OPINIÓN

A Athenea del Castillo la hemos descubierto demasiado tarde porque todos y todas han puesto de su parte

Juanma Castaño entrevista a Athenea del Castillo durante la última concentración de España para la Nations League femenina/COPE
Juanma Castaño entrevista a Athenea del Castillo durante la última concentración de España para la Nations League femenina COPE

La pregunta no es mía, sino del propio Juanma Castaño en su "Partidazo de COPE", pero tiene sentido rescatarla. ¿Por qué hemos tardado tanto tiempo en "descubrir" a una deportista de élite -campeona del mundo- que es capaz de dar una entrevista sin irse por las ramas, siendo natural y sincera y sin rehuir las polémicas? ¿Por qué no hemos podido oír de primera mano determinadas verdades y reivindicaciones sin el "ocultismo" que a veces ha impregnado el fútbol femenino?

Obviamente, habría mucho que hablar al respecto y muchos matices entran en juego, pero la entrevista de Juanma a Athenea del Castillo pone en evidencia una acumulación de errores por parte de demasiada gente. De entrada, por empezar por el gremio de los periodistas. Si el gran público y los grandes medios no habían descubierto antes a Athenea era simplemente porque no estaba en su radar. No les interesaba. Athenea ha dado multitud de entrevistas a lo largo de su carrera y en todas ha mostrado el mismo sentido común y la misma naturalidad. Obviamente ha pasado desapercibida para el público general, pero eso no es culpa suya.

Tampoco es culpa suya que, teniendo la ayuda de la Federación y la complicidad del Real Madrid, nadie se decidiera a hacer una entrevista en profundidad a una de nuestras mejores jugadoras. Porque está claro que a la chica le gusta explicarse y que no sigue al dictado ninguna directriz ni entiende de correcciones políticas ni calcula mecánicamente lo que dice y lo que no… y eso es una bendición cuando, además, se dice de una manera clara que no permite ambigüedades.

Por ejemplo, da gusto oír hablar a Athenea del Barcelona. De acuerdo, dice que nunca jugaría allí, afirma su madridismo y, como es obvio, considera al equipo culé su máximo rival… pero es tan difícil oír elogios a los contrincantes que uno no puede sino congratularse ante la valentía de reconocer lo evidente: que el Barcelona ahora mismo es mejor, que ganarlas es la leche precisamente por lo buenas que son y que "es un honor" que participen en la misma liga.

Romper el caparazón

Tambiénda gusto oírle hablar de la realidad del fútbol femenino, de sus exigencias, del camino recorrido y del que queda por recorrer. No vale atribuirle la frase "Prefiero ganar la Champions con el Madrid que la Eurocopa con España" sin prestar atención al contexto en el que esa frase sale de sus labios. Un contexto que hace que, esté uno de acuerdo o no en cuanto a la oportunidad -al fin y al cabo, está en medio de una concentración con la selección española-, se pueda entender perfectamente a la jugadora y la jerarquía de sus prioridades.

Lo que nos lleva a las culpas de las protagonistas del fútbol femenino de los últimos años. Sí, se las ha faltado al respeto. Sí, se las ha utilizado para coartadas políticas desde ambos lados. Sí, los medios de comunicación han pecado de un machirulismo rancio y trasnochado… y sí, a menudo se han tergiversado reivindicaciones y se ha puesto en boca de las jugadoras frases que nunca han dicho, como la de que quieren ganar lo mismo que los chicos, algo que cualquiera con dos dedos de frente sabe que es inviable… y Athenea así lo reconoce.

Por ello, la entrevista empieza con una especie de medirse las distancias. "¿Le has comentado a tus compañeras que ibas a venir a la COPE?", pregunta Castaño al poco de empezar… y la jugadora reconoce que no. Es sintomático. Las jugadoras españolas han tenido, por supuesto, la oportunidad de expresarse en medios como Relevo y muchos otros, pero se han mantenido, en general, al margen de las grandes fuentes de difusión audiovisuales de la información y eso es triste, pero es así.

Ha habido, desde el principio, desde los tiempos de Ignacio Quereda, un problema de comunicación. Unos no querían escuchar o preferían trivializar las vejaciones sufridas por las jugadoras… y las otras preferían instalarse en la ofensa en vez de salir a hablar de ello con naturalidad. Ni la llegada de Jorge Vilda, con el motín de "las 15", ni el posterior affair "Rubiales-Hermoso" ha ayudado en nada a una relación sana entre jugadoras y medios. Demasiados caparazones.

¿La primera de muchas?

Porque, por ejemplo, cuando Castaño le pregunta a Del Castillo por sus reivindicaciones, la jugadora las explica a la perfección. Tal vez a la selección le habría faltado una portavoz así en vez de ese silenzio stampa del que se ha abusado en ocasiones y esa desconfianza constante. Ha habido un halo de "ocultismo" en torno al fútbol femenino que no ha ayudado a la difusión de su mensaje y, por lo tanto, al conocimiento exacto de sus reivindicaciones y de sus exigencias. Demasiados comunicados y poca piel.

Obviamente, no es fácil. No lo es porque, ya lo hemos dicho aquí, hay parte de la sociedad esperando a que cualquiera de ellas abra la boca para llevar el caso al terreno político. Tiene que ser complicado ganar un campeonato del mundo, ganar una Nations League, ser varias veces campeona de Europa, como en el caso de las jugadoras del Barcelona, y no poder compartir esa alegría ni sentir que tu país está detrás. Si la entrevista a Athenea ayuda en algo a solucionar este continuo equívoco, bienvenida sea. Y que, detrás, vengan muchas más, por supuesto.