con gusto de tanto en cuanto. "Una de las últimas veces que fui a tatuar a Ben White lo recordaré siempre como el peor día en mi vida como tatuador". Y añade: "Se acababa de mudar a una zona donde la luz del día termina a las 16:00, cuando llevaba un 75% de tatuaje se fue la luz del vecindario y tuve que terminar con la linterna del móvil".
Por si no fuera poco, además de la vista, ese día casi pierde el coche. A punto estuvo de dejarlo en la casa del futbolista y tener que volver a por el otro día. "Como se fue la electricidad, la puerta del garaje no funcionaba. White llamó a la inmobiliaria y le dijeron que había una llave escondida en el jardín. La estuvimos buscando media hora hasta que al final me fui a mi casa a la 1:00".
Ben White se acababa de mudar a una zona donde la luz del día termina a las 16:00, cuando llevaba un 75% de tatuaje se fue la luz del vecindario y tuve que terminar con la linterna del móvil
TatuadorOtra vivencia que recuerda tiene que ver con Millie Bright, capitana de la selección de Inglaterra. La defensa central tiene fama de dura, algo que Rossetter comprobó en sus propias carnes. "Estaba charlando con ella tranquilamente mientras le hacía un tatuaje y se quedó dormida. Es verdad que las mujeres toleran mejor el dolor, pero nunca me había pasado nada igual", confiesa.
Son apenas dos historias de más de una década, dejando su marca en las pieles de cientos de futbolistas. Un trabajo que apareció en la vida de Daniel Rossetter como la única cuerda para salir del pozo en el que entró. Lo que parecía una medida desesperada, terminó desvelando un talento sin igual.