Thiago Motta devuelve el brillo al Bologna
El brasileño tiene a su equipo en lo alto de la Serie A y aspira a llevar a Europa a los 'rossoblú'.

Italia ha conseguido que últimamente nada esté decidido. En los últimos cinco años, la Serie A ha tenido ya cuatro campeones distintos, a la espera de que el Inter reavive su superioridad en el país transalpino en la 23/24. Pero más allá de la capacidad de los italianos para conseguir un torneo vivo, con competencia por el campeonato, cabe destacar la virtud de encontrar nuevos actores cada año que sorprendan a quienes se acerquen al fútbol italiano. Y este año la sorpresa se llama Bologna.
El equipo 'rossoblú' ni es nuevo, ni se puede considerar un humilde. Se trata de uno de los grandes nombres del fútbol italiano, con un palmarés que destaca en Italia, con siete torneos italianos en su haber, el último en la década de los sesenta, así como dos trofeos de Coppa Italia, ambos logrados a comienzos de los años setenta. Un antiguo gigante que ha perdido brillo, pero que actualmente se aferra con fuerza a la cuarta posición del campeonato, a las órdenes de Thiago Motta, artífice de un Bologna que se está llevando muchos focos en la temporada 23/24.
El técnico, nacido en la ciudad brasileña de São Bernardo do Campo y ex internacional italiano, se está labrando un nombre en torno a esta nueva etapa en Bolonia, donde sustituyó a todo un mito como Siniša Mihajlović. Tras dos etapas previas en el Genoa (donde jugó) y en la Spezia, Bologna se convirtió en el caldo de cultivo de un equipo sorprendente. Tras el ejemplo de otros equipos, tales como la Atalanta o el Sassuolo, el Bologna de Motta puede seguir creciendo al amparo de una idea de juego llamativa y eficaz.
Thiago Motta conquista Bolonia con su pizarra
Thiago Motta en sus equipos quiere el balón y no renuncia a un ataque que respire a partir de esa premisa de unión y sacrificio por el compañero. Con jugadores que ejemplifican la implicación y la creencia en esa idea de juego, recuperando perfiles denostados en otras realidades competitivas (caso notable el de Joshua Zirkzee), Motta ha armado un equipo que bebe de ese sentimiento de grupo y de colectividad.
Después de las variantes vistas en etapas anteriores, con la archiconocida prueba del 2-7-2, con la que Motta empezó a hacer popular su pizarra, en Bolonia parte de una idea más terrenal, con el 1-4-2-3-1 como base, que evoluciona notablemente en fase defensiva u ofensiva y que se apoya en un juego combinativo, que busca protagonismo a través de un juego eminentemente posicional, pero que dota de libertad creativa y posicional a los jugadores.
En función de los espacios libres, el Bolonia juega o evoluciona de la manera más eficaz, pudiendo cambiar en función del rival y de las necesidades del momento y con una solvencia defensiva que llama la atención. Motta y los suyos se protegen a través del balón, por ello, no sólo destacan por una notable capacidad creativa y ofensiva, sino también destacarse en sus números en cuanto a goles en contra. En este aspecto, en la actualidad, sólo están por delante en la Serie A Inter y Juventus.
Convencer no le fue complejo, a pesar de que la afición del Bologna no mirara con buenos ojos la destitución de Mihajlović antes de su llegada, pero Motta ha resuelto con creces las expectativas del equipo y ahora mira hacia arriba habiendo vivido un viaje espectacular hacia la parte reservada a los gigantes en Italia.
De la agonía al éxito
En septiembre de 2022, tras un comienzo francamente negativo de Mihajlović y su citada destitución, Thiago Motta se hizo con el equipo en la Serie A con apenas tres puntos en su casillero. Con la sombra del descenso muy cerca, el equipo tuvo que remontar para permitirse la comodidad de la media tabla e, incluso, acabar esa temporada tocando con la yema de los dedos el premio de Europa, a sólo ocho puntos de la Juventus y a nueve de la Roma.
"En lo que a mí respecta, un equipo debe tener una organización táctica que también dé a los jugadores la libertad de expresarse en el campo"
Entrenador del BolognaEl gran ascenso de la 22/23 en cuanto a puntos y rendimiento mejoró las aspiraciones que podía tener el conjunto boloñés, que miró a la 23/24 con la esperanza de regalar una temporada con más ilusión y expectativas que la que había quedado atrás, con una idea asentada y con la influencia de los fichajes, nuevos futbolistas importantes para proteger la competitividad de la plantilla como es el caso de Posch, Calafiori, o Freuler. Con la temporada aún en juego, es difícil valorar hasta dónde conseguirá llegar el Bologna, pero a tan poco de asegurarse un puesto en Europa parece que el objetivo se está cumpliendo de manera clara.
Europa, en sus manos
Con todavía 15 puntos en juego, el equipo de Motta quiere asegurar la posibilidad de consolidar su puesto en la zona alta para que estar de nuevo en Europa no sea una ficción. El equipo de la Emilia-Romagna tiene en su mano poder aumentar su experiencia continental.
Campeón de una Copa Intertoto y de la Copa Mitropa en tres ocasiones, título de enorme prestigio previo a la invención de la Copa de Europa, la vuelta del Bologna a Europa sería la guinda del pastel para Motta y los suyos. Su última presencia, en la temporada 99/00, se selló con la eliminación en dieciseisavos de final ante un Galatasaray que acabaría como campeón de la competición.
Con esos 15 puntos de margen en la perspectiva de los 'rossoblú' y con diez de ventaja sobre el Napoli, equipo que actualmente está fuera de la disputa, parece claro que, salvo hecatombe, el Bologna será equipo europeo la próxima campaña. Por delante, choques ante Roma, Torino, Napoli y Genoa a domicilio y ante Udinese y Juventus en casa, al amparo de un Renato Dall'Ara repleto, deseoso de poder celebrar, muchos años después, que el Bologna sigue maravillando en Italia.