RECREATIVO DE HUELVA

Davinchi, la perla del Recreativo que sueña despierto con España sub-18... y rechazó el Betis: "Aún no había desarrollado físicamente"

Su nombre está apuntado en las agendas de los grandes clubes... pero su padre, internacional con España de fútbol playa, se mantiene en lo importante: "El fútbol es algo que se acaba, debe disfrutar del 'hoy'".

Davinchi en un partido con el Recreativo de Huelva./RCRH
Davinchi en un partido con el Recreativo de Huelva. RCRH
José Manuel Rodríguez

José Manuel Rodríguez

Huelva. El fútbol, al igual que la vida, da muchas vueltas. Que se lo digan a Davinchi, el joven de 17 años -recién cumplidos- que maravilla en el Recreativo de Huelva... y se ha convertido en un fijo en la lista de España sub-18. Su padre, David Cordón, recibe a Relevo en el palco del Nuevo Colombino. Un lugar especial, a pocos metros de su abono de toda la vida y desde donde ahora ve a su equipo con unos ojos diferentes: "Cuando juega tu hijo se vive con muchos más nervios".

La historia de Davinchi en el fútbol comenzó cuando apenas tenía cinco años y se apuntó a la Fundación del Recreativo de Huelva. Pese a que en un principio lo alternó con el baloncesto, el joven onubense se acabó decantado por el balompié en su vida: "Desde bien pequeñito estaba con un balón en los pies", asegura David Cordón. Hasta los nueve años, el lateral permanece en el club de su vida, hasta que le llama el Betis para que se embarque en una nueva aventura.

Aquello no fue sencillo, pero pese a su jovencísima edad, llegó a un pacto con su padre: estudiar durante los viajes. "Es duro y cansado. Yo prefería llevarlo y traerlo. El trabajo me lo posibilitaba porque estaba por la mañana, pero aún así era cansado porque también él tenía que estudiar por el camino para poder llevarlos bien, que para nosotros es algo prioritario. Fue muy valiente". Y es que el tema de la educación siempre ha sido, y será, una cuestión primordial para sus padres. "Te van a ayudar en tu vida", asegura David con una cara que muestra el orgullo por ver a su hijo ser capaz de combinar ambos mundos.

En la cantera verdiblanca, Davinchi, tras cinco años, acaba diciendo adiós. Después de tantos viajes -al principio entrenaba tres veces a la semana más el partido, pero más mayor lo hacía cuatro-, mucho sacrificio y trabajo, el Betis decide dejar de contar con él, entre otras cosas, por su altura. Su padre trata el tema con normalidad: "Entiendo cómo va el fútbol y al igual que cuando decidieron apostar por él no pedí explicaciones por ello, tampoco lo iba a hacer cuando llegó ese momento". "Yo también desarrollé físicamente más tarde, y a él también le ha pasado. El cambio físico ha sido considerable desde aquel año hasta ahora".

Sobre todo, mucha sinceridad. Y es que la relación de David Cordón y su hijo se vuelve, incluso, más especial cuando se trata algún tema deportivo. Su condición de haber sido internacional con España de fútbol playa le ha dado una madurez y conocimiento del sector importante, lo que le ha llevado a inculcarle unos valores muy claros a Davinchi. "Mi mujer y yo intentamos decirle en casa que todo tiene su sacrificio. Hay cosas que tiene que cuidar siempre: la alimentación, el descanso, los estudios, ser humilde, trabajador... todo eso le va a ayudar".

Y con esas enseñanzas, la recompensa suele llegar. Durante este verano, Davinchi pasó de ser aquel joven talento que emigró al Betis y regresó a casa para reencontrarse con el fútbol... a convertirse en la gran perla y esperanza del recreativismo. Abel Gómez y las circunstancias le pusieron un caramelo que no dudó en coger el joven lateral: "Al final de la temporada pasada hizo algún entrenamiento con el primer equipo, pero la verdad que se vive con mucha ilusión. Yo siempre lo digo, que viva el 'hoy', que no hay un mañana en el fútbol".

Después de una pretemporada en la que se encabezonó en ilusionar y convencer a partes iguales, Davinchi debutó oficialmente el 25 de agosto. En Mérida, saliendo desde el banquillo y bombardeando el partido con un gol y una asistencia que valieron el primer punto de la temporada. David Cordón no puede evitar sonreír recordando aquel día: "Uno ni se lo plantea que pueda ocurrir. Por suerte ocurrió y fue muy bonito. Pudimos verlo de cerca porque estábamos allí. Íbamos perdiendo 3-0 y se pensaba que en el minuto 75 estaba todo perdido, pero el equipo no se vino abajo y siguió compitiendo. Y luego se encuentra con el segundo y el tercero, fue la guinda del debut. Muy especial y bonito poder debutar con el equipo de tu ciudad, con el Decano del fútbol español. Con el Recre".

A la vuelta del partido, Davinchi volvió con sus padres en el coche, algo que puede parecer tan extraño -por haber debutado con el primer equipo- como normal -por su edad-. Pero lo hizo porque al día siguiente tenía que viajar por primera vez con la selección española sub-18. "No paró de recibir mensajes y felicitaciones. Fue un viaje que pasó de ser largo a uno muy placentero, aunque llegamos a las dos de la mañana".

Sin embargo, la posibilidad de representar a España a su edad le ha 'cambiado la vida' a Davinchi. Es muy extraño ver en la sub-18 a un jugador del Recreativo de Huelva -aunque en la última lista hubiera un error y le pusieran que pertenecía al Real Madrid, él representa orgulloso al Decano-, lo que ha hecho que las grandes canteras apunten bien su nombre. Aunque él se mantiene firme en su eterno 'Carpe Diem': "Fue una ilusión tremenda. Creo que ha sido una recompensa a su trabajo de tanto tiempo. Desde los seis años se ha sacrificado mucho".

De hecho, este tema lo tiene muy claro David Cordón. Durante toda la charla, su padre siempre repite la misma cuestión: "Tiene que disfrutar". A la hora de mandarle un consejo a su hijo, sólo desea que sea "buena persona". Una gota de normalidad en un mundo, el del fútbol, lleno de excentricidades y lujos, sobre todo en las etapas formativas. Escucharán mucho aquello de 'Los padres son lo peor del fútbol base'. Aunque, a veces, te encuentras en tu vida con gente así. Humilde, normal y con los pies en el suelo.

Él no quiere escuchar de posibles ofertas o intereses de otros equipos, prefiere disfrutar con su Recreativo de Huelva -aunque en el club son conscientes de que antes o después acabará abandonando el nido-. Un equipo que le ha dado la oportunidad de su vida. Pero que también le ha dado alegrías y tristezas -ojalá a partes iguales-. Porque quien es del Decano lo es para siempre. Y por siempre. Y defender su camiseta es lo mejor que le puede pasar a un chaval que disfrutaba corriendo por sus playas con un balón bajo el brazo. Disfruta, Davinchi. Aprovecha el camino, que seguramente será largo, difícil y bonito. Ojalá a partes iguales.