Rodri Sánchez, el 'jugón' que rechazó al Madrid por orgullo y que sueña con el '17' de Joaquín: "Si me lo dan…"
El mediapunta del Betis charla con Relevo a 24 horas del inicio del Europeo. Su camino para llegar hasta aquí, con pasos por Valdebebas, el Barça o el Atlético, no ha sido fácil.

Rodri Sánchez (23 años) recibe a Relevo en vísperas de que España juegue la final de la Nations League contra Croacia. A él, un "enfermo" del fútbol, todos los éxitos de la Absoluta le alegran por uno de sus 'padrinos': Luis de la Fuente. "¿Las críticas? Ya sabemos que el nombre influye mucho en este mundo, pero él se ha ganado a pulso estar ahí", destaca. Desde esta semana, la Sub-21 que él lidera junto a los Sancet, Gabri Veiga y compañía buscará imitar el éxito de los mayores en el Europeo de Rumanía y Georgia. La Rojita se estrena el miércoles ante los rumanos (20:45) en Bucarest y parte con el único objetivo de ganar. Croacia y la Ucrania de Mudryk, un fichaje del Chelsea de 100 millones, son los otros rivales del grupo.
Rodri brilla ahora en la Selección y en el Betis, pero su camino para llegar hasta aquí no ha sido precisamente sencillo. Con 10 años salió de casa para probar en el Real Madrid, con 11 jugó en el Canillas, con 12 en el Atlético, con 13 en el Espanyol, con 14 en el Barça, con 15 en el Deportivo y con 16 se volvió al pueblo, a Talayuela (Cáceres), ya sin esperanzas de llegar a ser futbolista profesional y cansado de un ir y venir frenético para un chaval todavía inmaduro. En casa, con sus amigos, volvió a ser feliz y se marchó al Betis, donde ha encontrado estabilidad y se ha convertido en uno de los 'niños bonitos' de Pellegrini. A horas del debut, el extremeño se abre para contar su historia: su 'no' al Madrid por orgullo, los "sustos en la carretera" tras 400 kilómetros diarios, el sueño de heredar el '17' de Joaquín...
¿Qué ambiente se respira en el grupo antes del estreno en el Europeo?
De nervios y de ganas. Los entrenamientos en Las Rozas se hicieron un poquito largos, pero allí los días siempre son diferentes. Por las tardes tenemos charla con el míster, merendamos, salimos un rato a dar un paseo, jugamos al billar o al futbolín… Hay un equipo humano increíble y nos llevamos genial entre todos. Estamos deseando que empiecen ya los partidos y sacar algo bueno del torneo.
¿Quién es tu mejor amigo en el vestuario?
Seguramente Alejandro Francés, mi compañero de habitación, pero tuvo que irse (fue uno de los cuatro descartes). Me llevo muy bien con todos. Si tengo que elegir... seguramente me quedo con Leo Román o Aitor Paredes.
¿Os sorprendió el descarte de Nico González?
Hombre, sí… Había estado en casi todas las concentraciones. Es llamativo, pero había otro compañero en esa posición, Adrián Bernabé, que llevaba tiempo sin venir y que para mí ha sido el mejor en los entrenamientos. Se lo merece. Es una lástima que se tuviesen que ir los cuatro, Nico, Latasa, Francés y Miguel Gutiérrez, pero esto es fútbol profesional y tenemos que entenderlo.
¿Qué tal con Santi Denia? ¿Cambia mucho respecto a De la Fuente?
No, son muy parecidos. Te dan confianza, libertad, hablan contigo, te expresan lo que necesitan de ti y lo que quieren… Tanto con Santi como con Luis he encajado a las mil maravillas.
En el último amistoso te vimos jugar por la derecha, aunque tu posición natural es la de mediapunta.
Lo he hablado con Santi. Donde más se me ha visto ha sido de '10', pero en banda también estoy muy cómodo. He jugado por la derecha mucho tiempo y me encanta. A los zurdos nos gusta hacer daño a pierna cambiada.
Antes de hablar de otros temas, nos gustaría repasar su historia. ¿Por qué te fuiste al Canillas, un equipo de barrio de Madrid, cuando sólo tenías 10 años?
Te la cuento. Mi padre me llevó a probar con el Real Madrid. Me dijeron que hiciese la pretemporada y que, después, ya verían. Al terminar esas semanas de entrenamiento me comentaron que no me veían al nivel necesario, que me mandaban al Canillas y que me tendrían vigilado. No podía volverme a mi pueblo cuando, en teoría, iba a estar controlado y podía acabar en el Madrid. De hecho, esa temporada hice un buen año y vinieron el Atlético y el Madrid a la vez, pero yo al Madrid le dije que no. No me quisieron el verano anterior, así que… me fui al Atleti. El Madrid no me dio el valor.
¿Y qué tal te fue en el Atlético? ¿Por qué no seguiste más tiempo allí?
Muy muy bien. Lo jugué todo y fue el máximo goleador, a pesar de que no soy mucho de marcar, pero al año siguiente no me ofrecieron residencia… y tenía que volver a hacer 400 kilómetros todos los días desde Talayuela. Hubieran sido tres años seguidos viajando a diario a Madrid. ¡Imposible! Llegábamos a casa a las dos de la mañana y tuvimos muchos sustos en la carretera. Era muy difícil. El Espanyol sí me daba residencia, se portaron bien y me fui a Barcelona.
¿Por qué el Atleti no te ponía residencia?
El año anterior no me pagaban la gasolina; la temporada siguiente sí, pero no me dieron residencia porque todavía no había para gente tan pequeña. Y decidimos que otro año más en carretera no podía ser. Tuvimos cositas.
¿Hubo algún susto grande?
Sí, bueno… Conduciendo te duermes y pasan cosas… Son muchísimos kilómetros a lo largo del día. Cualquier segundo de despiste… ya sabes.
¿Cómo te fue en el Espanyol?
Allí también estuve muy bien, pero no pude acabar la temporada porque me firmó el Barça en abril y me marché para La Masia. Allí fue algo más complicado.
¿Por qué?
En la primera vuelta todo salió bien. Jugué bastante con Franc Artiga, pero después echaron a Eusebio Sacristán del filial y empezaron a subir a los entrenadores por categorías. Me tocó un técnico con el que me costó y para el que apenas conté. Me dijo que podía seguir allí, pero que no iba a tener mucho protagonismo y decidí salir cuando ya era tarde. Todas las residencias estaban cerradas y me tuve que ir al Dépor. En A Coruña también estuve a gusto deportivamente, lo jugué todo y el entrenador me dio mucha bola, pero la estancia allí me costó muchísimo.
¿Qué pasó?
Venía de Madrid, de Barcelona, de residencias muy amenas… Y esta era de universitarios. Convivíamos chavales del Dépor con estudiantes, con gente que no es de tu ámbito. Me costó. Me quedaba solo todos los fines de semanas. El Deportivo sólo tenía gente de Galicia y el resto de chicos se iban a su casa. Fueron seis meses complicados. Me costaba mucho quedarme solo.
¿Cómo va asimilando un chaval tan joven tantos cambios en tan poco tiempo?
Es difícil, pero en el Espanyol o en el Barcelona siempre hay niños. Tienen gente de toda España. El Dépor no. Sólo había jugadores de Galicia. Me quedaba solo en la residencia con un portugués de 18 o 19 años, que ya hacía sus cosas... A mí me costó. Tuve que dejarlo. No tenía mucho trato con los compañeros. Bajé al pueblo a reengancharme al fútbol.
¿En qué momento dijiste: 'No puedo más'?
Al bajarme a Talayuela en Navidad. Sabía que no quería volver. Por temas personales, tema de compañeros… no iba bien la cosa. Tenía que dejarlo. No iba a aguantar más. Las personas están por delante de la profesión.
¿Cómo se lo tomaron tus padres? ¿Qué te decían?
Fue difícil. Después de tanto esfuerzo, pensaron: 'Ya se acabó esto'. Yo les dije que primero hay que estar bien, cuerdo y sano de mente para hacer tu trabajo. Debes jugar y disfrutar. Y yo no disfrutaba. Tenía que recuperarme con mis padres, mi familia, mi gente y pedir ayuda. Así lo hice. Mis padres me ayudaron mucho al irse a Sevilla conmigo cuando me firmó el Betis.
Cuando vuelves a jugar al Talayuela... ¿pensabas que ibas a poder llegar a un nivel tan alto después?
No, no. Quería disfrutar de mis amigos otra vez, después de tantos años fuera, y estar en casa con mis padres. No creía que me fuese a reenganchar tan rápido otra vez. Gracias a Dios, el Betis me quería durante los años de Barça y Dépor y volvió a venir a por mí. Me seguían desde hace muchos años y me dijeron que fuese a entrenarme. Mi mente no estaba como para decir 'me marcho' otra vez, pero esperaron y un tiempo después me fui a Sevilla.
Dos de tus compañeros ahora, Borja Iglesias y Aitor Ruibal, reivindican constantemente la salud mental y la valentía de pedir ayuda. Tú, sin todavía conocerles, les hiciste caso.
Hay que tener salud mental para cualquier cosa en la vida, pero en el fútbol es superimportante: los viajes, hay gente a la que le gusta mucho salir y disfrutar… Tienes tus días, tu verano, pero tienes que estar preparado para las concentraciones largas, para el no jugar, las lesiones… Todo se te puede poner cuesta arriba y no aguantas más. Y hay que buscar ayuda. Tú solo no puedes. Puedes ser maduro y tener cosas muy buenas, pero a veces hay que levantar la mano.
Después de tanto esfuerzo... ¿qué se te vino a la cabeza el día de tu debut con el primer equipo del Betis?
Fue una locura de emociones. Pensé en los viajes, en mi padre apostando por mí desde que era pequeñito, en la ayuda que he tenido de mi hermano, mi novia, mi primo… Se te vienen muchas cosas a la cabeza. Gracias a ellos, y a mí, estoy donde estoy y he podido cumplir un sueño.
¿Te costó adaptarte a la exigencia de la élite?
Pensé que iba a ser más difícil. Los dos primeros años fueron de transición y esta temporada he tenido muchísima continuidad, he estado muy bien. Espero seguir asentándome así.
¿Qué significa compartir posición con Canales y Fekir?
Me ayudan una barbaridad. En los entrenos te hablan, te dicen… y después tú lo pones en práctica. Está claro que hay que hacerles caso (risas). Son jugadores con experiencia. Fekir es campeón del mundo y Canales acaba de ganar la Nations League. Son muy buenos compañeros.
¿Y la marcha de Joaquín?
Te da pena. A veces, cuando no estás muy bien, viene y te saca una sonrisa. Eso, en el campo, se transmite. Te mete algo diferente en el cuerpo.
Este año pasarás a tener dorsal de primer equipo... ¿sueñas con el '17'?
Si me lo dan… Hay más compañeros que lo querrán, porque es un dorsal muy simbólico, pero yo estaría encantadísimo de cogerlo. Sería una responsabilidad que asumiría encantado. Sería mi primera opción, eso está claro.
¿Qué me dices de Pellegrini?
Ha sido el punto de inflexión de mi corta carrera. No es fácil apostar así por un chaval joven, y más en un club como el Betis, que está creciendo mucho y que tiene jugadores con salarios altos. Se lo agradezco un montón. ¿Nuestra primera conversación? Me dijo que en mediocampo jugase fácil y que arriba fuese determinante.
Y ya para acabar... ¿qué prometes en caso de ganar el Europeo Sub-21?
No lo sé… Todo el mundo me dice de raparme, pero no sé qué puedo prometer. Igual teñirme el pelo. ¿Visitar la redacción de Relevo con la copa? ¡Hecho!