La mafia asoma detrás del nuevo escándalo de apuestas en el Calcio
"Era sólo póker y black jack", señalaron Tonali y Zaniolo a la Policía durante su declaración.

Hay ocasiones en los que el fútbol italiano parece caminar deprisa hacia ninguna parte. Momentos en los que cuando estaba a punto de pintar una obra de arte, prefiere cortarse una oreja o pegarse un tiro en el pie. Si el positivo por testosterona de Paul Pogba y la presunta vinculación de Nicoló Fagioli a una red de apuestas deportivas en plataformas ilegales ya azotó las aguas de la controvertida Juventus, el escándalo ha terminado por expandirse a todo el país, con el crimen organizado sobrevolando un cielo oscuro que anuncia tormenta.
"Fagioli no es el único", llegó a decir el pasado miércoles Fabrizio Corona, el exrey de los paparazzi en Italia, agente otrora de muchos vips y con varios años de cárcel por extorsión a futbolistas como Francesco Coco o David Trezeguet. "Zaniolo y Tonali apuestan", publicó el jueves en la web de información de su página Instagram: Dilinger News, donde este viernes ha anunciado el nombre de un cuarto jugador, el centrocampista de la Roma Nicola Zalewski.
Tras publicar la implicación de Nicolo Zaniolo (Aston Villa) y Sandro Tonali (Newcastle), entró en acción la Fiscalía de Turín, quien convocó al ex fotógrafo para declarar en Milán, donde tuvo que explicar los motivos por los que tenía esta potente información.
Aunque los nombres de Tonali y Zaniolo ya estaban en la lista de presuntamente sospechosos, lo cierto es que la revelación de Corona aceleró los tiempos. Todo terminó con el blitz de la policía en Coverciano -donde estaba concentrada la Nazionale de Spalletti- para requisar móviles y portátiles de los futbolistas que militan en la Premier League. A partir de ahora se llevarán a cabo las pertinentes investigaciones para reconstruir la matriz de las susodichas apuestas e hipotéticos contactos con otros apostantes. Porque hablamos de plataformas online clandestinas donde se puede jugar por eventos deportivos y más, de webs sin licencia donde solo se puede acceder por invitación. En definitiva, sumas de miles de euros donde podría estar camuflada la mafia. "Era sólo póker y black jack", señalaron Tonali y Zaniolo a la Policía durante su declaración.
Apostar en Italia no es un delito
Tras el escándalo del Totonero en los ochenta (se llevó por delante a Paolo Rossi), un nuevo tsumani se avecina, aunque como cuenta La Gazzetta dello Sport, "el fútbol y estos tres nombres son marginales para la Fiscalía de Turín. Quizás todo sea una red amplia y articulada con detrás el crimen organizado". Porque todo indica que los futbolistas han sido descubiertos en esas arenas movedizas -casi por accidente- mientras se trataba de deshilachar una madeja que algunos mafiosos pudieron usar arbitrariamente para blanquear dinero.
Así pues -aunque la investigación penal está en plena actividad- habrá que dilucidar si los posibles apostantes han tenido presente el artículo 24 del código de la justicia deportiva, que prohíbe a un deportista profesional de una federación apostar en eventos de la propia disciplina. En caso de violación del mismo, la pena podría ser una suspensión máxima de tres años, con una posible reducción en caso de colaboración. Porque apostar en Italia en sí no es un delito. De hecho, muchos lo han reconocido abiertamente.
Un futuro oscuro
Italia es una contradicción perenne. Una herida que no sabe cicatrizar.Es paradójico que Ginaluigi Buffon (absuelto por presuntas apuestas ilegales en el pasado) acompañara en calidad de capo delegación a Zaniolo y Tonali, quienes estuvieron declarando una hora con la policía, justo antes que la FIGC les mandara para sus respectivos clubes de Inglaterra. "El ex Roma (Zaniolo) hacía apuestas de su equipo", llegó a decir Fabrizio Corona, quien rehusó hablar con Relevo, al menos de momento.
La realidad es que todo acaba de comenzar, aunque el ex paparazzo ha lanzado nuevas amenazas dando rienda suelta a sus -ya eternos y conocidos- ataques de hedonismo y vanidad. "Habrá más nombres". Si bien es cierto que no arriesgarán mucho desde el punto de vista penal (el artículo 720 dice que quien apueste en juegos de azar ilegales podría tener seis meses de cárcel y una multa ligeramente superior a quinientos euros), el problema es la justicia deportiva. Porque el fútbol italiano decidió perder una vez más su virginidad de la forma más brusca, la menos acertada.
Ha terminado huyendo para atrás con una juventud quemada que ya se ha acostumbrado a no jugar Mundiales. Lo resume el ministro de deportes, Andrea Abodi: "Hay un partido más decisivo que el de Malta, y es la cuestión del comportamiento correcto. No es un problema futbolístico, sino de patología social. Es adicción al juego. Afrontaremos juntos la ludopatía, incluso tomando decisiones dolorosas".