La creación de iconos en el deporte femenino para "romper con todo" y atraer a la masa social: "Las marcas se están enganchando a la garra, los valores..."
El 'I Summit WSI: deporte- mujer y moda' trató diferentes puntos de vista sobre la moda y el deporte femenino, tanto profesional como en el día a día.

Hace unos días se hizo viral la imagen de Breanna Stewart, estrella de los NY Liberty, dedicándole a su mujer y leyenda del baloncesto español, Marta Xargay, el pase a las finales de la WNBA. En el Mundial de fútbol femenino de Australia y Nueva Zelanda, las jugadoras de Estados Unidos causaban sensación cada vez que llegaban al estadio con sus vestimentas imponentes y elegantes. Y en la retina de los amantes del fútbol queda también la llegada de Alexia Putellas al primer partido que jugó en Montjuic con la camiseta de Barcelona 92 o, para los seguidores del tenis, uno de los últimos looks de Naomi Osaka en el US Open con un lazo enorme a la espalda y los que lució Serena Williams durante su carrera.
Esa naturalidad, esa cercanía y esos iconos que están empezando a forjarse fuera de los campos, canchas o pistas están haciendo que el deporte femenino capte la atención de miles y miles de personas. "Se están enganchando a lo bueno del deporte femenino. Esa garra, los valores, la lucha… el deporte femenino no es solo las que están en la élite, es trabajarlo desde la base, teniéndolas como ejemplo a ellas", reflexionó Eva María Marinas, directora de marketing y eventos en la revista Gigantes en el I Summit WSI: deporte-mujer y moda. El deporte femenino también está creando un multiverso que sale de lo tradicional, de lo meramente deportivo y que llega a más personas, aficionados y espectadores por otras vías como es, en este caso, la atención que capta la moda.
"Estoy seguro de que el 95% de las personas que siguen a Caitlin Clark —una de las estrellas actuales del baloncesto femenino estadounidense y mundial— no tienen, no tenemos, ni idea de saber valorar sus exquisiteces técnicas, la manera de dar asistencias, su inteligencia. Pero ha generado un personaje y ese personaje ha monetizado. Llena estadios. Eso está fuera del deporte. El deporte femenino tiene que saber romper eso y entender que eso no es renunciar a que su deporte es igual de deporte que el masculino. David Beckham era un muy buen jugador de fútbol, pero seguramente el 90% de su extraordinario valor comercial era porque era muy guapo, porque estaba casado con una persona que también era muy notoria. Creo que el deporte femenino tiene que construir esas historias, tiene mucha capacidad para construirlas", reflexionó Miguel Cardenal, expresidente del CSD y uno de los ponentes del evento.

Sin retroceder mucho en el tiempo ni tener que fijarnos en Estados Unidos, donde el marketing y el producto que se genera en torno a los deportes es de vital importancia para el crecimiento de estos, Paula Soria -jugadora de vóley-playa española que compitió en los Juegos Olímpicos- tuvo un choque de realidad cuando viajó a París y empezó a competir: "Me di cuenta de que tenía tanta repercusión, que ver a una chica conjuntada, con gafas, con una gorra... Lo estético atrae al público y a las marcas también. Suma a nivel de valores y disciplina. Además de los valores que tenemos los deportistas que viene implícito".
"Ver a una chica conjuntada, con gafas, una gorra... Lo estético atrae al público y a las marcas también"
jugadora olímpica de vóley playaUn punto de vista similar compartió Maica García, campeona olímpica española de waterpolo en París: "La marca se va a afiliar a un deportista con unos valores que le ha dado el deporte, que tiene influencia dentro del mundo y que es una buena imagen. Transmite vida saludable, ser deportista, que es un valor muy bueno. La moda, en este caso, se agarra a una persona que pueda trasmitir eso".
Incluso las redes sociales, también han ayudado a que las deportistas puedan crear una identidad propia y han servido de altavoz para que los que practican deportes menos mediáticos y minoritarios puedan ser reconocidos y tengan la capacidad de contar con marcas que apuesten por ellos. "Tenemos que crear contenido, mostrar lo que somos. Las marcas buscan historias. Todos los deportistas de élite hemos tenido ese momento de querer retirarnos. Que las pequeñas vean eso, que se vean reflejadas en ese momento de la vida", añadió Paula, quien también confesó que, en su caso, "hay marcas que después de las olimpiadas han desaparecido" o incluso también habló sobre la presión extra a la que se sometió por tener que clasificarse para los Juegos Olímpicos: "Si no me clasificaba, no me apoyaban".
El derecho de imagen, una cuenta pendiente
El deporte femenino está en pleno auge y el fútbol femenino ha sido un claro ejemplo de ello en los últimos años. Pero detrás de todo, incluso dentro del propio mundo del fútbol femenino hay infinitos casos de deportistas que no pueden subsistir a pesar de ser profesionales o que no están totalmente preparados para todo lo nuevo. "A la hora de firmar un contrato y a la hora de utilizar nuestra imagen, nos ha pasado de dudar, de si esta marca podía utilizar nuestra imagen para esto, porque no era lo que había firmado", contó Paula Soria, jugadora olímpica de vóley-playa.
"Hay mucha gente que se aprovecha de deportes como el nuestro, que necesitamos esa visibilidad, esas marcas para poder subsistir. En nuestro caso, como pertenecemos a la Federación nuestra imagen pertenece a la Federación. Pero las marcas, por ejemplo, en el tema de las redes sociales, se fijan mucho en lo que subes de contenido. Si tu imagen la ven ligada, porque tú lo has consentido sin darte cuenta, a X valores que no corresponden a esas marcas o a los deportistas de élite, son oportunidades que te quitan", explicó.
Con el paso del tiempo y, a medida que se han ido profesionalizando los deportes y también las propias deportistas, han aparecido diferentes retos alrededor de ellos. El derecho a la imagen es un punto que va incluido dentro del contrato que firman y, hasta ahora, no se negociaba. Para complementar la ponencia y tener un punto de vista jurídico, también estuvo presente Reyes Bellver, abogada especializada en derecho deportivo. "Hemos empezado a asesorar desde hace varios años, porque tú negocias tu salario, pero ahí están incluidos tus derechos y los colectivos. Lo que es importante es que tienen que saber que tienen un valor. A lo mejor tú quieres separarlo y decir 'oye, mi imagen a tu club le va a traer tanto'. En el fútbol masculino sucede, aunque todo vaya en la misma bolsa por así decirlo. Dentro del deporte femenino y me centro en el fútbol, no suele pasar, no llega esa conversación de cuánto vale la imagen. Ni siquiera quieren valorar muchas veces tu imagen porque ha costado también incluso que tengan un salario mínimo", explicó la abogada.

También puso un ejemplo respecto a las jugadoras de la Selección española femenina de fútbol, quienes reciben un dinero extra por competir en el combinado nacional: "A nivel Federación sí que está sobre la mesa, porque no tienes un contrato con tu Federación. No son empleadas de la RFEF, sino que son empleadas de sus clubes, cuando van a la Selección están cedidas. Ahí puedes ver cuánto reciben por cada partido las famosas primas. Por concentración recibo un dinero y, aparte, recibo también por derechos de imagen. Esto lo hemos podido negociar desde hace pocos años, que vayan aparte y tengan un valor que va creciendo".
Uno de los casos más relevantes en los últimos años ha sido el de Alexia Putellas, quien no ha parado de generar interés entre las marcas y también se ha convertido en un icono en sus llegadas a los partidos de fútbol. "También hemos negociado que no sea siempre el mismo valor o que para jugadora sea uno. Alexia vale X y otra jugadora que no tiene tanta exposición no puede valer lo mismo. Es un extra que va según tu imagen. Cada marca puede buscar una cosa de un deporte u otra", aseguró Reyes Bellver.