Explicando el poderío del fútbol femenino español tras su última noche dorada... y sus peligros: "El resto se están dando cuenta"
Los últimos cuatro Balones de Oro son españoles: dos de Alexia Putellas y otro par de Aitana Bonmatí.

Hubo un tiempo en el que las jugadoras españolas no salían ni en las quinielas. Nadie las daba por favoritas y eran completamente desconocidas para el mundo del fútbol. Las estadounidenses (la mayor parte de las veces) o las francesas, en su defecto, acaparaban todos los focos. Las nuestras se resignaban a aplaudirlas. La mayoría ni siquiera se atrevía a soñar con poder alcanzarlas.
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— Relevo (@relevo) October 28, 2024
Por increíble que parezca -teniendo en cuenta lo anterior- , estas líneas se escriben con resaca. La que deja la última noche dorada del fútbol femenino español, que corona a Aitana Bonmatí como mejor jugadora del mundo por segunda vez consecutiva, a Salma Paralluelo como tercera (Graham Hansen, jugadora blaugrana, ocupa del segundo puesto) y al Barça como el mejor equipo femenino.
En cuatro años, las jugadoras españolas han ocupado el escaparate mundial, conquistando todos los premios individuales. ¿Cómo? Relevo profundiza en el éxito del fútbol femenino español a través de varias perspectivas: la deportiva y marketiniana.
La influencia del Barça y una advertencia
"Tiene mucho que ver con la evolución de la Selección, la potenciación de las canteras, la cantera del fútbol español. En España, somos bastante potentes en los deportes colectivos. Ahora, también en el fútbol femenino", reflexiona Juanma Jiménez, socio colaborador en GplusB Group International, "una agencia diseñada para ellas".
En los últimos años, España es la campeona del mundo, de la Nations League, las últimas dos Champions son blaugranas y Alexia Putellas y Aitana Bonmatí han conquistado los cuatro Balones de Oro más recientes. Antes de la cita mundial en Australia y Nueva Zelanda, la Selección nunca había pasado de la primera ronda eliminatoria de un gran torneo, tan sólo había disputado dos mundiales. Antes del primer Balón de Oro de Alexia Putellas, ninguna jugadora española había sido, ni tan siquiera, nominada.
"Por ejemplo, yo conozco a Alexia Putellas desde hace mucho, vivimos en pueblos colindantes. Ale es presencia, es esencia, es persona, es discurso. Las jugadoras han sabido interpretar la profesionalización. Es la resiliencia del fútbol femenino español. Ellas siempre han peleado por tener más", narra. Juanma sabe bien de lo que habla. Vivió en primera persona el crecimiento del super-Barça, el germen del éxito del fútbol femenino español.
"Los cuatro balones de oro son consecuencia de lo deportivo. Si nos basamos en el Barça, hizo una apuesta muy grande en 2015, cambiando la metodología, su forma de trabajar y se posicionaron a nivel europeo. Fueron los primeros en España en sacarles provecho a las jugadoras a nivel marketing", reflexiona.
¿Qué pasa? "Que el resto se están dando cuenta y están haciendo lo mismo", sentencia Juanma. "El primero en apostar fuertemente por el fútbol femenino en España es el Barça y esto se ha visto y se está viendo. La situación se puede revertir", advierte.
GplusB Group International lleva, entre otras, a María Pérez. La jovencísima campeona del mundo fichó por el London City Lionesses de la todopoderosa Michele Kang -que compite en segunda división- en uno de los movimientos más sorprendentes del mercado estival. "En las ligas alemanas, inglesas, hay mejores condiciones. ¿Cuánto vamos a poder aguantar este ritmo si la situación sigue así? Jóvenes talentos como María Pérez o Júlia Bartel ya se han ido y el Barça, por ejemplo, está fichando a jugadoras de otros países y es difícil que este nivel se pueda mantener", explica.
«Las marcas lo saben e intentar impactar»
Respecto al marketing, al fútbol femenino español -a menudo- le acompañaba el mismo chascarrillo: "Es que no tienen marketing, son muy buenas, pero...". Ahora, lo tienen todo. Alexia Putellas y Aitana Bonmatí son dos de las futbolistas más mediáticas del mundo, acumulando cientos de miles de seguidores en las redes sociales y patrocinios. "Es cierto que los patrocinios comunes, el hecho de compartir contenido entre las cuentas del masculino y del femenino ayuda a que ellas también estén en el ojo del huracán", detalla Juanma.
Una práctica habitual en todos los clubes españoles, variando su fuerza en función del impacto del nombre, claro. A todos se nos vienen a la mente la campaña de lanzamiento de las nuevas equipaciones del Real Madrid, en las que aparecen las jugadoras y los jugadores del primer equipo o las del Barça, presentando de forma conjunta el último patrocinio de Spotify, Coldplay. Por ejemplo, en la fachada de Riazor lucen Cristina Martín-Prieto y Milene Cabrales, jugadoras del primer equipo, junto a sus homólogos. O el Eibar femenino disputa todos sus partidos en Ipurúa.
Raúl García, dueño de REVOLUTION Football Boutique, otra agencia de futbolistas, señala, a su parecer, uno de los orígenes del boom del fútbol femenino español en nuestro país. "La entrada de Iberdrola fue primordial para la liga femenina. Le dio un impulsó y enseñó a otras marcas que, a nivel marketing y patrocinios, el fútbol femenino puede interesar y está en constante crecimiento", señala.
El gigante energético comenzó su patrocinio al deporte femenino en 2016, dándole nombre a la primera división del fútbol femenino español hasta 2022. "Hay marcas muy interesadas en el tema femenino. Desprenden unos valores diferentes a otros deportistas y cada vez se están posicionando mejor. Las marcas están apostando, al igual que hace unos años se apostó mucho por el fútbol masculino", detalla.
"Al final, los contratos y la visibilidad... la visibilidad es la misma o igual o es incluso superior en algunos casos y los contratos, desgraciadamente, no son iguales que un futbolista masculino. Haaland no te va a pedir lo mismo, o Vinicius, que Aitana Bonmatí que ayer le dieron el Balón de Oro, desgraciadamente. Entonces, eso las marcas lo saben e intentan impactar. Porque encima el fútbol femenino está creciendo muchísimo", analiza quien ve un filón.
"Después, todas suelen ser estudiantes universitarias o muchísimas de ellas porque saben que cuando acaben su carrera, a lo mejor, no tienen la vida tan solucionada como ellos. Por lo general, suelen ser más inteligentes. Yo siempre lo comparo con los jugadores de baloncesto. El baloncesto y el fútbol profesional, en masculino, la mentalidad es absolutamente diferente. Las chicas están más arraigadas a la realidad de la vida cotidiana", reflexiona Raúl.