Lucas marca y Riazor gana: ¡el Dépor sube a Segunda después de cuatro años en el infierno!
Un golazo del capitán, el héroe que renunció a Primera por bajar al barro, decide el ascenso blanquiazul a falta de dos jornadas. Casi 32.000 espectadores dibujaron un ambiente mágico.

A Coruña.- Brotaron las lágrimas entre pequeños y mayores, Lucas sollozó en el suelo, ondearon las banderas y se cumplió un sueño: el Deportivo es nuevo equipo de Segunda División tras ganar el Barça Atlètic (1-0) en la finalísima de Riazor. A los blanquiazules les bastaba un triunfo para amarrar el primer puesto a falta de dos jornadas y lo consiguieron con el guion soñado, con gol de su capitán [el héroe que renunció a la gloria de Primera sólo por vivir un día como este] y un ambiente de Champions para festejar que el Dépor, que en realidad nunca se fue, está de vuelta.
El triunfo pone a fin a un período desastroso, a cuatro temporadas de viaje lúgubre por el barro, de derrotas humillantes, de visitar Balaídos para caer goleado ante el filial del eterno rival y de estrellarse contra un muro imposible de tumbar en Mallorca (2019), en casa ante el Albacete (2022) y en Castellón (2023). No parecía halagüeño el rumbo con el que empezó este curso, a 10 puntos del líder en la jornada 19, pero una segunda vuelta inmejorable ha hecho posible el milagro. El Deportivo devuelve el orgullo a una ciudad que vive para su equipo, que inundó las calles desde primera hora de la mañana y que promete agradecimiento eterno al grupo que le sacó del infierno.
Para el recuerdo queda una plantilla extraordinariamente heterogénea, donde han mandado tantos los líderes con canas (Balenziaga, 36 años, Lucas, 35) como los jóvenes sin barba (Mella, 18, Yeremay, 21). Su partido, de menos a más, vale un ascenso que significa mucho más para el proyecto que encabeza la entidad financiera ABANCA y para un club que sólo quiere seguir mirando hacia arriba.
La agonía de los días grandes
El Barça entró con miedo al choque y el Dépor, alentado por los 31.833 ruidosos que dibujaron un ambiente mágico, con el subidón propio de una fecha tan señalada. Los blanquiazules se dejaron llevar en el inicio por el empuje del corazón: salieron a presionar arriba, a morder al portero Astralaga en cada salida y a intimidar. Pablo Vázquez, capitán sin brazalete, había dicho durante la semana que el objetivo era "pasarles por encima" a los culés. Y lo consiguieron durante los primeros 15'.
En ese período amenazó Lucas, con un tiro de falta que repelió el meta, y gustaron las cabalgadas de Mella, un canterano que no se cansa de correr y desbordar. Pero el dominio fue efímero. Liberados de la tensión inicial, los de Márquez empezaron a adueñarse de la pelota, a combinar y a dejar sin respuestas al Dépor. Unai Hernández se erigió en una figura indetectable a la espalda de Villares y José Ángel y gestionó todo el peligro.
La primera oportunidad clara llegó en el 20', después de un pase excepcional de Pau Víctor hacia Marc Guiu. El delantero se internó en el área, controló mal y cayó derribado ante la zancadilla de Pablo Martínez, sin que el árbitro considerase suficiente el contacto como para pitar penalti. La jugada, que Guiu protestó poco, hizo que el banquillo azulgrana montase en cólera. El Dépor lleva 52 jornadas consecutivas en Primera Federación sin lamentar una pena máxima en contra.
😡😡 INCREIBLE EL PENALTI NO PITADO SOBRE MARC GUIU. pic.twitter.com/EKCBZlxrTP
— ikonik (@IkonikFCB) May 12, 2024
No fue la tarde del ariete de Granollers, que volvió a perdonar una ocasión clamorosa en el 24'. Recibió de nuevo de Pau Víctor [el Barça quiere fichar en propiedad a este jugón cedido por el Girona y que se doctoró en Riazor] y estrelló su mano a mano en el cuerpo de Germán. De ahí hasta el descanso, sin más llegadas, los blaugranas manejaron la pelota y trasladaron por momentos el silencio a la grada.
El Dépor espabiló con las correcciones del descanso y fue otro en la segunda mitad. Ya rozó el 1-0 a los 34 segundos, después de un envío filtrado de Yeremay hacia Lucas que el delantero picó por encima de Astralaga. Su remate se marchó desviado por apenas milímetros. La amenaza se transformó en gol en el 57': Lucas, como en sus sueños, agarró la pelota en una falta frontal y clavó su disparo junto al palo. Riazor se vino abajo y el '7' ni se lo creía.
El tanto amilanó a los culés. Mella, que se retiró acalambrado, rozó la sentencia poco después con un golpeo desde la frontal que besó la madera. Idiakez se dedicó entonces a manejar y tratar de conservar la ventaja: quitó a Mella, un extremo, para meter a Rubén López, mediocentro, y hacerse fuerte en la zona central. El plan le salió a la perfección.
Hasta el pitido final casi no se registraron aproximaciones del Barça, con Riazor en pie y un grito unánime para celebrar. No es para menos: el club, que rozó la desaparición, presume ahora de una estructura robusta, de haber saneado sus cuentas y de regresar al fútbol profesional con el futuro esperanzador que le proporcionan sus jóvenes. El de este domingo es sólo su primer gran éxito y el paso que acerca un poco más a A Coruña al lugar en el que debe estar.
Ficha técnica:
Deportivo: Germán; Ximo Navarro, Pablo Vázquez, Pablo Martínez, Balenziaga; José Ángel, Villares; Mella (Rubén López, min. 74), Lucas Pérez, Yeremay; y Barbero (Davo, min. 74).
Barcelona Atlètic: Astralaga; Marc Casadó, Pelayo (Alexis Olmedo, min. 62), Mika Faye, Gerard Martín; Moha (Guille Fernández, min. 77), Marc Bernal; Naim, Unai, Pau Víctor; y Marc Guiu (Cuéllar, min. 77).
Árbitro: Palencia Caballero (Comité vasco). Amonestó con tarjeta amarilla al jugador local Lucas Pérez y a los visitantes Mika Faye, Marc Guiu, Moha y Pau Víctor.
Gol: 1-0 Lucas Pérez (min. 57).
Incidencias: Partido correspondiente a la jornada 36 del Grupo 1 de Primera Federación, disputado en el estadio ABANCA-Riazor ante unos 30.000 espectadores.