Una renovación por el Real Madrid y muchas contradicciones con el futuro de Ancelotti en Brasil: "Creemos que no quiere venir"
De momento, todo es un enigma en torno al técnico. Florentino ya se plantea su continuidad y en Brasil inquieta su silencio.

La noticia que publicó ayer Relevo, que informaba de que la renovación de Carlo Ancelotti por el Real Madrid ya empieza a estar sobre la mesa, preocupó a más de uno en Brasil. La idea de Florentino Pérez de ofrecerle dos años al técnico, que acaba contrato en junio, también pasa por borrar de su cabeza la idea de marcharse a la selección brasileña. Hubo tanta inquietud que una fuente de la federación deslizó un mensaje de tranquilidad en UOL Esporte: no temen una marcha atrás en la futura relación porque "todo está acordado".
Decían Fellini y Pasolini que para comprender Roma era mejor tomar distancia de ella. Verla con la perspectiva que otorga el no ser de allí. Ambos fueron grandes arqueólogos del alma romana, precisamente porque nacieron en Rimini y Bolonia, respectivamente. Hay algo de esa fábula metafísica en el presente de la canarinha, que se encomienda a Ancelotti para recuperar un grupo desnortado que sufre, además, el yugo de la tiranía argentina de Messi y sus acólitos.
Todo comenzó precisamente en Roma, sí, donde el técnico de Reggiolo coincidió durante cuatro años (1980-84) con Paulo Roberto Falcao, quien le ha visitado varias veces a Valdebebas. De hecho, del mito viviente de la nazionale verdeoro (dirigió a Brasil en 1991) se especuló incluso que podría acompañar a Carletto en su aventura sudamericana, ya que comenzó a cocer a fuego lento su probable arribo.
Lo cierto es que todo queda en una simple hipótesis. "Gracias, pero ahora no puedo atenderos", respondió a Relevo desde Brasil, donde acaba de ser absuelto de un presunto delito de acoso sexual, que le obligó incluso a dimitir como coordinador del Santos. Quien sí lo hizo, durante una breve estancia en Roma para jugar un torneo de footvolley, fue una leyenda giallorossa que ganó el Mundial del 94: Aldair. "El presidente de la Federación lo ha querido a toda costa. Aportará mucha experiencia, es idóneo".
También para la gestión de egos (Vinicius, Neymar, Vitor Roque, Endrick…), para hacer de los versos libres un poema compacto, algo así como hizo Parreira en la cita mundial de Estados Unidos, donde la seda de Bebeto y Romario estaba sostenida por el cemento armado de Dunga, Mazinho Mauro Silva o el propio Aldair. "Está acostumbrado a tratar con estrellas, aunque tenemos que ser cautos. Ancelotti todavía no ha confirmado nada. Creo que lo hace por respeto a un gran club como el Real Madrid, pero puede que venga porque el presidente nos lo dijo. Eso sí, que Carlo aún no se posicione deja a la hinchada brasileña algo perpleja, con ciertas dudas", explica Pluto, como le llamaban en su querida y siempre anhelada Roma.
Fernando Diniz, técnico interino
En un eterno deseo revolucionario de reinventarse que dura más de veinte años (desde que Ronaldo les dio el Mundial de 2002), el actual presidente de la Federación brasileña de fútbol -Ednaldo Rodrigues- anunció hace meses a la CNN la llegada de Carlo Ancelotti para la Copa América'24. El acuerdo, que se extendería hasta el Mundial 2026, lo oficializó durante la presentación del seleccionador interino Fernando Diniz, quien poco a poco va implementando al bloque de la canarinha el ortodoxo jogo bonito, la libertad creativa con la que ya ha estereotipado su Fluminense, flamante campeón de la Copa Libertadores frente a Boca.

Dicho esto, no parece que vaya a seguir más allá del próximo verano, cuando Carlo, si la renovación con el Madrid no se concreta, cruzará el Atlántico -como Garibaldi- para convertirse en héroe de los dos mundos. Su pasado le avalaría; también el parecer de varios senadores brasileños como Ronaldo, el propio Falco (dijo que nadie conoce mejor a Brasil como un técnico europeo) y el exinternacional verdeoro Walter Casagrande, viejo delantero del Torino y el Corinthians. Además, opinionista del prestigioso medio UOL, donde se deshizo siempre en elogios hacia el míster italiano. "Es hora de romper los esquemas de amiguismos que tenemos en Brasil porque no nos llevan a nada. Jugué siete años contra Carletto en Italia, y es un fenómeno. Viene de la escuela de Sacchi. Fue Carlo y no Baresi el verdadero líder del todopoderoso Milán. Es inteligente, respetado en todo el mundo, muy apreciado y competente. Hay que encontrar una identidad en la Seleçao… Acabar de una maldita vez con la influencia negativa de algunos jugadores actuales y ciertos ex que siguen por ahí rondando. Junto a Carletto, pondría a Falcao (el gran descubridor de Cafú) para que le ayude a moverse. Sería la pareja perfecta, dos líderes, dos ganadores, un binomio estelar", comentó tras la debacle en Qatar contra Croacia.
Kaká, posible escudero
Un secreto a voces es que Brasil busca un técnico a la altura de Mario Zagallo, Telé Santana, Scolari o el propio Parreira, quienes conforman la quintaesencia de su prolífica historia. Tras los últimos intentos fallidos de Dunga o Tite, parece ser que Ancelotti es el elegido para enmendar el rumbo, agravado aún más si cabe por el éxito de su némesis: Argentina. Hasta ahora, sólo tres entrenadores extranjeros -en 110 años des historia- han dirigido a la única selección en disputar todas las ediciones del Mundial: el uruguayo Ramón Platero (1925), el portugués Joreca (1944) y Filpo Núñez (1965).
Pese a que La Gazzetta dello Sport fantasea con la posible llegada de su pupilo en el Milán -Kaká-, quien podría tener un rol relevante en la Federación, este ambiguo silencio crea inquietud en la atmósfera de un país que cuenta con cinco mundiales (1958, 62, 70, 94 y 2002) y que siempre se sostuvo con futbolistas mayúsculos como Pelé, Garrincha, Sócrates o Zico, moldeados por grandes orfebres con un importante sentido de pertenencia brasileño.
"Cuando comenzó a girar la noticia de Ancelotti nos ilusionamos todos, porque lo del último Mundial fue una decepción. Hay un problema: tenemos la sensación que él no quiere venir. Cuando le preguntan, ni confirma ni desmiente, y siempre baja la mirada. No tenemos tan claro que venga. Además, los periodistas no están muy entusiasmados", advierte al teléfono Diego Iwata, reportero brasileño de Trivela, quien transmite serias dudas sobre el informe Ancelotti-Brasil. "Nuestro presidente habló con él, sí, pero Ednaldo Rodriguez está en este cargo sólo porque era el vicepresidente más veterano. La realidad es que no tiene experiencia como directivo. No está preparado aún, y nos gusta el seleccionador actual porque juega un fútbol interesante. Además, ¿qué sabe Ancelotti del Palmeiras, el Botafogo o el Flamengo? Nada. No es buena idea que venga; quizás en el futuro hablemos de todo esto como una fantasía, una utopía, que nació de la necesidad que Ednaldo dijera algo impactante cuando se marchó Tite", explica a la vez que da otros nombres europeos más acordes para iniciar una revolución, porque de esto se trata. "Abel Ferreira -del Palmeiras- o Jorge Jesús (en Arabia) conocen el fútbol brasileño, muy diferente al europeo. Necesitamos identidad. Nos obcecamos con poner solo a los que juegan en el Viejo Continente olvidándonos de los buenos futbolistas que tenemos aquí. Ese es el problema", puntualiza coléricamente.
De momento, y aunque parece claro, todo es un enigma, una incertidumbre llena de contradicciones y asteriscos. "Ancelotti es uno de los mejores del mundo, pero no conoce nuestro fútbol. El presidente ha decidido esperar que expire su contrato con el Real Madrid. La prensa, aun con dudas, está contenta en parte, pero el brasileño de la calle, el de a pie no sé si tanto", se pregunta el periodista.
¿Larga vida al purismo sacro de las playas de Copacabana o apología por métodos iconoclastas y minimalistas arquitrabados en Europa? Al final, para comprender la (controvertida) llegada del técnico romagnolo a Brasil basta atender al origen de la Bossa Nova, el nuevo testamento de la samba. Esta música sofisticó los ritmos tradicionales brasileños y les dio estatus planetario con la santísima trinidad: Antonio Carlos Jobim, Joao Gilberto y Vinicius de Morae… Y ya nada fue como antes. Con música, en Brasil, todo es mucho más sencillo.