FÚTBOL

Ratón: "Cuando en el Wisla nombras al Zaragoza les sale una sonrisilla y yo digo... cabrones"

Tras ocho años en La Romareda, el portero ha ganado la Copa en Cracovia: la ciudad donde el Zaragoza de Lillo sufrió una traumática eliminación en la primera ronda de la UEFA en 2000.

Álvaro Ratón, con el Wisla. /Instagram
Álvaro Ratón, con el Wisla. Instagram
Mario Ornat

Mario Ornat

Álvaro Ratón vive con 31 años su primera experiencia internacional en el Wisla Cracovia, un histórico del fútbol polaco hoy en segunda división. Con hasta nueve españoles en la plantilla, además del entrenador Albert Rudé, el Spanish Wisla acaba de proclamarse campeón de Copa, jugará la Europa League y mantiene a la vista su objetivo principal del año: meterse en el play-off para buscar el ascenso. Después de ocho temporadas en el Real Zaragoza, la mayoría a la sombra de Cristian Álvarez, Ratón disfruta de la titularidad, un fútbol de hinchadas pasionales, rivalidad directa en la ciudad y un vestuario en el que hasta los polacos hablan español.

Cracovia es un nombre de resonancias traumáticas para el zaragocismo. En la primera eliminatoria de la Copa de la UEFA en 2000, el equipo entonces dirigido por Juanma Lillo ganó 4-1 el partido de ida de la primera ronda. Se presentó en la vuelta en Cracovia con la clasificación en el bolsillo y hasta se adelantó en el marcador a los seis minutos con un tanto en propia puerta de Baszczyński. Pero el Wisla anotó tres goles en diez minutos en el arranque de la segunda mitad. Frankowski puso el 4-1 en el 87' y el partido llegó a los penaltis, donde el Zaragoza fue eliminado.

De todos los equipos del mundo, tenía que irse al Wisla...

Que sepas que cuando les nombro al Zaragoza, dicen: sí, sí… y saben perfectamente a lo que me refiero. Aquí son de pocas palabras, en general. Pero si hay alguna mención al Zaragoza, les asoma una sonrisilla y yo digo… cabrones, jaja.

Todo se da por bueno si uno puede levantar un título de Copa… y más estando en segunda división.

No entraba en nuestras cabezas ser campeones de Copa. Es un premio extra, muy gratificante y estamos muy contentos. Pero el objetivo principal es ascender: nos quedan tres jornadas por delante. Los dos primeros ascienden y del tercero al sexto se juegan un play-off, pero a partido único. El factor campo influye bastante. Son tres partidos complicados: recibimos al líder, vamos a casa del Katowice que va tercero, y la última jornada en casa. Estamos sextos, tenemos dos equipos por detrás a un punto y con todo muy apretado: del tercero al octavo nos movemos en cuatro puntos.

¿En Polonia también tienen esos debates eternos sobre si hay que tirar la Copa o no cuando el foco está en el ascenso?

Como de lo que dicen los polacos no te enteras mucho y a veces es mejor no enterarse... (risas). La verdad es que hemos ido viviendo cada sorteo con mucha expectación. No te lo planteas así sobre todo porque aquí es diferente a España, el sorteo es directo y único y en cada eliminatoria te puede tocar igual un rival de categoría superior como de categoría inferior. Nos tocaron varios primeras y también la final se la ganamos a un primera. Aparte de que teníamos la expectativa de cruzarnos con el Cracovia, nuestro rival directo de la ciudad, partidos que siempre generan mucha expectación.

Un histórico del fútbol polaco como el Wisla en segunda… ¿alguna similitud con lo vivido en el Zaragoza?

Tiene muchas similitudes. El Zaragoza lleva muchos años ya en Segunda y el Wisla sólo dos, pero son dos clubes con mucha historia, con mucha masa social, grandes estadios, donde te exigen siempre ganar, jugar bien y estar arriba en la clasificación. El club ahora tiene problemas económicos por los descensos, con los profesionales lo va solventando… pero como pasa en todos los clubes esto se soluciona subiendo.

El aspecto de los campos en Polonia da la impresión de hinchadas pasionales y ambiente fuerte.

La afición al fútbol en Polonia es muy grande, brutal. Nosotros raramente bajamos de 15.000 aficionados. Fuera de casa tenemos el hándicap de que a nuestros seguidores no les permiten viajar porque son considerados peligrosos, pero en casa siempre estamos en esas cifras, 15.000 o 20.000 espectadores. En el primer partido de liga pasamos de 30.000, en la final había 58.000… Y además aquí es distinto a España: hay bengalas, petardos, fuegos. No recuerdo en qué partido pero me explotó un fuego artificial al lado. El árbitro paró el partido pero después, cuando se fue el humo, seguimos tan tranquilos. Es bonito, porque lo viven mucho y están todo el tiempo animando. Creo entender que en realidad no está permitido, pero si es así los controles muy rigurosos no son.

¿Cómo se celebran los títulos allí?

No pudimos celebrarlo mucho porque sólo tres días después teníamos partido de liga y nos estamos jugando ascender para solventar los problemas económicos del club. Pero si ascendemos, habrá celebración grande... Fuimos a la plaza del ayuntamiento y se llenó. Aquí los aficionados al fútbol no van con camisetas por la calle, porque como hay tanta rivalidad se pueden generar problemas. Y ese día estaba la ciudad llena de camisetas rojas, eso es buena señal.

En la plantilla del Wisla hay hasta nueve jugadores españoles. ¿Mezclan bien polacos y españoles en el fútbol?

Sí, en cada equipo de Polonia te diría que hay algún español. Nos hemos ido enfrentando con equipos que tenían dos, tres españoles. Tarsi Aguado, ex del Zaragoza, por ejemplo está jugando aquí (en el Miedz Legnica). En el Wisla estamos nueve y en el vestuario hay más gente que habla español: está Basha, que jugó en el Zaragoza; otro albano que también habla español. E incluso varios polacos, porque aquí no se traducen las películas en la televisión y a través de eso y las canciones muchos de ellos hablan el inglés y el español. Muchos además veranean en España… Así que lo que nosotros decimos, ellos lo entienden. Pero de lo que dicen ellos, nosotros ni nos enteramos.

¿Lo de no entender el idioma libera presión?

La presión es la que cada uno se puede meter. En el Zaragoza esa presión existe pero yo, que entendía y veía lo que pedían, nunca la sentí como tal. Y aquí aunque no entiendas, preguntas y te traducen. Es lo mismo. Depende de cada uno: para mí, bendita presión… y otros pues la evitarán.

¿Futbolísticamente también es el español el idioma del Wisla?

El fútbol polaco es más físico, no es fácil adaptarse: nosotros intentamos proponer más, pero aquí no hay normas respecto a la altura del césped, la cantidad de agua para regar… así que los rivales intentan complicarnos las cosas.

Están tres porteros, ¿cómo se han repartido los minutos?

Hubo un compañero (Kamil Broda) que sufrió una lesión de seis u ocho semanas y el club incorporó en enero a otro jugador para el puesto (el bielorruso Anton Chikhan). La cosa aquí es que no hay un límite de 25 fichas como en España, así que en cuanto se cae una pieza fichan a alguien. Me parece que en plantilla somos como 30 futbolistas.

Ratón ha sido el titular en la liga, también jugó los cuartos y semifinales de la copa… pero en la final se quedó en el banquillo.

El entrenador decidió que jugara otro compañero y mira… hemos ganado. Siempre que se gana uno lo lleva mejor. Que conste que en el Zaragoza yo viví momentos en la Copa muy buenos: a pesar de que el Madrid me metió cuatro (risas).

Era el portero fijo en la Copa, pero el equipo no pasaba de las primeras rondas.

Lo que nosotros hemos conseguido aquí en Polonia, por el formato o por la manera de competir en España, es imposible. Nunca un equipo de Segunda División ha ganado la Copa del Rey. Y aquí en Polonia, ésta es la segunda vez en toda la historia.

La Copa es menos Copa sin ese factor sorpresa, ¿no?

La verdad es que las veces que nos hemos enfrentado a equipos de primera siempre hemos estado dentro de los partidos. Nos han tocado tres. En cuartos de final marcamos en los últimos minutos y ganamos en la prórroga. En semifinales no la necesitamos, pero en la final, lo mismo: hicimos gol en el último minuto y después en la prórroga ganamos. La diferencia entre un equipo de primera y nosotros no es tan grande.

Ahora que vive esta experiencia, titular, campeón... ¿siente que ha estado años perdiéndose algo sin posibilidad de jugar en el Zaragoza?

A toro pasado es más fácil ver las cosas. Nunca he pensado que desaprovechara oportunidades, me he dedicado a trabajar y hacer lo mío. Sabía con quién competía cada fin de semana y, seamos realistas, ¿a quién iba a poner el entrenador cada fin de semana? No había dudas. Pero como yo hacía mi trabajo y me iba a mi casa con la conciencia tranquila… El fútbol consiste en seguir y seguir hasta que te dan la oportunidad. Esa va a ser mi filosofía de aquí hasta que cuelgue los guantes: ¿Que me he perdido tres años? Pues a lo mejor tengo que alargar mi carrera tres años y disfrutar tres años más. No sé si me he perdido algo: sé que estoy en el sitio adecuado en el momento adecuado.

"En el Zaragoza sabía con quién competía cada fin de semana y, seamos realistas, ¿a quién iba a poner el entrenador? ¿Que me he perdido tres años? Pues a lo mejor tengo que alargar mi carrera tres años más"

Álvaro Ratón Portero del Wisla Cracovia

Tuvo varios momentos para salir del Zaragoza antes. ¿Por qué no ocurrió?

No le doy muchas vueltas. En varias ocasiones intentamos salir, tanto por parte del club, que me lo propuso, como por mi parte. No se dieron las circunstancias, así que no sería el momento. En enero pasado surgió la posibilidad de venir aquí, las dos partes lo intentamos, tampoco se dio… y bueno, ahora estoy aquí y con la posibilidad de ascender, que es para lo que hemos venido.

¿En qué momento pensó que era hora de cerrar la etapa del Zaragoza?

Por desgracia, hubo muchos momentos en los que eso se me vino a la cabeza. Pero por unas circunstancias o por otras no salí. Fue así y, bueno, ya está. A veces uno dice: este es el momento. Te planteas cosas o te llegan opciones, pero después no es fácil que los clubes se pongan de acuerdo. El Zaragoza nunca me dejó rescindir sin un acuerdo económico. Ha habido veces que al acabar la temporada he pensado que era la última… pero luego hasta que no se terminó el contrato no fue así.

Usted pasó momentos bravos en La Romareda, con pitos, después Fran Escribá lo quitó para poner a Rebollo que subía del filial… Situaciones complejas, pero dejó siempre la impresión de aceptar de forma muy profesional la situación.

Yo no diría aceptación de la situación. Lucho y trabajo por lo que me gusta. Y si quiero seguir haciendo lo que me gusta, lo defiendo con todo. Obviamente no puedo estar de acuerdo en todas las decisiones que toma un entrenador, sería ilógico. Pero… ¿qué hago? ¿Me enfado y dejo de hacer lo que sé que tengo que hacer? No. Soy como soy y las cosas las digo a la cara: lo que le he tenido que decir a cierto entrenador o a ciertos entrenadores se lo he dicho a la cara y ninguno me podrá decir que no le he dicho lo que pensaba. Como decía antes: si he pedido salir y no me han dejado es porque estaban contentos. Porque sabían que iba a rendir lo que tenía que rendir y que no iba a malmeter ni a crear situaciones complicadas en el vestuario. ¿Me ha penalizado eso? Yo te digo que no. Si hubiera querido forzar algo, quizás sí. Pero eso no va con mi forma de ser.

Ha habido porteros que han decidido no venir al Zaragoza para no tener que competir con Cristian Álvarez. ¿A usted qué le enseñó esa situación?

He aprendido a trabajar, a ser constante. La constancia, el trabajo diario e irse uno a casa con la conciencia tranquila. Me podrán decir y reprochar lo que quieran, pero no me podrán decir que no lo he intentado.

"Todos sabemos cómo somos en Zaragoza: ascendemos muy pronto y descendemos a mitad de año"

Álvaro Ratón Portero del Wisla Cracovia

¿Qué le queda de tantos años en el Real Zaragoza?

Ahora desde fuera estoy sufriendo más que cuando estaba dentro. Siempre voy a tener palabras de agradecimiento. Es el equipo que me dio la oportunidad de ser deportista profesional y vivir de lo que me gusta. He pasado ocho años maravillosos, en una ciudad que es espectacular, mi mujer y yo nos hicimos padres allí, mis dos hijos son mañicos, mi hija sigue sabiéndose la canción del Zaragoza…

¿Cómo lo ve ahora en la distancia?

Un año complicado, pintaban muy bien las cosas pero todos sabemos cómo somos en Zaragoza: ascendemos muy pronto y descendemos a mitad de año. No hay términos medios. Desde la distancia, sabiendo lo que pasa dentro y cómo es el Zaragoza… pues otro año más.

¿Se acabará algún día la maldición?

Ten fe en que sí, más pronto que tarde.