DEPORTIVO - BARCELONA ATLÈTIC

Tres décadas del Deportivo en los ojos de los periodistas: "Durante las negociaciones de Lendoiro había que hacer guardias toda la noche"

Varios periodistas que han cubierto al equipo gallego durante las últimas tres décadas atienden a Relevo para repasar todo lo sucedido en el Deportivo.

Fran González recogiendo la Copa del Rey. /EFE
Fran González recogiendo la Copa del Rey. EFE
Diego Otero Fontán

Diego Otero Fontán

El Deportivo de la Coruña tiene este domingo a partir de las 19:00 horas la oportunidad de regresar a Segunda División; o lo que es lo mismo, al fútbol profesional. Un duelo contra el Barça Atlètic que puede poner el broche de oro a una temporada fantástica de los pupilos de Imanol Idiakez. El final de una pesadilla que ha durado cuatro temporadas en Primera Federación.

Riazor será una caldera para ver a los suyos. Además, la ciudad coruñesa ha habilitado una pantalla gigante en la esplanada del Palacio de los Deportes para que toda A Coruña esté pendiente de su equipo. En total, se espera que unas 40.000 personas alienten a los blanquiazules.

El Deportivo vive un momento brillante a nivel social, pero es un club que ha pasado por todo: descensos, noches mágicas europeas, títulos, concurso de acreedores... Para repasar todo ello, Relevo ha contactado con múltiples profesionales de la información que han seguido la actualidad de los gallegos las últimas tres décadas.

"La llegada de Lendoiro cambió todo en A Coruña"

Antes del 'SuperDepor', los blanquiazules vivieron una época convulsa sin capacidad para asentarse en Primera División y el ambiente era siempre enrarecido. "Había mucho hartazgo entre la afición, porque el último ascenso había sido en el año 71. Existía una falta de comunión total entre la afición y directiva. La gente, durante los 80, iba a Riazor a insultar, a desahogarse, porque no le gustaba lo que se veía", señala Moncho Viña, coordinador de Radio Nacional de España en la ciudad gallega.

Todo cambiaría radicalmente a partir de los años 90. El equipo ascendió a Primera División y comenzó la mejor época de la historia del club con Augusto César Lendoiro al mando. "Su llegada lo cambió todo y empezamos a pensar a lo grande en A Coruña", afirma Viña. Una década que todos coinciden que fue "prodigiosa" con la llegada de campeones del mundo como Mauro Silva o Bebeto y otras leyendas del deportivismo como Donato, Valerón o Djalminha.

El penalti de Dukic es uno de los momentos más amargos en la historia del club.
El penalti de Dukic es uno de los momentos más amargos en la historia del club.

El presidente jugó un papel fundamental en la conformación del club y su forma de ser no dejaba indiferente a nadie. "Lendoiro tenía sus etapas, sus épocas. Él iba con su rollo, entonces tú tenías que estar con él. Si él creía que tú dabas una información que no le gustaba a todos, ya de seguida te decía algo, lo que fuera. Era muy paternalista en ese sentido. Recuerdo una frase que él decía 'el Deportivo es como un bebé que tenemos que cuidarlo entre todos'. Un poco de decir, bueno, aquí tenemos que estar todos remando hacia la misma dirección. Recuerdo que ibas a cenar con él pensando que iba a contarte algo, pero el cabrón te intentaba sacar información a ti", rememora el mítico Óscar Benito, la imagen del fútbol gallego en la Televisión de Galicia.

Un Augusto César que tenía su firma personal a la hora de negociar. Unas noches eternas en diferentes locales de A Coruña como El Manjar o Playa Club dejaban exhaustos a los representantes ante la cabezonería de Lendoiro. "Los agentes de los futbolistas con Lendoiro no daban crédito. Hacía negociaciones eternas, sin ningún tipo de prisa. Como periodistas, nos tocaba hacer guardias que duraban toda la noche. No me quiero imaginar lo que sufría un representante". Unos locales icónicos en la historia del Deportivo, aunque, como señalan los periodistas, "eran muy caros".

"Todo estaba preparado para que la final la ganase el Real Madrid. Fue una barbaridad lograr aquella Copa del Rey"

La década se cerró con seis títulos bajo el brazo y una exigencia enorme. Una exigencia a la que también tuvieron que someterse los medios de comunicación que cubrían la actualidad del equipo de la Torre de Hércules. "La prensa de Madrid te pedía todo tipo de material del Deportivo y te compraban todo lo que ofrecieses. La gente quería saber más de un equipo del que se sabía muy poco. Entonces, todo lo que tú le ofrecieras, vendía. Era un nivel de exigencia muy grande y había que contarlo bien, había que escribir bien, había que tener buenas imágenes de televisión. En definitiva, había que hacer bien el trabajo. Los medios de comunicación en A Coruña estuvieron a la altura del equipo", reflexiona Moncho.

El momento que inició ese aumento del interés fue la liga de 1994 que el Deportivo perdió en el último partido ante el Valencia, como recuerda Óscar Benito, con aquel famoso penalti de Djukic. "Al principio, recuerdo que éramos unos cinco o seis periodistas. Todo empezó a crecer y a crecer. La primera vez que aluciné mucho fue cuando podían ganar la liga, cuando pasó lo de Djukic, esa previa de esa semana, no te puedes ni imaginar lo que era trabajar. Medios de toda España y Europa llegaban a A Coruña".

De todos esos trofeos, uno de los más especiales, sin duda alguna, fue la victoria en Copa del Rey ante el Real Madrid. El 'Centenariazo' supuso un golpe encima de la mesa a nivel nacional. "Todo estaba preparado para el triunfo del Real Madrid. Se respiraba un ambiente de que era imposible ganar aquella final. Fue una barbaridad lograr aquel triunfo".

"Se me estropeó el teléfono y Mauro Silva atendía todas mis llamadas durante el día"

Una travesía que encuadró al Deportivo entre los mejores equipo de Europa y los periodistas viajaban por el viejo continente con historias inverosímiles. "En el partido en Manchester nos encontramos con uno de los fundadores de los Rolling Stones". Pero, por encima de los títulos o el glamour, ese conjunto destacaba por el alto valor humano de todos sus componentes. Uno de ellos fue un Mauro Silva que llegó a actuar de secretario de uno de nuestros protagonistas, Moncho Viña.

"En el 95, en uno de los viajes que hice, llevaba un teléfono móvil que era uno enorme que me habían dejado en la emisora y, bueno, el caso es que el teléfono móvil se estropeó y no me valía para nada. Mauro Silva, que tenía un último modelo, me preguntó qué había pasado. Se lo expliqué y me dijo 'que me llamen a mí'. Y, efectivamente, así fue. Le llamaban a él y me pasaba el teléfono. Una naturalidad que dices tú, 'joder, esto ahora no pasaría de ninguna manera'".

Los maravillosos años de Champions.  AFP
Los maravillosos años de Champions. AFP

Los años de gloria acabarían con las semifinales de Champions de la temporada 2003-2004 y comenzaría el declive del club. Riazor se desenamoró del equipo, mientras que la prensa empezaba a quedar excluida del día a día. "Nosotros hablábamos con los jugadores en la salida trasera de Abegondo. El problema es que, con cada entrenador nuevo que llegaba, se iba limitando los privilegios de la prensa. Antes podías hacer si querías tres entrevistas en una semana. En cambio, en la actualidad viven en una burbuja que parece que es ahora cuando están en Champions League", destaca otro periodista que prefirió mantener el anonimato.

"Tras la etapa en Champions no había un duro en el club"

Momentos muy complicados en los que el Deportivo estuvo a punto de desaparecer. Más que el descenso a Primera Federación, puesto que contaba con el sustento económico de ABANCA, el punto crítico fue la salida de Lendoiro de la presidencia con el club afectado económicamente. "El presidente estaba muy ahogado con Hacienda y no se presentaba a ninguna reunión con ellos, decía que no les iba a pagar. El club estaba inmerso en un concurso de acreedores y existió una tensión enorme entre Lendoiro y los administradores concursales. Fue una época desagradable y una putada. Se gastó en su momento un dinero que no podía generar continuamente cuando estuvo en Champions. Tras aquella etapa no había un duro".

El momento del descenso a Primera RFEF.  EFE
El momento del descenso a Primera RFEF. EFE

Unos años oscuros de los que parece despertar el deportivismo, que se ha volcado en masa con el equipo. "La gente de A Coruña, más que futbolera, es deportivista. La afición del Deportivo ha dado lecciones en el último lustro a todas las aficiones de España", comenta uno de los protagonistas sobre una afición que ha llevado en volandas al equipo. "En los peores momentos del club, la gente ha vuelto a llenar Riazor. Es increíble".

Una ciudad y un equipo que caminan juntos de la mano y han forjado una comunión total. El Deportivo está preparado para dar a su afición, incansable en los últimos años, un ascenso merecido y una vuelta por todo lo alto al fútbol profesional. Aunque no esté en la máxima categoría del fútbol español, el Deportivo cuenta con un activo que es de Primera División. Ese activo es su gente.