REAL MADRID

La vida de Raúl en Nueva York entre informes a Tebas, el flirteo de Florentino y su reconciliación con Villa

"Tu casa te está esperando", le decía el presidente madridista mientras dirigía la oficina de LaLiga en EE.UU: "Enseguida vio que lo que le gustaba era el fútbol".

Raúl, junto a Pelé, durante su etapa de jugador del Cosmos neoyorquino en 2015./E. O. / Reuters
Raúl, junto a Pelé, durante su etapa de jugador del Cosmos neoyorquino en 2015. E. O. / Reuters
Sergio Fernández

Sergio Fernández

Vivía Raúl González Blanco, a sus 38 años, sus últimos coletazos como futbolista en la rocambolesca refundación del New York Cosmos tras dos años en el Al-Sadd. La súper estrella del Real Madrid y del Schalke 04 estaba terminando su carrera. Y decimos "vivía" porque es complicado interpretar que los estuviera disfrutando: campos de césped artificial, rodillas doloridas de futbolista con muchísimos más partidos de los razonables... Como a todos los que han disfrutado de ser un referente deportivo mundial, le costaba resignarse a dejarlo pero poco a poco iba aceptando lo inevitable.

"Country manager en EE.UU.". Cuando le llegó la oferta de LaLiga para saltar desde el césped hasta los despachos, no se lo tomó muy en serio. Lo suyo era el fútbol, y pensaba que todavía podía explorar alguna opción buena, pero esa idea se asentó en su cerebro y se abrió hueco. Pasar de leyenda madridista (y mundial) a ser ejecutivo no era el plan que tenía en la cabeza, pero tampoco sentarse de forma inmediata en un banquillo, ni dedicarse a la representación de jugadores.

El presidente de LaLiga, Javier Tebas, y varios miembros de su equipo más cercano hicieron una labor de zapa muy intensa hasta conseguir "ficharlo". "Lo de ser entrenador siempre estuvo ahí, pero él quería hacer otras cosas. La verdad es que se le daba bien. Fue un cambio drástico pasar de jugador a ejecutivo pero se adaptó muy rápido. Aunque también es verdad que muy pronto se dio cuenta de que eso no era lo suyo", explica a Relevo uno de sus principales contactos en los EE.UU..

Tampoco LaLiga era entonces lo que es hoy: lo que en este momento es una asociación con Walt Disney, ESPN y una colaboración estrecha con un gigante empresarial, entonces era poco más que una oficina alquilada en la que trabajaban apenas Raúl y David Guerra. El que hoy es presidente del Sporting de Gijón trabajaba en comunicación de LaLiga y aceptó el reto de abrir la oficina junto a la estrella madridista. "Tengo mucho respeto por Raúl y por todo lo que vivimos allí, y puedo verlo con bastante perspectiva de lo que eso supuso. Él vino a iniciar otro paso de su carrera, quería ver, observar y explorar, y creo que llegó a un lugar donde era el mejor embajador posible. En el plano personal estuvo fantástico. Una gran etapa, nos fue muy bien abriendo la oficina y dando los primeros pasos. Fue una buena oportunidad que vivimos juntos", recuerda Guerra.

"El tiempo de Raúl allí no fue fácil porque todo era nuevo", explica otra fuente que compartió muchos días con él en Nueva York. Pero nunca habríamos llegado a lo que tiene LaLiga ahora, si no hubiéramos empezado así. Había muchas menos oficinas (China, Oriente Medio y Nueva York). Es verdad que hubo algunos negocios, pero nuestro trabajo estaba orientado sobre todo a la representación, que es lo que al final se le pedía a Raúl. Había un contrato con BeIn Sports en EE.UU. que quizá no era la mejor ventana posible en el país, nada que ver con el de ahora".

Raúl González, durante su etapa con LaLiga en Nueva York. LaLiga
Raúl González, durante su etapa con LaLiga en Nueva York. LaLiga

Florentino Pérez lo quería de vuelta en el Real Madrid

"Pero él se quiso dar la oportunidad de aprender", añade. "Hacía sus planes, preparaba sus informes, llevaba al día un reporte para Javier Tebas, estaba en la calle y opinaba de todo. Se adaptó bien... pero enseguida vio que lo que él quería era otra cosa. No era ser entrenador, era ser entrenador del Real Madrid. Eso sería la culminación de su carrera", explica.

En medio de todo aquello y con la inseguridad propia que debe sentir cualquiera que hace un cambio de vida tan radical, Raúl se vio al frente de la oficina estadounidense de LaLiga, intentando adaptarse, mientras desde Madrid le metían fichas para optar a una vida más cómoda, menos fuera de su zona de confort. "Se cruzó Florentino Pérez y le ofreció ser embajador del Real Madrid "a la espera de destino", un poco como estaban Figo o Roberto Carlos. Eso le confundió muchísimo. Él no estaba acostumbrado a estar a la espera pero le llegaba el mensaje clarísimo de "tu casa te está esperando". Y eso es un mensaje muy fuerte.

Los 'sietes' de la Selección

David Villa era una estrella de la liga estadounidense en el New York City FC. Pese a algún enganchón previo, más mediático que real, por la típica polémica de quién era "el 7 de la Selección", resultó que después ambos mantuvieron una relación buenísima. "Antes de que se marchase a Japón sí que hacíamos vida allí con Villa y con Víctor Oñate. Íbamos a ver sus partidos y también quedaba con Rafa Nadal, cuando jugaba en la ciudad. Estuvieron en Washington y también, alguna vez, fueron al Madison Square Garden. Creo que fue una época que disfrutó bastante pero que tras el impulso inicial, se dio cuenta de que no era lo que le gustaba, y se volvió".

Raúl González, en su etapa como ejecutivo en EE.UU.. LaLiga
Raúl González, en su etapa como ejecutivo en EE.UU.. LaLiga

Hacer la cola para el visado, como todo el mundo

También aparecieron algunos problemas más allá de que las labores ejecutivas, obviamente, no se pagan (casi nunca) igual de bien que el fútbol: "Es verdad que era muy caro mantener aquello en Nueva York, tal y como estaba concebido. Que no tiene nada que ver con lo de ahora: Raúl y toda su familia en Manhattan, sin ningún ingreso reseñable de esa parte y con algunos problemas que llegaron después", asegura otra fuente que conocía su día a día en la época.

Esos problemas fueron un viaje de Raúl a España, obligado porque tenía que declarar a un juicio en España por un asunto de energías renovables y, al volver, se encontró con una dura realidad. Él tenía un visado de trabajador "con capacidades especiales" en el Cosmos, como la estrella mundial del fútbol que era. Para renovarlo de forma sencilla hubiera bastado con que se hubiera quedado allí y el trámite se hubiera realizado automáticamente, pero al volver a España (obligado por la situación), experimentó su primera experiencia de "civil" en muchos años: ya no era la estrella del fútbol, sino un ejecutivo de una compañía extranjera que tampoco era demasiado conocida en ese momento. "Le tocó renovar el visado en su país de origen, es decir, en España. Hacer la cola como todo el mundo en la Embajada. Los siete miembros de la familia, 15 días allí esperando a que les pusieran un sello. Fue una transición complicada". Esa experiencia enturbió su labor en Nueva York.

Raúl fue, llegó, probó... y reculó. La oferta de Florentino seguía sobre la mesa y pronto volvió a llamarle el césped. Entrenar. Concretamente ser entrenador del Real Madrid. "Le está costando algo más de lo que pensaba pero, en cuanto vuelva a ponerse en duda a Ancelotti, su nombre volverá a estar en las quinielas", zanja esta fuente. "Como hizo Zidane".