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Toño Ramírez revive su calvario en la Real: "Pensaba lo peor, no estaba bien psicológicamente; ante el Villarreal se juntó todo"

El portero riojano recuerda para Relevo su segunda etapa en la Real Sociedad marcada por las críticas, el fichaje de Moyá y el partido de Villarreal: "Lo pasé francamente mal".

Toño Ramírez reconoce que no lo pasó bien en la Real, sobre todo en su segunda etapa. /Relevo
Toño Ramírez reconoce que no lo pasó bien en la Real, sobre todo en su segunda etapa. Relevo
José Luis Lorenzo

José Luis Lorenzo

Toño Ramírez (Logroño, 1986) sigue disfrutando del fútbol a sus 37 años. Lo hace en el Náxara CD de Segunda RFEF. El dichoso destino quiso que regresara hace escasas fechas a Zubieta. Muchos recuerdos se le agolparon en la memoria recordando su paso por la Real Sociedad. Le tocó vivir una etapa complicada y más cuando Lorenzo Juarros le llamó a filas por segunda vez. La confianza en el meta riojano dejó mucho que desear, más cuando la dirección deportiva fichó a Moyá. "Lo pasé francamente mal", reconoce el guardameta, que recibió la ayuda de su mujer, gracias a la cual pudo levantar cabeza y salir de una situación difícil de asumir. Su salida de la Real fue como una liberación. Pero no todo fue negativo.

¿Qué tal fue la vuelta a Zubieta?

Siempre es bonito volver a un sitio donde has estado tanto tiempo y donde he sido tan feliz. Siempre que voy allí son muchos los recuerdos, mucha emoción, saludar a gente de cuando estabas tú allí y el cariño, la verdad que muy feliz. Se hace raro, pero como siempre he dicho, Zubieta, la Real y San Sebastián han sido mi casa y han sido los mejores años de mi vida. Sí se hace extraño llegar como rival, pero el fútbol son etapas y yo tengo un buen recuerdo de San Sebastián y de la Real.

¿Cuánto ha cambiado?

Se lo dije a Carlos Martínez: 'Madre mía, está irreconocible por fuera y por dentro'. Me hicieron un mini tour en el poco tiempo que estuve por la zona de la cantera y la verdad que está muy cambiado. Pude estar con Mikel Saizar, entrenador de porteros de la Real C, con el doctor Piu y también con el fisio Josu Busto.

37 años y sigues jugando....

(Risas) A estas edades… Todos sabemos que para este deporte hay que tener un mínimo de físico y, por suerte, yo, de momento, me encuentro bien y me gusta jugar al fútbol. Sabemos que esto tiene fecha de caducidad. Si el cuerpo no puede o la cabeza empieza a fallar... Claro que pienso en el final. Tengo 37 años, voy a cumplir 38 y es inevitable pensar que ya se va a acabar el fútbol, por lo menos como jugador. En un futuro ya veremos, pero es inevitable ya, sobre todo a esta edad, pero bueno yo estoy contento. Si tiene que llegar el final, estoy, digamos, preparado. Soy consciente.

¿Uno se prepara para ello o lo vas asimilando?

En mi caso lo voy asimilando. Cuando volví de Chipre aquí a España, como tengo tres niños pequeños, cuando nos fuimos de allí fue duro para ellos. Al volver aquí a España dijimos, ya no nos movemos, nos quedamos aquí. En mi caso ha sido una transición. Llegamos aquí, nos hemos asentado en mi casa, aquí en Logroño. He ido jugando en equipos de Segunda RFEF sin moverme de la comunidad. Entonces, poco a poco, tu cabeza va pensando que igual el año que viene ya no. Por esa parte estoy bastante concienciado.

¿Y cuál es tu idea una vez que llegue el fin? ¿Seguir vinculado al fútbol o qué tienes pensado?

Seguramente siga. Me estoy sacando el carnet de entrenador. No sé si como entrenador de porteros o como entrenador, pero bueno, mi idea es seguir vinculado.

Vamos a echar un poquito la vista atrás a tus inicios en la Real. ¿Qué significó para ti?

Todo empieza cuando soy segundo año de juvenil. Llega el invierno y el mercado invernal. Fui un fichaje invernal para el División de Honor de la Real. Tuve la opción, en esa época, de ir al Zaragoza, que era club convenido del equipo que jugaba yo aquí en Logroño, y quería ficharme, pero también me quería la Real. Cuando eres pequeño hablas con tu padre y me dijo que si quería tener más opciones, que fuese a la Real, que era un equipo que tiraba más de cantera. Me dejé guiar por mi padre y la verdad que fue la mejor decisión que tomé. Llegué a Zubieta, estuve en División de Honor. Luego me tocó pasar por la UPV, que nos tocó jugar en Preferente a todos los de mi quinta, a los Zurutuza, Mikel González, Carlos Martínez... Luego el Sanse, un año cedido en Tenerife, uno de los años que la Real estaba en Segunda. Y estábamos cuatro porteros, Claudio Bravo, Riesgo, Zubikarai y yo. Y luego ya el primer equipo. En total, la primera etapa que estuve fueron nueve años y la verdad que muy bien, muy contento.

¿Qué significó compartir vestuario con porterazos como Bravo, que mira hasta dónde ha llegado, o con Asier, que también se ha retirado a los 40?

Me tocó coincidir en el primer equipo con grandes porteros. Claudio Bravo, Gero Rulli, Asier... Una vez que entras a un grupo con la infraestructura que tiene la Real Sociedad, tu sueño es llegar al primer equipo. Y yo lo conseguí. Me tocó estar en esa primera etapa con Claudio Bravo, que era el referente que teníamos nosotros en aquel entonces, pues imagínate lo que significaba para un chaval que llegaba con 17 años a San Sebastián, compartir vestuario y el día a día con Claudio y con el resto de compañeros...

¿Fue difícil dejar tu casa e ir a algo nuevo que no conocías de nada? ¿Cómo recuerdas aquella vivencia?

Sí, al principio sí. Al principio yo me acuerdo, sobre todo cuando llegaba el fin de semana y tenías que quedarte en San Sebastián, pasarlo mal. Al principio podía venirme el fin de semana a Logroño y era como coger aire al principio. Pero bueno, la verdad es que me adapté bastante bien. Fue al principio un poco duro, pero me adapté rápido y la verdad es que tampoco me costó tanto.

¿Y cómo recuerdas tu debut con el primer equipo?

Pues la verdad es que ni me lo esperaba porque fue contra el Levante. Estaba jugando Eñaut, yo estaba en el banquillo, además estaba hablando con un compañero y de repente fue la de: 'Toño, a calentar'. Yo, en ese momento, no había visto ni la acción, vi solo al árbitro sacándole la roja a Eñaut. No me dio tiempo ni calentar ni a pensar. Había que quitarse el chándal y salir.

Toño Ramírez recuerda su paso por el primer equipo de la Real Sociedad. Relevo

¿Tienes un buen recuerdo de tu paso con el primer equipo? ¿Sientes que se confió en Toño Ramírez?

En la primera época yo creo que sí, que hubo una confianza. En la segunda se confió hasta cierto punto. Creo que tampoco yo llegué a estar, cuando tuve la oportunidad, al nivel que tenía que haber estado. Creo que no estaba psicológicamente en mi mejor momento. Con el fichaje de Moyá, todo lo que pasó, el momento ese fue durísimo para mí. Pero con el tiempo y pensando en frío dices, bueno, al final, lo que te he comentado, no llegué a estar al nivel que podía dar y entonces yo creo que la opción fue fichar a Moyá, que era una buena opción para la Real. Llegaba libre. Sí que le he dado vueltas, pero no lo miro con rencor ahora. En el momento sí que me hizo mucho daño, pero al final es fútbol y estas cosas pasan hoy en día muy a menudo.

¿Te sorprendió la llamada para volver a la Real Sociedad?

Yo tenía contrato en Chipre. Habíamos acabado la temporada, estábamos volviendo a España y el representante me llama para comentarme. Y al principio le dije: 'Me estás vacilando, ¿no?'. Para mí era volver otra vez a un sitio en el que había estado mucho tiempo y había sido feliz. Un día quedamos y me dijo que teníamos que subir a San Sebastián para hablar con Loren. Entonces ya dije: 'Anda, pues va a ser que es verdad, que no me está gastando una broma'. Por esa parte sí que me sorprendió.

"En la primera época yo creo que sí, que hubo una confianza. En la segunda se confió hasta cierto punto. Creo que tampoco yo llegué a estar, cuando tuve la oportunidad, al nivel que tenía que haber estado"

Toño Ramírez Exportero de la Real Sociedad

El partido en El Madrigal ante el Villarreal fue el principio del fin de Toño Ramírez en la Real. ¿Lo sientes así?

Sí. La verdad es que fue duro. Ya era la segunda temporada tras mi vuelta. Rulli no andaba bien y yo estaba a la espera, deseando me llegara la oportunidad. Por eso digo que igual psicológicamente no estaba muy bien, porque yo ya llegaba a pensar lo peor: 'Si ahora, en la situación en la que está Gero, no juego es que no voy a jugar nunca'. Y llegó el partido de Villarreal. Ahí se juntó un poco todo. Ya estaba un poco cabizbajo psicológicamente, no estaba bien del todo. Casualidad, ese partido cambiamos de esquema y fue un cúmulo de factores que al final demostraron que no era la situación idónea. No me voy a quitar responsabilidad, porque sí que es verdad que me acuerdo que fallé en uno de los goles, pero no llegaba en una situación, en unas condiciones beneficiosas para el debut en Primera División.

Toño Ramírez recuerda para Relevo cómo fue el partido ante el Villarreal. Relevo

¿Tuviste que llevar a cabo un trabajo psicológico para darle la vuelta a esta situación?

Sí, yo creo que es muy importante. Recuerdo momentos muy duros, sobre todo con el fichaje de Moyá. La gente fue muy crítica en el partido del Villarreal. Ahora que se le está dando mucha visibilidad con muchos jugadores, yo recuerdo pasarlo francamente mal. Y en ese momento no tenía ayuda, bueno, la ayuda psicológica que podía tener era de mi mujer. Mi mujer ha estudiado un poco la psicología y entre los dos, fuimos sacando la cabeza. Pero para mí, hoy día con el tema de las redes sociales y con todo lo que se está hablando, es un factor muy importante a tener en cuenta.

¿Te quitaste un peso de encima cuando te fuiste de la Real Sociedad?

Sí. Fue un poco contradictorio. Quería irme de aquí corriendo, pero era mi Real. Entonces era un choque de sentimientos que no sabías. Llegó Olabe y me dijo que la idea era no contar conmigo. Entonces tampoco había mucho que pensar. Tenía un año más de contrato, pero lo mejor para mí era salir, aunque me tirara más el corazón. Y se dio así.

Demostraste que no todo se acaba en la Real, ¿no?

Inevitablemente, cuando sales de la Real, piensas que ya no hay más, pero bueno, al final vas haciendo tu camino. Sales de la burbuja de la Real, pero hay más equipos, hay más ciudades, hay más fútbol y hay más de todo. Yo salí de allí y volví a Chipre, un equipo en el que ya había estado y en el que estuve muy bien, muy a gusto y muy feliz. Eso me vino bien.

Toño Ramírez tuvo la ayuda de su mujer para superar una situación complicada. Relevo

¿Te esperabas tener una carrera tan longeva?

La verdad es que no lo he pensado. O sea, yo he ido jugando, he ido haciendo temporadas, quemando etapas. El año pasado ya pensaba que igual iba a dejar el fútbol. Al final me llamó el Naxar, un equipo de un pueblo de aquí al lado, a 20 kilómetros de Logroño, que era segunda Segunda RFEF, que es semiprofesional, tiene cierto nivel y vine. Ahora se acaba la temporada. Si algún equipo me llama, pues bueno. Si no, pues ya está bien.

¿Qué es el fútbol para Toño Ramírez?

Ha sido mi vida. Desde pequeño ya, desde que empiezas en el colegio, siendo un enano, ya me gustaba el fútbol. Y ver hasta dónde he llegado, dices: '¡Hostia!'. Aparte es que ha sido mi día a día. El fútbol para mí no ha sido un trabajo, ha sido una pasión, un hobby. He ido subiendo, han sido nuevos retos…Se podría decir, sin miedo a equivocarme, que ha sido mi vida.

Como portero canterano que has sido de la Real, ¿qué opinión te merece que siga sin salir un guardameta de la casa?

Al final esto lo hablábamos mucho los compañeros cuando estaba ahí en la Real. No sé, son etapas. De repente se hablaba de que no había laterales izquierdos y vino una camada de tres. O no había laterales derecho y te aparecen otros dos. Entonces, bueno, al final el tiempo dirá. Se tendrá que apostar porque al final la portería no es un puesto tan sencillo como para apostar. Y mira que Imanol Alguacil sí que tira mucho de la cantera, pero yo creo que tampoco hay que volverse loco. Yo estoy convencido de que vendrán porteros de la cantera y se zanjará el tema.

Toño Ramírez, después de encajar uno de los cuatro goles que recibió ante el Villarreal.  Efe
Toño Ramírez, después de encajar uno de los cuatro goles que recibió ante el Villarreal. Efe

Te tocó vivir una época complicada, ¿qué te parece lo que está haciendo la Real de la mano de Imanol?

Yo no recuerdo una Real en este estado. O sea, a nivel todo, a nivel primer equipo, a nivel cantera. Desde fuera y, conociendo los entresijos, a mí me parece que ahora mismo está a un nivel que nunca había vivido. La gente no se conforma, nos habituamos a lo bueno, pero es complicado mantener este nivel. Yo recuerdo, cuando estaba en División de Honor, que el objetivo de la Real era la permanencia y ahora el objetivo mínimo es entrar en Europa. Yo entiendo a la gente, que se acostumbra a lo bueno. Pero hay que tener un poco más de tranquilidad. Hay que mirar hacia atrás y ver de dónde venimos y dónde estamos ahora mismo. Yo creo que hemos dado pasos de gigante, sin olvidar que están el Real Madrid, Barcelona, Atlético de Madrid, equipos que te triplican el presupuesto. Lo que pasa es que este año el Athletic está como está. Está fuerte y anda muy bien. Ya nos tocará a nosotros el año que viene.

¿Cuánto disfrutas de esta Real?

Prácticamente lo que veo de fútbol, salvo partidos de Champions, es la Real. Me gusta ver a la Real porque soy de la Real, porque he vivido la Real, porque me ha formado la Real y porque aún me quedan compañeros allí como Oyarzabal o Elustondo, a los que me gusta verles jugar. Además conozco el Reale Arena. Estuve cuando le hicieron el homenaje a David Zurutuza. No voy a San Sebastián lo que me gustaría ir, pero bueno, tuve la oportunidad de ir contra el Barcelona, que se escapó de milagro. El Reale Arena es alucinante.