El Etihad ya no es lo que era: poca cerveza, mucha grúa, guiris y ningún gol
El City-Arsenal, o el Guardiola-Arteta, finaliza 0-0 en un partido con muchos turistas y que premió al Liverpool.

Manchester.- Los alrededores del Etihad han cambiado mucho desde que el Manchester City logró la pasada temporada lo que se ha dado en llamar el "trébol", eso es, la Premier, la FA Cup y la Champions League. Por alguna extraña razón, descuentan la Supercopa y el Mundial de Clubes, aunque una enorme pancarta sobre la entrada noble del estadio, la puerta Colin Bell, en honor del mítico jugador de Hesleden, conocido como Nijinsky, avise que el City ¡es el mejor equipo de la tierra y de todo el mundo! Ha cambiado porque el perímetro, en la zona sur, está en obras por la construcción de un hotel y un área comercial, así que esas casetas de obra que el club ha distribuido alrededor del campo tenían unas colas espectaculares desde hora y media antes de que empezara el partido, cuando el bus del equipo local llegó al estadio, en un ritual que se repite cada y que congrega a un montón de gente para recibir a los de Guardiola. Con el móvil en la mano, claro.
Desde hace un tiempo, además de muchos niños, lo que hay es un montón de asiáticos. Muchos chinos y japoneses, especialmente, que llegan en viajes organizados, se compran una bufanda y una camiseta, normalmente de Haaland y/o de De Bruyne, de largo las más vendidas. Los que tienen suerte, disfrutan los días antes del partido de la visita guiada al Etihad. De hecho, el tour por el estadio está muy buscado y esta semana ha vendido todas las entradas desde el pasado martes, lo que supone una gran fuente de ingresos, porque a 40 libras... Así que lo que era un público muy local, se ha globalizado en la medida que el club ha impuesto su ley a nivel mundial.
Contra el Arsenal no quedaban entradas para el partido, ni sitio en la sala de prensa, que está a reventar y además con lo más granado del periodismo inglés, que de Londres ha venido, ojo, hasta Samuel Martín, de The Times y la no menos notable Amy Lawrence, ex Guardian, ahora en The Athletic. O por supuesto, el elenco habitual de Manchester. No dejaron una hamburguesa ni un hot dog, el menú que tuvo a bien servir el club a los acreditados, que aquí ha bajado mucho el nivel. También arrasaron el expositor de caramelos, un clásico de la sala de prensa del Etihad.
El campo estaba más lleno incluso que la tribuna de prensa cuando empezaron a sonar las notas del Hey Jude y la afición empezó a cantar "lalalaa Ciiiiity", signo inequívoco de que la fiesta iba a empezar al norte de Manchester. Al tiempo se desplegó una enorme y colorida banderola para recibir a los equipos, en la grada opuesta a los banquillos, en la que se podía leer "I'll follow you every where", o sea, "te seguiré a todas partes", que según se mire da un poco de miedo, pero en verdad es una afirmación de fidelidad. Al salir Haaland llevaba un bebé en brazos, que no es suyo, eso seguro: era demasiado pequeño. Un bebé de Haaland debería ser como de metro y medio a los seis meses.

La cara de Pep fumándose un puro y las lesiones de los centrales
Al salir Pep, el último como siempre, él y Mikel Arteta se saludaron con cortesía y diríase que con cierta dosis de afecto, pero tensos, que iba a empezar el partido. Los dos de negro, Pep con un plumón y el vasco, con gabán. Y claro, atronó Blue moon a pulmón, el himno no oficial del City, mientras tres banderas, una con la cara de Pep fumándose un puro, ondeaban tras la portería que en la primera parte defendió, con acierto David Raya, portero del Arsenal.
Rugía el Etihad, que lo aplaudía todo. Pero todo es todo: una recuperación de Gvardiol, un pase a tres metros de Rodri, un cabezazo de Díaz, un control de Foden, un regate de Bernardo. Todo, es todo.
Por cierto, Stones, finalmente estaba en el banquillo.
En el minuto 24 se lesionó Aké. Y Rico Lewis debe sustituir al holandés. Justo lo que más temía Guardiola que pasara. Temía eso y el calendario, más cargado que un café doble. Con Walker lesionado y Stones renqueante, tenía mucho miedo a una lesión de sus centrales. Pues toma, va y se lesiona Aké. Y eso enfrió un poco a la afición local. Pero bueno, no mucho. No es que los asiáticos les pusieran las pilas, ellos seguían haciéndose selfies, por lo menos los que yo más o menos tenía cerca, un grupo de unos 25. Bastó que el Arsenal hiciera tres faltas consecutivas y que el árbitro no sacara ninguna amarilla.
The points are shared ⚖️
— Manchester City (@ManCity) March 31, 2024
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Frank de Boer y Petit, con más peso, en la grada del Etihad
En Manchester empezaba a refrescar al acercarse el descanso y eso que había hecho un día soleado que por la mañana llenó las terrazas de Northern Quartern y de Castlefield, pero el público andaba calentito con el colegiado, don Anthony Taylor, que por estos lares, camino del barrio de Asthon, no cae muy bien. A los de Londres no se les escuchó hasta pasada la media hora cuando honraron un tiro lejano de Odegaard coreando su nombre, pero poco, no se vayan a creer. Poco o nada se animaron y se expandía la sensación de que solo los errores propios de los jugadores del City llevan al área a los gunners, pero con poco peligro.
Justo en el tradicional momento en que la gente empieza a dejar sus localidades para irse al bar buscar cervezas, a falta de unos ocho minutos para acabar la primera parte –en los campos ingleses son gente civilizada y se vende alcohol hasta el inicio de la segunda parte, también refrescos, agua pasteles de carne patatas de bolsa, caramelos y chocolatinas– el respetable coreó el ya mítico Johnny, Johnny Stones, con el ritmo del Daddy Cool, de los Bonie M.
Y con 0-0, al descanso, a tomar un té y a saludar a Gudjhonsen, el que fuera delantero del Chelsea y del FC Barcelona, entre otros equipos, y a uno de los hermanos De Boer –creo que era Frank, no lo podría jurar- que andaban por Manchester ejerciendo de comentaristas de televisión, que es a lo que se decían los futbolistas normalmente cuando se retiran a no ser que se hagan entrenadores o representantes de jugadores. También estaba Petit, más gordo. A este no le salude, nunca me cayó bien.
La segunda parte empezó con Lorenzo Buenaventura, el preparador físico del City, susurrándole algo al oído de Pep Guardiola que puso mala cara y escupió al suelo, tal vez a su mala suerte. Seguramente lo que le dijo es que lo de Aké le iba a dejar sin el holandés unas semanitas. Y más Blue Moon y más "oooohkevindebruyne" y más quejas al árbitro, que a esas alturas de partido y a ojos de los aficionados azules, definitivamente, se había dejado las tarjetas en su casa, viva donde viva. Igual vive en Asia, vaya usted a saber.
With us from the first whistle to the last 👏
— Arsenal (@Arsenal) March 31, 2024
Phenomenal away support once again, Gooners. Get home safe ❤️ pic.twitter.com/yi6rasaVXF
El caso es que en la segunda parte tampoco pasó mucho, más bien poco. Cambios, ocasiones no muy claras. Total que cero a cero. Reparto de puntos. Habrá que leer mañana la afilada pluma de los venerados periodistas ingleses llegados a Manchester desde la capital, a ver que se cuentan.
En fin, que la afición vació pronto el estadio camino de los pubs, claro, del célebre Mary D, el pub azul por excelencia, apenas a cincuenta metros del estadio, y los asiáticos pues se irían a cenar o a saber. Igual al Tast, el restaurante de Pep, con la esperanza de encontrarle y hacerse una foto con él. El caso es que el partido terminó con una foto esperada y un resultado que no lo fue tanto, 0-0, después de que en 15 partidos el City le hubiera marcado 35 goles al Arsenal, los cuatro últimos años, 5, 4 y 3. Esto ya no es lo que era. Han cerrado la tienda y han habilitado otra, pero los dos bares que había en el recinto no los han sustituido. La cruzada de Ferran Soriano contra el alcohol es indecente.
La foto fue un abrazo entre Mikel y Pep, entre Guardiola y Arteta. De hecho, Arteta se fue del campo abrazando a todo lo que se movía. Y a ver que pasa el miércoles con el Aston Villa, porque esto para el City, que va tercero, a tres puntos del Liverpool, que se puso líder ganando al Brighton.
[Por cierto, mañana es Bank Day en Inglaterra, o sea que es fiesta. No funcionarán las grúas en el estadio del City, que ya no es lo que era, no sé si lo he dicho].