SUPERLIGA

Tras la letra pequeña de la sentencia de la Superliga: "El Gobierno tendrá que posicionarse y el proyecto empezar de cero"

La jueza se ha pronunciado sobre el momento concreto en el que se produjo la denuncia, por lo que en realidad este movimiento tiene muy poca relevancia, ya todo ha cambiado desde entonces.

El presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, tras un evento del club. /Eduardo San Bernardo
El presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, tras un evento del club. Eduardo San Bernardo
Gonzalo Cabeza
Sergio Fernández

Gonzalo Cabeza y Sergio Fernández

Después de anteriores tsunamis relacionados con la Superliga y sus posibles consecuencias, la verdad es que la sentencia del Juzgado número 17 de lo Mercantil en Madrid ha dejado bastante frío a todo el mundo. En realidad es que lo que se juzgaba era una especie "foto fija" de cómo estaba la situación cuando se puso la denuncia, en 2021. La jueza, Sofía Gil, no ha querido entrar a valorar la situación actual, que es radicalmente diferente, y deja poco menos que en papel mojado su sentencia hecha pública este lunes.

Más allá de la (lógica) versión triunfalista de la empresa que lleva la Superliga, A22 ("La era del monopolio de UEFA/FIFA ha terminado), la sensación más repetida en el ambiente institucional futbolístico es de "amenaza baja", y de entender que la parte más complicada de este proceso ya se ha superado.

Las normas han cambiado, FIFA y UEFA han reglamentado cualquier nueva competición, el propio proyecto de la Superliga no se parece en nada al que Florentino Pérez presentó en El Chiringuito (y se desmoronó en 48 horas) y, por último, el ecosistema legal que hay en Europa sobre el caso no se parece en nada al que existía en 2021. Es decir: sigue la línea de Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), que reprendió las prácticas monopolísticas de UEFA y FIFA, pero también un bajón para los intereses de A22 y la Superliga: tenían que ponerse de acuerdo y seguir sus normas, que no podían ser abusivas, si querían sacar adelante una nueva competición supranacional como la que pretenden.

"Sigue la línea que marcó el TJUE, no dice nada nuevo. Cabe la posibilidad de la Superliga, sí; hay un pequeño tirón de orejas a la UEFA y a la FIFA, sí. ¿Va esto a cambiar el modelo de competición? Lo dudo mucho. Abre las puertas a esa posibilidad, pero queda supeditado todo a que los actores se reúnan y la saquen adelante. No veo mucha innovación, es algo continuista y seguimos en la misma situación. Aquí el derecho ya termina y empieza la organización más económica de esto, que es difícil", explica el especialista Juan Crespo, de Crespo&Ruiz Huerta.

No autoriza (ni desautoriza) nada

En su escrito, la jueza deja bien claro que todo el procedimiento parte de una posición jurídica y social anterior. Que incluso la Superliga ha abandonado lo que solicitaba en 2021 y que, por tanto, "los pedimentos en relación con ello deben igualmente decaer".

La jueza del 17 de lo Mercantil sentencia sobre la Superliga, UEFA y FIFA.EP

"Ya ha expuesto en infinidad de ocasiones que no se ha solicitado y no se va a resolver sobre la autorización proyecto de la Superliga", insiste la magistrada, para dejar muy claro, también, que la UEFA ya ha modificado su normativa de autorización y que la nueva Superliga "no afecta al presente procedimiento, tampoco a la inversa".

Es decir: aquel proyecto cerrado de Superliga con 15 equipos, que duró 48 horas en 2021, tenía razón al protegerse de UEFA, que anunció unas medidas restrictivas que han demostrado ser desmesuradas y no ajustadas a derecho.

Ni ese es ahora el proyecto de A22 y la Superliga (básicamente del Real Madrid, tras el abandono de la Juventus y la escasa implicación del Barcelona) es otra cosa muy diferente a lo que "sonaba" cuando empezó. Los clubes ingleses se han blindado legalmente contra ella, los alemanes nunca han estado interesados y los italianos, pese a algún movimiento legal que enseguida ha sido interpretado de manera triunfalista por el lobby de la Superliga, tampoco están mostrando el más mínimo interés. En España, más allá de Real Madrid y Barcelona, el Atlético manifestó que abandonaba el proyecto y su máximo accionista, Miguel Ángel Gil Marín, está firmemente representado en UEFA y ECA, organismos activamente en contra de la Superliga.

La posición de UEFA y FIFA (que ni se ha presentado en el procedimiento madrileño) parece haber evolucionado desde la preocupación inicial, a un desinterés basado en las enormes dificultades para salir adelante que tendría ahora el proyecto de Florentino Pérez y A22. El máximo organismo del fútbol europeo no parece demasiado preocupado. "UEFA toma nota de la sentencia del Juzgado madrileño de lo Mercantil. En particular está agradecida de confirmar que el juzgado ha confirmado la validez del sistema de preautorización bajo normas UEFA (tal y como se decidió en 2022) y que el mismo no se ve afectado por la sentencia de hoy. El juzgado no da luz verde, ni aprueba ningún proyecto de Superliga, de hecho establece que fue abandonado hace tiempo y que no se puede esperar que valore sobre proyectos abstractos", aseguran, además de añadir que estudiarán la sentencia antes de decidir si

Por su parte, el CEO de A22, Bernd Reichart, hace una lectura muy diferente: "Acogemos con satisfacción el fallo del Juzgado de lo Mercantil n°17. Es un paso importante hacia un fútbol verdaderamente sostenible y competitivo para los clubes en Europa. A la UEFA se le ha permitido controlar y dominar el fútbol de clubes a nivel europeo durante demasiado tiempo. Los estatutos de la UEFA y las agresivas medidas adoptadas para proteger su monopolio han sofocado la innovación durante décadas. Los clubes no deberían temer amenazas de sanciones simplemente por tener ideas y mantener conversaciones. La era del monopolio ha terminado definitivamente. Esperamos continuar nuestro diálogo con todo tipo de clubes para mejorar el fútbol de clubes a nivel internacional y hacerlo más accesible y atractivo para los aficionados de todas las edades".

Básicamente sería empezar desde cero, aceptar o discutir las nuevas normas UEFA para sacar su competición adelante (si es que son razonables, si no, litigarlas de nuevo en los juzgados) y convencer a todos los países que ahora mismo se niegan a integrar la Superliga, salvo que pretendan sacarla adelante sin el Bayern de Múnich, el PSG, ningún equipo de la Premier, sin el Atlético de Madrid... es decir, una liga difícilmente "Súper".

La posición tibia del Gobierno... al descubierto

El pasado mes de febrero Francia recabó el apoyo de todos los gobiernos de la Unión Europea contra la Superliga... menos el de España. Esta polémica decisión generó tensión entre las instituciones deportivas nacionales, que vieron la influencia de Florentino Pérez detrás de esta postura. En su momento los explicaron así, tal y como confirmaron fuentes directas del CSD: "España ha decidido no firmar la declaración informal propuesta por Francia en el marco del Consejo de la Unión Europea, relativa al modelo del deporte europeo, por estar sub iudice el 'Caso Superliga".

"España propuso a los países miembros: Posponer la declaración informal, lo que no fue aceptado por Francia, además de incorporar cuestiones que se recogían en la resolución formal de noviembre de 2021; entre ellas, que la organización del deporte en Europa se base en el derecho fundamental de libertad de asociación. También blindar la declaración informal con un reconocimiento al Estado de Derecho y es que el modelo del deporte europeo debe ser el resultado de la legislación europea y de las legislaciones nacionales, de las decisiones de los ministros y ministras de Deportes de la Unión Europea y de las resoluciones del Tribunal de Justicia de la Unión Europea y de los demás órganos jurisdiccionales competentes. Estas cuestiones no fueron incorporadas a la declaración", añadieron. "Por tanto, para garantizar que no pueda realizarse en España ninguna interpretación que pueda interferir en la vista oral del 14 de marzo, el Gobierno ha decidido no firmar esta declaración informal".

Han pasado más de dos meses y ya hay sentencia. "Ahora el Gobierno tendrá que posicionarse sobre el asunto y, la Superliga, empezar desde cero", explican a Relevo fuentes conocedoras del proceso. La respuesta de las mismas fuentes, no pudo ser (por el momento) más ambigua: "El Gobierno de España respeta esta sentencia del Juzgado, como hace siempre con todas las sentencias. Tal y como sostuvimos, el modelo europeo del deporte será siempre expresión de las leyes y de los Tribunales de Justicia, que son los que en todo Estado de Derecho deben establecer las normas y reglas del juego".

Una declaración política, en todo caso muy alejada de la contundencia del resto de países de la Unión. Ahora sólo falta por comprobar hasta qué punto de verdad la Superliga pretende sacar adelante su nuevo modelo, con nuevas reglas y, casi asegurados, nuevos enfrentamientos judiciales.