FÚTBOL

Víctor Sánchez, niño de Guardiola y leyenda del Espanyol, se retira

El capitán durante años del club perico cuelga las botas tras meses sin equipo: "Ya no me acompaña la pasión y la ilusión que siempre he tenido".

Víctor Sánchez, en un partido con el Espanyol./EFE
Víctor Sánchez, en un partido con el Espanyol. EFE
Jonás Pérez

Jonás Pérez

Víctor Sánchez se despide del fútbol en una emotiva carta publicada a través de sus redes sociales. El jugador, leyenda del Espanyol y campeón de Champions en 2009 a las órdenes de Pep Guardiola, llevaba meses sin equipo tras acabar contrato la pasada temporada con el Girona, donde consiguió su último logro: el ascenso a Primera División. Pese a su rol testimonial, Víctor pudo aportar su experiencia y vitalidad, algo que ha perdido, tal y como él mismo reconoce, en los últimos tiempos.

"Desde hace meses no me acompaña la ilusión y pasión que siempre he tenido por jugar al fútbol", reconoce. No obstante, ya se imagina un futuro en el deporte de su vida: "Tengo claro que mi camino va a seguir ligado al fútbol de alguna forma, aunque antes me toca formarme y aprender para poder sumar mi experiencia en algún proyecto".

Se marcha con un currículum brillante, con 302 partidos en Primera División, en donde logró marcar 13 goles y repartir 23 asistencias. Su palmarés se completa con una Liga, una Copa, una Champions y un Mundialito de Clubes, logrados con el Barcelona de Pep Guardiola.

Debutó en Copa en la 2007/08 y la siguiente temporada se hizo un hueco en la primera plantilla. En la 2008/09, llegó a disputar siete partidos de Liga, dos de Copa y tres de Champions, que alternó con el filial. El Barcelona apostó por confiar en su progreso y encadenó varias cesiones a Xerez y Getafe.

No terminó de hacerse un hueco y se marchó libre al Neuchatel Xamax de la Segunda División de Suiza. Volvió a casa pocos meses después, pero para enrolarse en las filas del Espanyol, donde es un icono y un referente para su gente. En Cornellà pasó los ocho mejores años de su carrera deportiva, se hizo con el brazalete de capitán y acompañó al club en las buenas y en las malas.

Polivalente, alternó el puesto de lateral con el centro del campo, rindiendo a gran nivel. Así, se lleva al Espanyol en su corazón, como expresa en su emotiva despedida: "En especial a mi querido Espanyol, donde encontré mi casa y pude lucir orgulloso el brazalete de capitán durante años. ¡Aquí tenéis a un perico para siempre y para todo!".

Esta es la carta íntegra con la que se despide:

"Lo dejo. No sabéis la de veces que esta frase ha rondado por mi cabeza al final de mi carrera, pero siempre acababa encontrando las motivaciones suficientes para seguir adelante y luchar por alcanzar los objetivos marcados.

Pero esta vez ha sido diferente. Desde hace meses no me acompaña la ilusión y pasión que siempre he tenido por jugar al fútbol, ya no tengo los 5 sentidos puestos en el balón y, sobre todo, siento que ha llegado el momento de abrirme camino a nuevos retos e ilusiones.

Desde pequeño soñé con ser futbolista, y he tenido la gran suerte de cumplir mi sueño. Esta profesión me ha brindado momentos de máxima felicidad pero también me ha puesto a prueba con situaciones muy difíciles. Ha sido un camino repleto de experiencias que han supuesto un aprendizaje constante que me ha hecho crecer como persona y profesional. Este camino también ha conllevado muchos años de sacrificio, tanto propio como de los míos, algo que nunca podré llegar a agradecer ni devolver; empezando por mi padre en aquellos primeros años en que se convirtió en un apoyo incondicional y pieza fundamental para alcanzar la elite y acabando por el apoyo y comprensión diarios de Cristina, mi mujer.

Quiero agradecer a toda la gente con la que he coincidido en este pequeño pero gran mundo que es el fútbol, los de delante de los focos y los de detrás, porque muchos han sido como familia durante un tiempo y algunos todavía lo siguen siendo. Suena a tópico, pero lo más grande que me llevo es el hecho de haber coincidido con personas que de un modo u otro han marcado mi vida. En este punto, no puedo dejar de mencionar a Javi López, un compañero que siempre estuvo desde el primer día y al que hoy en día considero prácticamente un hermano.

Gracias a todos los equipos que han confiado en mí para caminar juntos parte de este camino: Barça, Xerez, Getafe, Neuchatel, Western United, Girona… y en especial a mi querido Espanyol, donde encontré mi casa y pude lucir orgulloso el brazalete de capitán durante años. ¡Aquí tenéis a un perico para siempre y para todo!

Tengo claro que mi camino va a seguir ligado al fútbol de alguna forma, aunque antes me toca formarme y aprender para poder sumar mi experiencia en algún proyecto en el futuro. Me despido del fútbol profesional igual que llegué, sin hacer mucho ruido, con la discreción que siempre me ha caracterizado y que me hace sentir cómodo. Solo espero que cuando alguien recuerde al Víctor Sánchez del terreno de juego, lo que le venga a la cabeza sea al jugador que nunca se daba por vencido y que siempre dejó el 100% en el campo, ese habrá sido mi mayor triunfo. Ahora sí, lo dejo. ¡Hasta pronto, amigxs y gracias fútbol!".