La violencia instaurada en el fútbol: la rivalidad entre Arema y Persebaya
La batalla campal vivida la noche de sábado en Malang, que dejó 127 fallecidos y 180 heridos, no es nueva. Los dos clubes tienen movimientos ultras que fomentan la pelea como postpartido.
El fútbol mundial está conmocionado por lo ocurrido la madrugada del 1 al 2 de octubre en Indonesia. 127 personas han fallecido y otras 180 han resultado heridas al término del partido entre Arema FC y Persebaya Surabaya. Pero, ¿por qué ha ocurrido esta tragedia? No se trata de algo nuevo, aunque el resultado de lo ocurrido esta vez sí que ha sido totalmente desolador.
El partido se disputó la noche del sábado en Malang, en el Kanjuruhan, estadio del Arema. Y la victoria fue para el visitante: el Persebaya venció 2-3. Sin embargo, la rivalidad entre el Arema FC y Persebaya no es nueva, pues se trata del "Clásico" del Este de Java. Es decir, el Madrid-Barça del fútbol indonesio donde, desde hace años, el fanatismo forma parte del espectáculo.
Aremania vs Bonek
El Arema FC tiene un movimiento denominado "Aremania", que cuenta con gran seguimiento, sobre todo, por parte de gente joven, de aldeas pobres de la zona, que consideran la pelea como parte del fútbol.
Para ellos, una vez que acaba el partido, llega su turno: el de la confrontación. Así, después de los partidos, fuera cual fuese el resultado, se pelean con los hinchas rivales hasta el punto de que ya en otra ocasión hubo hasta tres muertos en estas trifulcas postpartido.
Si bien, el Persebaya tampoco se queda atrás en este sentido. Si Arema tiene "Aremania", Persebaya cuenta con "Bonek" y el rol que desempeña viene a ser el mismo que el de su rival. Este movimiento ultra forma parte de esa violencia instaurada en este tipo de partidos en los que la rivalidad entre los dos equipos supera el ámbito deportivo. Por ello, cuando este sábado sonó el pitido final en Kanjuruhan, los jugadores del Persebaya salieron corriendo hacia los vestuarios: ya sabían lo que venía.
La invasión que desencadenó la tragedia
Los hinchas del Arema, más frustrados por la derrota que en otras ocasiones, comenzaron a invadir el campo, hasta el punto de que llegó a haber 3.000 personas saltando al césped. En ese momento, la policía trató de proteger a jugadores y técnicos y se inició una auténtica batalla campal.
Las autoridades comenzaron a lanzar gases lacrimógenos y el resultado fue devastador. Se produjeron estampidas que desembocaron en aglomeraciones en las salidas del estadio. La gente estaba atrapada y el gas comenzaba a acabar con el oxígeno, provocando casos de asfixia que incluso se cobraron vidas humanas.

Carreras un lado a otro, personas saltando vallas y escalando muros, gente aplastada y herida... Cada vez había más pánico en el estadio y todo se había tornado en una huida por sobrevivir. Había que salir como sea del recinto, pero la tragedia también había saltado al exterior.
Una celebración en mitad del terror
Los ultras de los alrededores aguardaban la salida de los jugadores rivales. Sirenas, efectivos de emergencias por los alrededores para atender a los heridos, acompañados de un despliegue de furgones policiales y de agentes trataban de frenar esa situación. Mientras tanto, los jugadores del Persebaya salían del recinto. Escoltados por las autoridades, a la par que eran increpados por los hinchas, los jugadores no dejaban de celebrar la victoria mientras que a su alrededor todo era terror. Imágenes que hablan por sí solas de lo que se ha convertido el fútbol en Indonesia.