REAL MADRID

Arbeloa no se inmuta ante las primeras quinielas con su nombre en el Bernabéu

Pochettino o Raúl siguen por delante en la carrera por dirigir al primer equipo si se va Ancelotti. El ex defensa sueña con llegar, pero es feliz en la cantera.

Álvaro Arbeloa, durante un partido de la UEFA Youth League. /Getty
Álvaro Arbeloa, durante un partido de la UEFA Youth League. Getty
Jorge C. Picón

Jorge C. Picón

El Santiago Bernabéu homenajeó al Juvenil A antes del duelo contra el Valladolid. Los jugadores entregaron la Copa del Rey a la afición blanca. La celebración llevaba (no se sabe si sin querer o queriendo) un mensaje implícito: Álvaro Arbeloa, entrenador del equipo, sigue en el corazón de todos los madridistas. "ETERNO CAPITÁN" rezaba un tifo de la grada de animación del Real Madrid. Un reconocimiento que llega justo cuando parte de la prensa ha colocado su nombre entre los futuribles al banquillo.

El respeto y cariño de la cúpula es total hacia un ex jugador que, desde dentro, ponen como ejemplo de cómo transmitir los valores del madridismo. Un hombre de club, siempre al servicio del mismo, como demuestra que actualmente esté ocupando dos puestos, el de entrenador del Juvenil y el de embajador en eventos a nivel nacional como internacional.

A pesar de ello, su salto al primer equipo parece todavía lejano. Raúl cuenta con más papeletas en caso de que el club decida, primero, prescindir de Ancelotti y, segundo, apostar por un entrenador de la casa. Y ni siquiera el '7' tiene asegurado el puesto, pues también se contemplan opciones de fuera, como Pochettino, eterno pretendiente que actualmente es el que suena con más fuerza internamente si se lleva a cabo un cambio en el banquillo.

Arbeloa no tiene prisa

Pero esto no preocupa para nada al entrenador del Juvenil, que no tiene prisa. Arbeloa se convirtió en técnico hace tres veranos y, aunque lleva más tiempo preparándose, es el primer consciente del largo camino que le queda por recorrer. Sus decisiones irán siempre de la mano del club, pero no le importaría seguir en la cantera varios años más, precisamente en la que él se formó como jugador.

Esta calma a la hora de ascender no está regañada con la ambición. De hecho, gente cercana destaca la obsesión del de Salamanca por entrenar al más alto nivel. Su sueño es el Real Madrid, pero también aspira a dirigir otros grandes europeos como el Liverpool, en el que jugó.

Mezcla con gusto sus dos labores como cara visible del Madrid y entrenador de categorías inferiores, pero lo que le quita el sueño es lo segundo. Sorprende, pues cuando estaba en activo no pensaba en desarrollarse en los banquillos como sucedía con otros compañeros. En los últimos años se ha convertido en un loco de la táctica y la gestión del vestuario.

Su futuro cercano apunta a llevarlo al Castilla. Es el heredero natural de Raúl en el filial madridista cuando este decida marcharse o le ofrezcan el salto al primer equipo. A Arbeloa no se le ha comunicado qué será de él la temporada que viene, un procedimiento normal mientras hay títulos en juego como la División de Honor o la Copa de Campeones, a la que están virtualmente clasificados. Se centra en seguir mejorando a la espera de nuevas oportunidades. El camino hacia el Santiago Bernabéu, en más o menos tiempo, está despejado para él.