PREMIER LEAGUE

El Reading, un gigante en apuros

El club se encuentra cerca de descender a la cuarta categoría del fútbol inglés (League two), atraviesa serios problemas económicos y sus aficionados se han revelado contra los propietarios del club.

Los futbolistas del Reading durante un partido /Redes sociales
Los futbolistas del Reading durante un partido Redes sociales
Alex Matabosch

Alex Matabosch

En la temporada 2007-2008 y tras un espantoso final de campaña en el que encadenaron casi diez jornadas sin ganar, el Reading descendía a la segunda categoría del fútbol inglés. Un descenso de categoría que ha convertido las temporadas posteriores en un auténtico infierno para la entidad.

Esta etapa tiene como protagonista a Dai Yongge, multimillonario, empresario y emprendedor chino. Es el antiguo propietario del club de fútbol chino Beijing Renhe y el actual propietario del conjunto inglés.

Las arcas del club en apuros

Por si fuera poco, Day hace poco menos de un mes fue multado con £ 20.000 por no depositar los salarios necesarios y estipulados en League One. La EFL recomendó prohibirle toda actividad vinculada al club durante 12 meses pero una comisión disciplinaria independiente optó por no aplicar dicha propuesta.

De hecho, no es la primera vez que el Reading recibe una sanción por parte de EFL (English Football League). En septiembre, a principios de temporada, el conjunto dirigido por el español Ruben Sellés, sufrió una reducción de puntos. En este caso fueron 3 los puntos que le quitaron al equipo. Lo que significa que al club le han arrebatado unos alarmantes 16 puntos en menos de dos años.

Según el diario The Athletic, el club podría verse obligado a vender algunos de sus activos más importantes como Nelson Abbey, Tom Holmes, Tyler Bindon o Charlie Savage, entre otros. La situación financiera del equipo de Berkshire continúa deteriorándose y el propietario Dai Yongge está bajo un escrutinio cada vez mayor por su nefasta gestión de los recursos del club. Los aficionados han decidido emplear acciones contra la situación y exigen que el empresario chino venda el club.

La afición no puede más

El encuentro entre el Reading y el Port Vale tuvo que ser suspendido debido a la invasión de gran cantidad de aficionados al terreno de juego. Una invasión que tenía como finalidad protestar por la nefasta situación del equipo.

Otro de los principales motivos de dicha invasión fue el bajo rendimiento del equipo esta temporada. El Reading, club que hace 14 temporadas formaba parte de la Premier League, y que llegó a disputar competición europea, descendió de la Championship la temporada pasada y hoy se encuentran luchando por no bajar a la League Two. Competición equivalente a la cuarta división profesional de Inglaterra.

Antes de que sucedieran estos hechos, la hinchada Royal ya había manifestado su descontento lanzando objetos al césped y, pese a que el club avisó de que esto podría suponer consecuencias para el propio club, decidieron ir un paso más allá y hacer que el partido no se jugara este sábado.

El Reading se encuentra actualmente situado en la zona roja de la tabla. Marca el descenso a League Two y está en peligro de caer por segunda campaña consecutiva al pozo del descenso. El conjunto británico está de lleno en la tercera división del fútbol inglés. Una categoría que no pisaban desde hacía más de 23 años. Al equipo ya le han quitado cuatro puntos debido a las sanciones de la EFL, y también vio como le quitaban seis más la temporada pasada.

La asociación "Sell Before We Die" pide la liberación del club

La agrupación de apoyo al Reading "Sell Before We die", propone la venta del club para que deje de estar en manos de este millonario asiático. Una situación que no solo se ha visto reflejada en el primer equipo. Las pérdidas financieras y bajos rendimientos deportivos han provocado también descensos en los equipos masculino, femenino y juveniles.

En 2017, el empresario asiático decidió comprar el Reading y no tardaron en empezar los problemas dentro del club. Los elevados gastos violaron las reglas del fair play financiero de la liga inglesa: durante cinco años, el club notificó unas pérdidas brutas de 146 millones de libras, cuando el límite es de 13 millones. En 2023, después de una travesía por el desierto de segunda división de más de 10 años, el club cayó a tercera división. Y posteriormente, llegaron más multas por no pagar salarios ni impuestos.

Además, como hemos comentado, se multiplican los reclamos por salarios impagos, tanto a jugadores como a personal del club, en medio de críticas por falta de transparencia y comunicación por parte del máximo mandatario. Una vez finalizado el partido de este pasado fin de semana, "Sell before we die" hizo un comunicado en el que aseguraba que "se trata de un día oscuro para el Reading Football Club. Se trata de la primera suspensión de un partido provocado por los aficionados en nuestros 152 años de historia. Hoy se ha demostrado más allá de toda duda, que los aficionados del Reading no serán ignorados y lucharán hasta el final por nuestro club".