CRISIS EN LA FEDERACIÓN

Pedro Rocha lanza un órdago al Gobierno ante sus planes para tutelar la Federación

El presidente, que ha sido proclamado esta mañana, tiene intención de ejercer su mandato con total garantía y convocar las elecciones completas en septiembre.

Pedro Rocha, presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF). /Thomas COEX / AFP
Pedro Rocha, presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF). Thomas COEX / AFP
Natalia Torrente

Natalia Torrente

Los planes del Consejo Superior de Deportes (CSD) y de Pedro Rocha, recién proclamado presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), no coinciden. Mientras el Gobierno ha insistido en que la recién creada comisión de Normalización, Supervisión y Representación comandará la institución en un "nivel jerárquico" superior, el que fuera presidente de la Gestora pretende ejercer con plenas facultades las competencias que le han encomendado, al menos, 107 de los 138 asambleístas.

La hoja de ruta del Secretario de Estado para el Deporte, José Manuel Rodríguez Uribes, pasaba porque Pedro Rocha, ante la amenaza de suspensión provisional después de que el Tribunal Administrativo del Deporte (TAD) le abriera expediente sancionador, diera un paso a un lado. "Es impensable que el representante del fútbol español en la Eurocopa sea un investigado", dijo hace unos días. Sin embargo, quien presumiera de "tender puentes" durante los meses al frente de la Comisión Gestora, se ha plantado. Su intención es ser presidente de la RFEF a todos los efectos. Y aquí llega el choque de trenes.

Aunque pensaban que, como hasta ahora, Rocha cumpliría el mandato gubernamental, en el CSD entendieron que el presidente no cambiaría sus intenciones y la nueva situación obligaría a la convivencia entre el nuevo presidente y la mencionada comisión —aún por saber cuántos y quiénes la formarán—. Por eso insistieron, aunque no lo reflejaran en el comunicado oficial, en que ese comisionado estaría por encima de cualquier presidente electo en la toma de decisiones. Por ello, lo primero que le pidieron a Rocha, que insistió en que no dimitiría y esperaría a ser presentado hoy viernes, es que convocara las elecciones completas que se celebrarán después de los Juegos Olímpicos.

Con esta premisa se entiende mejor la frase del comunicado que decía que la decisión de Uribes era la de "instar a los miembros de la Comisión Gestora a limitar sus funciones a la mera administración ordinaria de la entidad, tal y como exige la ley". ¿Cómo era posible que se refirieran a una Gestora cuando lo que había los últimos días en la RFEF era una Comisión Electoral y en cuanto proclamaran a Rocha presidente habría una Junta Directiva? Porque los planes de Uribes pasaban por que Rocha convocara, de forma inmediata, las elecciones completas para elegir todos los órganos de representación que regirán la institución durante los próximos cuatro años. Así, su recién nombrada Junta Directiva pasaría a ser, de nuevo, Comisión Gestora, y en ese contexto tendría más sentido la existencia de la comisión del CSD después de los antecedentes de la anterior.

Pero Rocha, que se ha mostrado más rebelde que nunca, volvió a decir que no. Como presidente electo será quien decida cuándo y cómo convocar los nuevos comicios —respetando los estatutos—y así lo hará. Su intención es presidir la RFEF estos meses en competiciones tan importantes como la Eurocopa y la cita olímpica y, después, en septiembre, comenzar la nueva carrera electoral que determinará si sigue como presidente de la institución cuatro años más o si alguno de los nuevos candidatos consigue ganarle la batalla.

Precisamente como una batalla, pero esta vez política, es como definen muchos de los presidentes de las Federaciones territoriales lo que ha ocurrido en los últimos días en la RFEF. Por ello, ha aunado sus fuerzas y ante la amenaza de que se caiga el 'chiringuito', irán todos a una —salvo aquellos cinco que se pusieron a disposición del CSD—. Consideran que han cumplido el mandato que UEFA y FIFA, tras una reunión con la RFEF, trasladó en los últimos días: "La estabilidad institucional y la protección de la institución debe priorizarse. Se enfatizó que todas las partes deben trabajar juntas en el mejor interés del fútbol español, incluyendo encontrar una solución para asegurar una adecuada elección oportuna de un nuevo presidente de la RFEF".

Una reunión a la que, por cierto, no se invitó al Consejo Superior de Deportes, a pesar de los continuos mensajes de Uribes para tratar de trasladar una comunión con FIFA en las últimas semanas. Aquella iniciativa por buscar una solución conjunta derivó en presiones por parte del Gobierno para que FIFA interviniera y así quedar, una vez más, de mediador. Pero, como es habitual, sin mancharse las manos. FIFA también se plantó. Sentarían precedentes que les podrían comprometer en el futuro y consideraban que los pasos a seguir debían ser otros.

Ahora Rocha y su séquito de territoriales consideran que si el CSD interfiere y no permite que la institución tenga su propia autonomía, entonces contarán con el amparo de los organismos internacionales. Ayer mismo ya avanzaban que "buscarán información adicional para evaluar hasta qué punto el nombramiento por parte del CSD de la llamada "Comisión de Supervisión, Normalización y Representación" puede afectar a la obligación de la RFEF de gestionar sus asuntos de forma independiente y sin interferencias indebidas del gobierno". Por eso, plantarán cara a un Gobierno que, por no intervenir de verdad a través de cuantiosas fórmulas legales que sus competencias le permitían en momentos cruciales de la más que cuestionable gestión federativa de los últimos años, ahora se ha encontrado con que el ovillo tiene demasiados nudos.

Aunque FIFA y UEFA no se plantean medidas drásticas por el momento, sí tienen claro que son los organismos que tutelan el fútbol y que las injerencias políticas no son una opción. Por eso, a lo largo del día de hoy enviarán un nuevo texto oficial en el que aprobarán la declaración de Pedro Rocha como presidente de la RFEF. Ante la soledad del Gobierno para "intervenir" y el órdago de Rocha ante sus peticiones, Uribes tiró por el camino del medio para tratar de "cumplir" aquello de que ningún "investigado" iba a ser presidente de la RFEF. Fue cuando, asesorado por Alejandro Blanco —que trató de influir y contactar con todas las partes implicadas de forma frenética durante los últimos días—, ideó la inédita comisión para tratar de demostrar que el Gobierno toma "las decisiones necesarias que vayan en consonancia con la propia gravedad de los hechos", tal y como manifestó en el Senado la ministra Pilar Alegría.

Lejos de desbloquear una situación insostenible, con una Federación sin rumbo, y aplicar cambios que realmente apunten a una voluntad transformadora del universo federativo en España, el "parche" del CSD tan sólo ha generado un nuevo lío. En la RFEF cohabitarán el presidente electo con su Junta Directiva y los miembros —por ahora inexistentes— de una Comisión que pretende proyectar una imagen internacional distinta a la actual.

Ante la rebeldía de Rocha, el CSD amenaza con suspender provisionalmente el próximo martes 30 de abril al recién proclamado presidente. Tendría que hacerlo también, según la resolución del TAD, con todos los miembros de la Comisión Gestora anterior. Una decisión que supondría un impacto mucho mayor del deseado para un Gobierno que trata de proteger la imagen internacional para asegurar el Mundial 2030 y que, precisamente por la realidad política actual que lo rodea, lo que menos quiere son nuevos incendios.

Si Uribes aprieta el 'botón rojo' y se lleva por delante a los 26 representantes federativos, tendrá que explicar cómo es posible que el presidente de la Real Federación Española de Taekwondo lleve siete años en su cargo a pesar de ser investigado, o que Luis Rubiales no fuera apartado, como haría ahora con Rocha, cuando fue imputado en otra causa por el Juzgado de Majadahonda. Tendrá que argumentar también por qué ahora da un paso adelante, más cuando el TAD podrá resolver en unos meses el expediente sancionador después del recurso de los implicados y la investigación judicial seguirá su curso, y no lo hizo antes cuando la cúpula de Rubiales, según investiga la jueza Delia Rodrigo, establecía una "estructura de mafia orientada a obtener lucro". Pistas tenían más que suficientes para sospechar que en la RFEF algo no funcionaba.

Toca esperar, de nuevo, para conocer qué decisión tomará José Manuel Rodríguez Uribes y si el mandato de Rocha dura cuatro días, o los próximos cinco meses tal y como el extremeño tiene en mente. Si el martes la Comisión Directiva del CSD decide suspender a Rocha y a la anterior Comisión Gestora, la RFEF de nuevo quedará sin rumbo y entonces FIFA y UEFA es posible que se muestren más contundentes. De momento, Rocha sigue sus planes y formará la Junta Directiva de manera inmediata para que, si finalmente es suspendido el martes, sea alguien elegido por él mismo —tal y como hizo Luis Rubiales con el propio Rocha— quien dirija la RFEF en el peor momento de su historia.