FÚTBOL

Recordando el fatídico 2004 del Barça: "Iba por la calle con mi hija y me decían: '¿Qué coño haces? Rompes a todos los jugadores"

Relevo charla con Jordi Ardevol, el que fuera jefe de los servicios médicos culés en el curso en que cuatro de sus jugadores se rompieron el cruzado.

Thiago Motta se retira lesionado durante un partido en el 2005. /AP
Thiago Motta se retira lesionado durante un partido en el 2005. AP
Sandra Riquelme

Sandra Riquelme

"¿Cuántas veces has vuelto a esos días? Con bastante frecuencia", responde Jordi Ardevol, el que fuera jefe de los servicios médicos del Barça, a Relevo. Entre septiembre y octubre del 2004, cuatro futbolistas del conjunto dirigido por Frank Rijkaard se rompieron el ligamento cruzado anterior de la rodilla: Thiago Motta, Gabri, Edmilson y Larsson. Jordi Ardevol sufre al acordarse de aquella época: "Esa temporada fue brutal. Recuerdo ruedas de prensa durísimas y muy malas".

Al hilo de la plaga de lesiones del ligamento cruzado anterior de la rodilla que asola al fútbol mundial -su última víctima es David Alaba, el futbolista del Real Madrid-, Relevo recuerda con Jordi Ardevol uno de los capítulos más negros -en cuanto a lesiones se refiere- del conjunto blaugrana. "Todos menos uno de ellos se lesionaron en los primeros minutos de los partidos. Estudiamos todo y no encontramos nada. El césped de La Masía, las botas, las horas de sueño de los futbolistas, su entorno, su alimentación, etc", relata Jordi. La incertidumbre y el miedo fueron tales que buscando y rebuscando en los anales del balompié encontraron un precedente escalofriante: "En los 80, en Australia, hubo cuatro lesiones así en un mismo partido".

Quienes le conocen dicen que hasta le dio por fumar. "Lo pasamos muy mal. El trabajo de un médico es diagnosticar y encontrar las mejores soluciones para el regreso del jugador", se repite una y otra vez el traumatólogo catalán que trabajó en el Barça durante 16 años (1990 -2006), siendo el jefe de sus servicios médicos durante cuatro. "Pero, claro, mientras iban cayendo, en vez de centrarte en estudiar otros factores, pues la gente decía: 'Estos médicos, qué malos son, que no saben, que rompen a los jugadores...'. Oye, mira, no, yo hago bien mi trabajo, los médicos no rompemos a los futbolistas'", cuenta todavía resignado.

Un sentimiento, el de que la culpa era de los doctores, que se extendió entre la opinión pública y que puso a Jordi en el ojo del huracán: "Mira, recuerdo ir por la calle con mi hija y que la gente me gritase: '¿Qué coño haces? Que rompes a todos los jugadores". Y yo pensaba: 'Los médicos no rompen a los jugadores'. Hay mil y un factores más. Yo puedo implementar mil planes de prevención, pero si el jugador no duerme, por ejemplo,..".

Y termina citando a Tom Patt, un reputado traumatólogo, para referirse a los cambios que provoca esta lesión en los futbolistas. "Dice que la ruptura de LCA es un life changing event. Es decir, un evento que te cambia la vida. Altera la seguridad en ti mismo, la percepción y tiene una gran carga psicológica", señala. Y visto lo visto, no sólo afecta a la salud mental y física de los jugadores.

La odisea con Thiago Motta en Colorado

De entre todas las aventuras que el traumatólogo vivió en esa época, Jordi rescata la operación de Thiago Motta en Colorado. Probablemente, y a ojos del exjefe de los servicios médicos del Barça, una de las más surrealistas. "Fue dramático", narra entre risas. El centrocampista italobrasileño sufrió una doble rotura del ligamento cruzado anterior y lateral interno de su rodilla izquierda. Y se empeñó en operarse al otro lado del charco.

"Le ofrecí varias opciones donde operarse: un trauma en España, en Europa, en la Mutua Asepeyo, etc. Pero él decidió operarse en Colorado por Gio van Bronckhorst, que era su amigo. A él le habían dejado bien y se fiaba de eso", cuenta Jordi. "El viaje a Colorado fue una odisea. Perdimos el enlace en Londres, dormimos cuatro personas en una habitación de hotel. Con una cama. Thiago durmió en la cama y nosotros en la moqueta, claro. Y cuando llegamos..., me habían perdido la maleta", se ríe, por no llorar, el catalán. Finalmente, el doctor Richard Steadman operó exitosamente al futbolista, que regresó a los terrenos de juego siete meses después.

"Recuerdo que le decía a Motta que todos los líos que nos hubiésemos ahorrado si se hubiese operado al otro lado del Tibidabo, en la Mutua Asepeyo. Pero era lógico que él quisiese eso, también es lo que tiene que los jugadores tengan tanto poder de decisión...", reflexiona Jordi.

La mercantilización del fútbol

En tan sólo cuatro meses de competición (en LALIGA), el número de futbolistas que se han roto el ligamento cruzado anterior de la rodilla asciende a nueve. Una situación que Jordi conoce muy bien y de la que culpa -entre otros factores- a la "mercantilización" del fútbol. "Cada vez es más difícil ponerle freno a la situación", señala al otro lado del teléfono.

"Siempre ha habido épocas. Ahora, hay varios factores que influyen: hay muchos más partidos, más competiciones. En el caso de los buenos jugadores y de los buenos equipos es aún peor. Entre las selecciones, sus clubes, todas las competiciones, etc", detalla. "El tiempo que transcurre entre los partidos es mínimo y es imposible implementar los programas de prevención y minimizar los riesgos. Y eso realmente funciona, es fehaciente. Pero no hay tiempo para introducirlos. Además, el juego cada vez es más rápido, más físico", añade Jordi Ardevol, que también fue presidente de la Sociedad Española de Traumatología del Deporte (SETRADE).

Tras unos minutos charlando sobre la situación actual, Jordi no acierta a encontrar una solución al problema. "No lo veo fácil. Lo único que se me ocurre es que se alcanzase un consenso entre los diferentes estamentos: FIFA, UEFA, los clubes, los sindicatos de los jugadores, las federaciones, etc... y se echara el freno", resuelve.