La presunción de inocencia de 'Perico' Rocha

Tiene toda la pinta de que estamos ante las últimas horas de Pedro ("Perico", para Rubiales) Rocha como posible presidente de la Federación Española de Fútbol. La Comisión Directiva del Consejo Superior de Deportes se reúne después de haber escuchado decir al Gobierno que pensaban "actuar con firmeza", y que es "impensable" que el representante de nuestro fútbol pueda ser un investigado. A esa mesa tienen que venir personas de distintas comunidades autónomas que, con esos antecedentes tan claros, pensarán que bien podrían haberlo resuelto con un correo electrónico, como el 70% de las reuniones...
Pero si algo está quedando claro en este proceso electoral es que no hay que dar nada por sentado. Perico Rocha parecía estar ya en el despacho del presidente hasta que tuvo que hablar 10 minutos ante la juez del caso Brodie. Le sobraron ocho. Y menos mal que le callaron. Aunque le dio tiempo a especificar que residía en "Cáceres capital, ahí tiene usted su casa".
Contaba, es verdad, con casi todos los avales de lo que se conoce como el clásico "apoyo masivo del fútbol" que también tuvieron Rubiales y Villar. Es decir, (salvo algunas excepciones honrosas) los mismos presidentes de las Territoriales que siempre están al sol que más calienta. Y que, un rato después de que el TAD le abriera expediente o un rato después de que la jueza le imputase en la Operación Brodie, ya no le apoyaban tanto. Y pedían una solución por carta al Gobierno. Con la boca pequeña, algunos de ellos, por si al final Perico sacaba la cosa adelante. Es un ejercicio de equilibrismo encomiable, no lo negarán.
Así que, aunque parezca que el Gobierno va a suspender a Rocha, hay que esperar. El guionista de todo esto puede tener guardada otra intervención policial en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, o la llegada del Séptimo de Caballería en forma de UEFA o FIFA, o incluso la reconquista de Perico, que uno ya se espera cualquier cosa. Aliados tiene, aunque le "ayuden", como el presidente de LaLiga Javier Tebas, que decidió resignarse y apoyarlo... "aunque haya mil candidatos mejores... o dos mil". Vaya ánimos.
A favor de Perico
Tienen razón, los miembros del equipo de Pedro Rocha, en pedir que se respete la presunción de inocencia del todavía candidato, porque investigado no es lo mismo que culpable. Ni mucho menos. Investigados ha habido (y sigue habiendo) en la RFEF toda la vida, y no pasaba nada. Y tenían cargos importantes. Daba igual: presunción de inocencia.
Pero también eran "sólo" investigados trabajadores como Albert Luque, José Javier Jota Jiménez o Rubén Rivera. A ellos, el propio Rocha, decidió suspenderlos a las primeras de cambio cuando jugaba a que era el presidente de la RFEF (sin serlo). A ellos la presunción de inocencia que ahora pide, nunca les salpicó. "Ya lo pelearás luego", le dijo a uno de los despedidos, cuando este le hizo ver que era ilegal echarle así. No hubo muchos miramientos... Total, las indemnizaciones no las iba a pagar él...
Que esa es otra: podría, porque 'Perico' no estaba en la gestión, como le dijo a la jueza, ni firmaba (en teoría) nada, pero para ponerse una nómina presidencial no hubo que animarlo mucho. Hay algunos puntos en los que Pedro Rocha (y los que manejan las cuerdas, trabajando con él para convertirlo en presidente desde hace meses) tienen razón: es muy sospechoso cómo ha ido sucediéndose los acontecimientos, cómo han ido apareciendo denuncias, llegando imputaciones, abriéndose expedientes... A poquito mal pensado que uno sea, da para deducir que no todo lo que está pasando está siendo improvisado. Es verdad.
Y sería mucho más fácil encontrar simpatías con lo que le ha ocurrido si una de sus primeras decisiones no hubiera sido auto otorgarse el salario de presidente que tenía Luis Rubiales, de casi 700.000 euros. Y repartir aumentos entre su equipo más cercano, aprovechando la corriente y que habían decidido despedir a Andreu Camps (Secretaría General) y a Pablo García Cuervo (Comunicación). Que también está por ver si esos "premios" salariales los podía decidir un presidente de la Gestora, o no.
CSD: ¿actuar o no?
Perico Rocha parece que ha ido a coincidir, ya es mala suerte, con el único momento en el que el Gobierno (CSD) sí parece estar por la labor de hacer algo (todavía por confirmar). El mismo presidente que toleró a Rubiales y que hizo, al principio, la vista gorda con las elecciones de la RFEF, parece haberle visto las orejas al lobo: nadie quiere perder un Mundial y, a este paso de pérdida de prestigio internacional, parece que no han querido correr más riesgos.
Tanto Portugal como Marruecos están que trinan con España, que sigue esperando a su presidente para avanzar con la candidatura. Se hacen obras de teatro por el mundo con el beso no consentido de Rubiales a Jenni Hermoso, se normaliza que la policía entre a la RFEF y al Comité Técnico de Árbitros... El Consejo Superior de Deportes lleva años escuchando críticas furibundas por "no hacer nada" contra el sistema clientelar de las federaciones y contra el ridículo internacional que estas, muchas veces, hacen.
Y resulta que ahora parecen haberse puesto manos a la obra. Y tampoco gusta, claro. Sobre todo a los que están dentro de la RFEF y ya veían a su Perico como presidente. Con lo majo que es y lo bien que les había subido el sueldo.
No sé qué va a pasar en las próximas horas. Es muy difícil no perderse en esto de las elecciones a la RFEF. Alguno todavía me pregunta si Carlos Herrera va a ser el elegido, o si nos va a "invadir" FIFA. Que te tienes que reír, claro. Pero como hemos venido a jugar, y así se hace en los partidos grandes, dejo aquí mi porra con el resultado que yo creo que va a ocurrir: jueves suspensión a Pedro Rocha, viernes o lunes intervención de FIFA+UEFA+CSD (+Navy Seals y más la Alianza Rebelde de Star Wars) en la Federación. Creación de un comité normalizador y convocatoria de elecciones a la presidencia. Proceso más o menos rápido, votación y presidente legítimo. Se acaba la intervención. Convocatoria de elecciones "de verdad". Nuevo presidente... y aquí no ha pasado nada.
El jueves por la tarde vuelvo a escribir para confirmar que me equivocaba.