Lopetegui priorizó el West Ham por su obsesión por la Premier, un pacto de Champions… y el orgullo
Rechazó Arabia, negoció con el Milán, habló con el United y tuvo contactos con Alemania, pero prefirió seguir "en la mejor liga del mundo" y no esperar más castings.

"Premier, Premier y Premier...". Esa es la frase más repetida por Julen Lopetegui (57 años), los miembros de su cuerpo técnico y su entorno desde que el técnico español cató las mieles de esta liga por primera vez en las filas del Wolverhampton el 5 de noviembre de 2022. Una vez que se echó a un lado nueve meses después, tras lograr una permanencia milagrosa en la que pocos creían y dejar al colista en la 13ª posición, el guipuzcoano no dejó de recibir ofertas de países muy diferentes con tentadoras propuestas. Es lo que tiene que numerosos intermediarios trabajen para él una vez que el que fuera su agente, Carlos Bucero, dejara la representación para ser nombrado director de Fútbol en el Atlético de Madrid. O que, después de haber dirigido a Oporto, Real Madrid, Sevilla y a la Selección, su caché haya seguido revalorizándose. Sin embargo, su foco no se movió ni un centímetro de su deseo de volver a engancharse a un club inglés, con un proyecto ilusionante, en lo que siempre ha considerado "la mejor liga del mundo". El nivel de las plantillas, la competitividad, la calidad, el ritmo y las aficiones le tienen fascinado. El West Ham colma sus aspiraciones.
Pese a que Arabia llamó a su puerta el verano pasado, con una oferta multimillonaria (rondó los 18 millones de euros), y que llegaban cantos de sirena desde Alemania e Italia, Lopetegui dio prioridad a su permanencia en Reino Unido. De hecho, pese a que dimitió de los Wolves el 8 de agosto de 2023 ante la falta de fichajes y la venta de grandes jugadores, se quedó en el país con su hijo y compañero de staff, Jon, para seguir adaptándose al país y perfeccionando un inglés que ya hablaba como un nativo desde el siglo pasado por su gran formación. Lo pulió como jugador y luego como ojeador del Real Madrid primero y como director de Internacional del club blanco después en sus innumerables viajes internacionales en los que hacía informes decisivos de varias estrellas. El más sonado, el de Benzema cuando militaba en el Lyon.
Su obsesión por mejorar y sus ansias por elegir bien el siguiente destino en los banquillos le hizo mantener la paciencia cuando a su alrededor ya se palpaba cierta intranquilidad. Varios de sus fieles escuderos hubieran ido con los ojos cerrados a Arabia, por todo lo que implicaba profesional y personalmente, pero no se sorprendieron con la negativa de su líder porque saben cómo se las gasta. "Ya habrá tiempo de ir a estas ligas. Premier, Premier y Premier...", repetía en las rutinarias reuniones de trabajo telemáticas. Afortunadamente para él, el dinero no es lo más importante al elegir y sólo tiene en cuenta en su toma de decisiones dónde ser feliz, crecer, tener retos y objetivos motivantes y dónde seguir evolucionando como entrenador. O llegaba una oferta de un histórico o no iba a variar su hoja de ruta.
Sólo sus visitas a Asteasu para estar cerca de su padre, y los negocios que mantiene desde 1994 en el sector inmobiliario y financiero (también tuvo de renting e incluso de energía fotovoltaica), le hicieron desconectar del fútbol en algunos momentos durante el último año. Pero pocos. Ve decenas de encuentros por semana. Quien le conoce bien asegura que trabaja casi más estando en el paro que cuando tiene equipo. Tanto es así que hace un mes andaba pidiendo a varios conocidos en clubes españoles grabaciones específicas de sus partidos, en ese trasiego habitual que hay entre los entrenadores profesionales. Necesitaba imágenes concretas realizadas con cámaras propias de esas entidades para ver y estudiar con más precisión la evolución de los sistemas defensivos y ofensivos desde perspectivas que no ofrece la televisión ni herramientas como el Mediacoach. "Es un enfermo y nunca para", aseguran varios colegas de profesión que le tienen en un pedestal y le ayudan siempre con sus deseos.
Un 2024 para estar orgulloso
Julen acabó de convencerse en la pasada Navidad de que su futuro estaba en la Premier. El Crystal Palace fue el club más insistente para ficharle desde que quedó libre, pero el técnico siempre fue sincero, transparente y cercano con su presidente. Buscaba un proyecto más ambicioso y siempre prefirió que las propuestas fueran para iniciar la siguiente temporada, a no ser que le guiñara el ojo un club irrechazable. Pronto, en diciembre, se unió el interés del Manchester United por encontrar un relevo de garantías para Ten Hag y ahí ya dudó más sobre esa condición de no subirse a un tren en marcha y esperar al verano. Al final, se trataba de un campeón de Europa del que ya había recibido señales estando en las filas del Sevilla. El problema es que sólo eran coqueteos. La propuesta no llegó a tiempo.
Con el Milan, que es el club que más cerca ha estado de ficharle, le pasó algo similar. Aun prefiriendo coger un proyecto desde pretemporada, a un histórico así no se le da calabazas nunca. Pensó seriamente hacerse con las riendas a mitad de temporada y si no no acabó de concretarse la operación fue porque la afición rossonera, bajo el hasthtag #Nopetegui, se echó encima de este posible fichaje recordando su gris paso por el Real Madrid. La experiencia, más que sorprenderle, le ha defraudado.
Mientras, mediante terceros e intermediarios, comenzaron a anunciarle desde enero que si Xabi Alonso decidía salir del Leverkusen, entraría en el casting para sustituirle. Algo que después se zanjó con la continuidad del tolosarra. En la Bundesliga, el Bayern también le tenía en sus oraciones últimamente, pero sin que ningún directivo llegara a concretar absolutamente nada. Más allá del halago por que le tengan en cuenta en varios clubes, esa indefinición acabó de agotarle. Los casting son siempre lícitos, según sus más cercanos, pero son bastante más idóneos para entrenadores con menos experiencia, sin títulos (él ya tiene una Europa League y dos Europeos Sub-19 y Sub-21) y en clubes más modestos. Lopetegui, que tiene su orgullo, ya ha dirigido a dos campeones de Eurocopa, al rey de la Europa League y a una selección campeona del Mundo, de Europa y de la Nations League.
El West Ham, finalmente, fue siempre el más directo y convencido, el que aceleró las negociaciones en las últimas semanas para suplir a David Moyes, el que, al final, le puso un contrato encima de la mesa que será firmado en las próximas horas porque este lunes es festivo en Reino Unido y el que le ha prometido inversión para dar el salto definitivo que le falta al club. Noveno ahora mismo en la Premier, y con un estilo muy definido, en las negociaciones entre el intermediario inglés en el que ha confiado Lopetegui (Unique Sports) y su nuevo club se ha repetido un sueño que, mientras a otros supondría una presión, a él le parece la mayor de las motivaciones: entrar en Champions. Y cuando algo se le mete en la cabeza… "Premier, Premier, Premier".