Las razones por las que las categorías inferiores de España pueden entrar hoy en la historia
Ninguna generación ha sido campeona de Europa en Sub-17, Sub-19 y Sub-21. La del 2000 tiene la oportunidad de conseguirlo esta tarde.

La Sub-21 se juega este sábado (18:00, La 1) mucho más que un campeonato de Europa. En Batumi (Georgia), la Selección de Santi Denia tendrá a tiro de piedra batir varios récords que colocarían a la generación del 2000 entre las mejores de la historia de España. Los Abel Ruiz, Sergio Gómez, Antonio Blanco y compañía llevan años dando alegrías a las categorías inferiores de la RFEF y quieren cerrar su ciclo con otro éxito. Inglaterra, que ha sido una apisonadora hasta el momento, no lo pondrá nada fácil.
Con ciertos cambios, esta Rojita ha mantenido su estructura desde que muchos de sus futbolistas empezaron a irrumpir a la vez en edad Sub-17. Se conocen casi de memoria y han vivido momentos memorables con la Selección. Su camino en este campeonato ha vuelto a ser inmaculado (cuatro victorias y un empate) y se presentan en la final ante los británicos con todos los argumentos para ganar. Si lo consiguen, el nombre de gran parte de la plantilla se instalará para siempre en los libros de oro de la Federación. Estos son, entre otros, los registros que pueden catapultar a la Sub-21 al olimpo.
Ser la primera generación en ganar en las tres categorías
La camada del 2000 ya fue campeona continental con la Sub-17, en Croacia en 2017, y con la Sub-19, en Armenia en 2019. Ahora tienen la oportunidad de triunfar con la Sub-21 y de ser los primeros en colgarse una triple corona inédita. España ha tenido hornadas plagadas de talento, pero ninguna con el gen competitivo y la regularidad de la actual. Están acostumbrados a la presión de las eliminatorias y prácticamente todos han crecido bajo la exigencia de las canteras de los gigantes españoles y europeos.
En caso de levantar el título, sólo seis futbolistas podrán presumir de haber estado en los tres torneos: Víctor Gómez, Hugo Guillamón, Miranda, Antonio Blanco, Sergio Gómez y Abel Ruiz. Todos ganaron el Sub-17 y repitieron con la Sub-19, un trofeo en el que incorporaron a Arnau Tenas. El resto de efectivos de la generación, por unos u otros motivos, fueron cayéndose y dando paso a otros futbolistas. En aquella Sub-17 destacaron futbolistas como Eric García o Ferran Torres, que empezaron a participar con la Absoluta y dejaron las inferiores (podrían estar ahora en Georgia); otros a los que han condicionado las lesiones, como Mateu Morey o Gelabert; y otros que se quedaron por el camino, como Moha Ramos (Tenerife B) o Nacho Díaz (Universidad de Evansville).

Cabe resaltar, además, el papel de Santi Denia, entrenador en aquellas dos conquistas y que podría repetir esta tarde con una Sub-21 que asumió tras el salto de Luis De la Fuente a la Absoluta. El manchego es uno de los formadores más valorados en la RFEF y sus resultados al frente de las diferentes categorías de la Selección lo avalan. En este Europeo ha encontrado pronto su equipo tipo, sin Veiga en el once y potenciando a Rodri, y todo le ha salido rodado.
Ser la Selección en solitario con más Europeos Sub-21
Hasta ahora, España está igualada con Italia como el equipo con más trofeos (cinco) en su palmarés. La Azzurra vive tiempos difíciles (no gana desde 2004 y ni siquiera se clasificó para cuartos en esta edición) y La Rojita dispone de la oportunidad de superarla. Los que vienen por detrás (Alemania, con tres, e Inglaterra y Países Bajos, con dos) todavía están lejos y podrían quedar a una distancia muy difícil de salvar.
La diferencia con selecciones tan importantes pone de manifiesto por qué la RFEF está siendo la envidia de Europa en este campeonato. Sin ninguna estrella en edad Sub-21, como los propios Eric y Ferran y otros como Pedri, Gavi o Yéremy Pino, España sigue invicta, está clasificada para los Juegos Olímpicos de París y confirma la tendencia positivaque ha convertido a La Roja en referencia absoluta en las últimas décadas.
🥳🫶🏼🇪🇸
— Selección Española de Fútbol (@SEFutbol) July 2, 2023
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Otros países acostumbran a tener muchas más dificultades a estas edades. Francia, por ejemplo, sólo tiene un Europeo Sub-21 (conseguido en 1988) y este año ha vuelto a decepcionar con un equipazo. Portugal todavía no se ha estrenado e Inglaterra lleva 39 años sin apuntarse un entorchado. Ser la mejor nunca es fácil… menos para España.
Coronar con éxito la novena final
La Sub-21 puede convertirse en la Selección con más trofeos, pero ya es la que más veces ha llegado a una final: nueve, tras las de 1986, 1998, 2011, 2013 y 2019 (ganó) y las de 1984, 1996 y 2017 (se quedó a un paso). El éxito ha ido a más: ha accedido a seis de las últimas siete semifinales y a cinco de las últimas seis finales. Son números estratosféricos y que, generación tras generación, mantienen a España a la cabeza del fútbol del Viejo Continente.
Todo nació con Ginés Meléndez, el hombre que revolucionó por completo el trabajo que se hacía en las inferiores y que acumuló numerosos éxitos deportivos, aunque acostumbre a presumir de un hito que no tiene nada que ver con el fútbol: implementar las clases obligatorias en la RFEF para los menores de edad. Salió de la casa en 2018 después de 17 años brillantes, pero su huella sigue muy presente en todos los rincones de la Ciudad del Fútbol.
La historia demuestra que el buen trabajo con los más jóvenes suele traducirse en conquistas para la Absoluta. Por las manos de Meléndez, que dirigió a Sub-16, Sub-17, Sub-18, Sub-19 y Sub-20 y fue ayudante en la Sub-21, pasaron los Ramos, Iniesta, Piqué, Cesc, Mata y compañía. Salvando las distancias, esta generación del 2000 espera ir incorporándose poco a poco a las órdenes de De la Fuente y llevar sus registros con las inferiores al máximo nivel.
Dejar en lo más alto al líder Abel Ruiz
Fue el máximo goleador español en el Europeo Sub-17, resultó clave en el Sub-19 con un tanto vital contra Italia y ha vuelto a ser decisivo en este torneo, en el que ahora comparte Pichichi (tres tantos) con Sergio Gómez y el ucraniano Sudakov. Además, con el partido de este sábado pasará a ser el futbolista con más internacionalidades en la historia de las categorías inferiores. Cerrar su ciclo con un título sería la manera perfecta de despedir al verdadero líder de una Selección irrepetible.