REAL SOCIEDAD

Zuhaitz Gurrutxaga: "Yo no quería ganar la Liga, sólo pensaba en meterme en mi dormitorio y llorar"

El que fuera jugador de la Real se abre en canal en una entrevista concedida a Relevo en la que habla de 'Subcampeón', un relato autobiográfico en el que habla de la depresión padecida.

Zuhaitz Gurrutxaga junto a Ander Izagirre, con el libro 'Subcampeón'. /Real Sociedad
Zuhaitz Gurrutxaga junto a Ander Izagirre, con el libro 'Subcampeón'. Real Sociedad
José Luis Lorenzo

José Luis Lorenzo

¿Quién no recuerda su marcaje a Jimmy Floyd Hasselbaink? Sin saberlo, aquel 23 de enero del año 2000, supuso el principio del fin para Zuhaitz Gurrutxaga (Elgoibar, 1980). El fútbol, al protagonista de esta historia, le destrozó la vida. Padeció ansiedad, depresión y trastorno obsesivo compulsivo severo. Hoy, 23 años después, sigue en la lucha "para dejar de estar alerta las 24 horas". Quiere hacer las paces consigo mismo. Subcampeón es un primer paso.

¿Subcampeón de...?

Es una manera de estar en el mundo. Es alguien que ha llegado a una final y ha tenido éxito, pero la ha perdido. A mí, tanto en el fútbol como fuera, me ha tocado ser muchas veces subcampeón y de ahí el título.

¿Qué finalidad tiene este libro?

La realidad es que yo llevo mucho años haciendo un monólogo, Futbolistoc, en el cual hablo de mis vivencias en el fútbol profesional, las que tuve. Y entre esas vivencias hablo de los problemas de salud mental que padecí, y más en concreto hablo del TOC, del trastorno obsesivo compulsivo que padecí en aquel tiempo. Por suerte, el monólogo funciona. He visto que a la gente le interesa, aparte de reírse, he tenido mensajes privados de padres que tienen hijos o hijas con TOC, los cuales me agradecían o apreciaban que hablara de estos temas en un escenario. El monólogo no me dejaba espacio para contar todo lo que quería contar y de ahí pensé que la manera más adecuada para hacerlo era este libro. Y la finalidad, seguramente, es sanadora para mí, contar todo lo que me pasó, pero también tengo la esperanza de que pueda ayudar a gente que está pasando por lo mismo que yo pasé.

Gurrutxaga habla de 'Subcampeón'. Relevo

No tiene que resultar sencillo abrirte de esta manera en un libro. ¿Qué es lo que más te ha costado?

A mí no me cuesta tanto reírme de mí o de mis fracasos o de mis problemas. A mí me cuesta hablar de los demás y en el libro hay mucha gente con la que compartí vestuario, equipo, vida. Mi mayor miedo era que alguien se sintiera dolido porque hablara sobre él de cierta manera. Es lo que más me ha costado, hablar sobre los demás y hacerlo con mucho respeto y educación. Hablar sobre mí y sobre mis problemas, incluso de salud mental, no me ha costado tanto. Hablo de algunos temas de los cuales nunca hablé, temas sensibles, que han servido, de alguna manera, para quitarme un peso de encima. Estoy muy contento y satisfecho de haber contado lo que he contado.

«Tenía miedo a que me pasaran el balón, incluso me escondía», «Preferías perder un partido a ganarlo»… Son frases suyas

Yo creo que no soy el único futbolista al que le daba miedo salir al campo, pedir el balón y asustarse. Seguramente que hay muchos futbolistas a los que les haya pasado esto. Hubo una época en la que no tenía nada, en la que tenía miedo a jugar. En la temporada 02/03, la Real estuvo a punto de ganar la Liga y yo estaba pasando por un muy mal momento: ansiedad, depresión, trastorno obsesivo compulsivo… y sentía que era la única persona en toda la provincia que estaba triste. Era lo que yo creía. Cada vez que ganaba la Real que era casi siempre, la distancia entre mi tristeza y la felicidad de todos, se agrandaba y las pocas veces que perdía la Real, es así de triste, sentía que esa distancia se acortaba. Me sentía menos solo. Cuento en este libro y pido disculpas muchas veces, que incluso prefería no ganar aquella Liga porque iba a ser insoportable sentir tanta felicidad cerca. La única cosa que quería hacer en aquella época era meterme en mi dormitorio y llorar. Es algo complicado de contar, tal vez entender, pero en este libro se entiende bien el porqué yo no quisiera ganar la Liga.

¿Cuándo te das cuenta de lo que te pasa?

Cuando debuto a los 19 años empiezo a sentir mucha presión. Debuto contra el Atlético de Madrid en el Vicente Calderón, hago un buen partido, pero al final me expulsan. Tengo un incidente con Hasselbaink, un delantero muy conocido en aquella época. Ese incidente hace que se cree una polémica, que me entrevisten todos los medios nacionales y paso de ser un auténtico desconocido a alguien conocido de un día para otro. La gente de la Real empieza a creer que teníamos un defensa para una década, que puede ser una leyenda, y yo no pude con esa presión. Era muy niño, tenía 19 años y no pude. Pasaban los meses, los años, empecé a sentir ansiedad, después depresión y luego el TOC: En el libro lo cuento, no quiero hacer demasiado spoiler, pero hay un incidente con un estupefaciente con el siento que se me vuela la cabeza, que me vuelvo loco. Empiezan a complicarse mucho las cosas y caigo en ese trastorno obsesivo compulsivo muy severo. Me toca sufrir.

Gurrutxaga habla sobre la presión que sentía al jugar a fútbol. Relevo

Desde los 15 años estuve yendo a las categorías inferiores de la Selección. Empiezo a sentir la presión con campos ya llenos, cuando mis compañeros estaban jugando ante apenas 200 espectadores. Siempre sentí presión, que se desbordó cuando llegué a Primera División. Me pilló muy joven. Siempre he pensado que para triunfar siendo tan joven en Primera División, hay dos maneras: o ser mucho más maduro de lo que te toca a esas edad o ser un inconsciente y yo, por desgracia, no fui ninguna de las dos y es por eso que no fui capaz de gestionar aquella presión. Era un jugador más o menos bueno, que podía haber hecho cosas en la Real, pero la cabeza me jugó malas pasadas. Así es la vida.

¿Es cierto que ya no existe tanto tabú a la hora de hablar de salud mental?

Hoy en día se habla mucho más de salud mental. Víctor Camarasa, por ejemplo, jugador del Oviedo ha estado de baja y cuando ha vuelto a los entrenamientos, ha explicado los motivos y el club le ha apoyado. Es un cambio. Lo difícil con la salud mental es acreditar que te está ocurriendo algo porque acreditar un esguince de tobillo es fácil. Lo tengo hinchado, no lo puedo girar, te dan la baja y todo el mundo lo entiende. Acreditar un esguince mental es mucho más complicado. Puedes tener una depresión, te ven en la calle y además sonriendo y dicen: '¡Qué depresión va a tener si está sonriendo!' Es complicado. Por esto digo que el caso de Camarasa supone un cambio muy importante porque lo ha dicho, que ha tenido ansiedad, depresión, problemas de salud mental, que ha estado de baja y que el club le ha esperado y le ha apoyado. Es un paso súper importante.

¿Pediste ayuda?

La primera complicación en mi caso es que yo no sabía qué me pasaba. Ahora le pongo nombre. En aquel momento lo único que creía era que me había vuelto loco. Hacía cosas muy extrañas y además las tenía que disimular. Ya es difícil disimular un TOC para cualquier persona, pero imagínate cuando tienes seis cámaras en un entrenamiento o 30.000 personas en un estadio mirándote. Disimular aquello fue muy complicado hasta que llegó un momento en el que era imposible disimularlo. Mi madre, mi familia, veía que hacía cosas muy extrañas. Ahí fue cuando pedí ayuda, fue a un psicólogo externo al club y me puse en terapia y poco a poco fui saliendo. ¿Decírselo al club? ¿a quién se lo iba a decir, al entrenador, al presidente? Eran otros tiempos. No creo que me fueran ayudar en nada, por ejemplo, renovándome el contrato. Lo disimulé y lo mantuve en silencio.

Gurrutxaga habla del trastorno obsesivo compulsivo que padeció. Relevo

¿Fue lo más difícil?

Seguramente sí, porque una vez que lo hice público o lo cuento en mis monólogos, o este libro, te quitas un peso de encima porque ya no tienes que disimular ciertas cosas. En aquella época, todas las energías me las quitaba el TOC… Tenía que limpiarme las manos 30 o 40 veces al día, tenia que pasar todas las líneas con el pie derecho. Imagínate jugar un partido en Primera con esa obsesión o tener que ponerlo todo simétricamente porque pensaba que iba a suceder una catástrofe… Era todo irracional, pero no lo podías controlar. Todo esto te quita mucha energía pues imagínate tener que esconderlo todo el rato. ¿Cómo escondes que tienes que lavarte 40 veces las manos? Era insufrible ejercer como futbolista en Primera División teniendo la cabeza como la tenía. Fue por ello que no pude aportar mucho a aquel equipo.

Zuhaitz Gurrutxaga, con el Real Unión, pelea por un balón con Raúl.  Diario Vasco
Zuhaitz Gurrutxaga, con el Real Unión, pelea por un balón con Raúl. Diario Vasco

¿Llegaste a disfrutar del fútbol en algún momento?

Creo que lo disfruté a los 12, 13 años, hasta que llegué a la Real. En Primera no pude disfrutar desgraciadamente. Llegué a odiar el fútbol. Luego, a los 27 años cuando toqué fondo y me fichó el Lemona, un equipo súper humilde de Segunda División B, resurgí y empecé a disfrutar de nuevo. Lo hice cuando sentí que no tenía ninguna presión, que nadie se acordaba de mí. Lemona era un pueblo de 3.000 habitantes, había cien espectadores viendo el partido, cero presión mediática y ahí fue cuando volvió a disfrutar. Después llegué al Real Unión y tuvimos la suerte de eliminar al Real Madrid en una eliminatoria a doble partido. Eso también lo disfruté. Empecé a resurgir cuando toqué fondo del todo y nadie se acordaba de mí.

¿Cómo recuerda esa gesta del Santiago Bernabéu?

Luego dirán que los futbolistas no somos buenos en matemáticas. Yo no lo era. En casa ganamos 3-2 y fuimos al Bernabéu pensando que nos iban a meter ocho, pero el partido fue bastante igualado. Íbamos 4-3 perdiendo. Empecé a pensar y me lie y creía que el Real Madrid tenía que meter dos goles para eliminarnos. Los últimos cinco minutos los jugué pensando que aunque metiera un gol, no tenían tiempo para hacer otro. Jugué tranquillo. Era el único que estaba tranquilo en todo el estadio porque había 60.000 personas, los 22 jugadores y el árbitro, todos sabían que si el Madrid marcaba un gol, nos eliminaban. Todos lo sabían menos yo. Y me enteré de esto en una discoteca a las cuatro de la mañana. Me llevé tal susto que se me pasó la alegría que llevaba.

Gurrutxaha habla sobre la eliminatoria de Copa ante el Real Madrid. Relevo

¿Has encontrado la felicidad?

Haber fracasado en Primera División y haber decepcionado a tanta gente hizo que buscara los focos en otro lugar y los busqué en un escenario. Empecé a hacer monólogos, luego teatro. También he trabajado en televisión y la verdad es que he encontrado mi camino. No sé si el primer objetivo era vocacional, creo que no, era más la busca del cariño que perdí en otro lugar. Pero luego he descubierto que éste es mi lugar, me siento mucho más feliz y confiado encima de un escenario que antes en un terreno de juego. Creo realmente que he encontrado mi lugar sobre los escenarios.

¿Y el miedo escénico?

Sufrí tanto el miedo escénico cuando era futbolista, con 30.000, 40.000 personas en un estadio que ahora, cuando me subo a un escenario y veo que hay 300, 400 personas en el teatro viéndome, estoy muchísimo más tranquilo. Para empezar, es diferente. En el teatro no hay variables, es decir, me aprendo un texto, me lo preparo, sé que funciona y voy con relativa tranquilidad. En un estadio de fútbol, por muy bien entrenado que estés, el balón puede botar mal, el rival puede estar mejor que tú, puede hacer viento, lluvia… Creo que es incomparable la presión que ejerce el fútbol sobre ti a la que pueda ejercer un teatro.

Futbolista, músico, monologuista, actor, escritor… ¿Qué se siente?

Aún sigo diciendo que soy exfutbolista. Todo lo demás, vivo de ello y estoy súper feliz, pero me cuesta decir que soy actor, que soy cómico, que soy presentador y menos que soy escritor. Digo siempre que soy exfutbolista y siempre lo seré.

¿Qué te produce, precisamente eso, que la gente te siga recordando como exfutbolista de la Real Sociedad?

La gente que me recuerda del fútbol, es curioso, pero lo hace por mi debut, por mi primer partido contra el Atlético de Madrid y aquel incidente con Jimmy Floyd Hasselbaink y me hace ilusión porque la Real tiene más de cien años de historia y yo, aunque sea poquito, hay alguna frase en toda esa historia que la escribí. Que la gente me recuerde aunque sea por eso, me hace feliz. Está claro que haber sido futbolista de Primera División te ayuda a abrirte puertas en otros lugares y siempre me he aprovechado esto de manera premeditada. Es decir, canto en una banda, hago monólogos, pero es un exfutbolista el que lo hace. Y eso engancha, vende. Me he aprovechado de eso. Claro está que después hay que mantenerse y creo que no se me da del todo mal esto de las artes escénicas y seguiré tirando de ello mientras pueda.

Echas la vista atrás, al Zuhaitz Gurrutxaga de 12 años. ¿Con qué soñaba?

Soñaba, como niño guipuzcoano que era, con jugar en la Real en Primera División. Conseguí aquel sueño y quien me iba a decir a mí que conseguirlo me destrozaría después la vida, no por la Real, porque evidentemente yo no estaba preparado para ello. Pero cumplí mi sueño y estoy muy orgulloso de haberlo cumplido. Quién me diría entonces cuando debuté en Primera que 15 años después me subiría a los escenarios a cantar, a hacer monólogos o a hacer teatro. La vida da muchas vueltas. No sé dónde acabaré. De momento estoy muy orgulloso de haber sido futbolista de la Real y orgulloso de poder ganarme ahora la vida en una cosa que no se me da mal.

Zuhaitz Gurrutxaga habla sobre su nueva vida. Relevo

¿Ve fútbol?

Veo muy poco fútbol. El fútbol era mi pasión cuando era niño. Después, por desgracia, acabé odiándolo porque sufrí mucho por el fútbol y después tuve alejarme de él para sentir indiferencia y hacer las paces con el fútbol. Por suerte puedo decir que he hecho las paces, veo fútbol, sin ninguna intensidad emocional. Veo fútbol, pero no me hace sufrir, incluso puedo llegar a disfrutarlo.

¿Cree que en el fútbol actual se están dando casos como el tuyo?

Yo creo que sí. Un día me vino un excompañero de la Real, alguien que ha jugado más de 300 partidos en Primera, que yo creía súper seguro de sí mismo en aquella época, pues me vino y me dijo: 'Zuhaitz, créeme que me siento identificado y que muchas veces no quería jugar y casi prefería ser suplente que titular porque salía al campo y temblaba'. Si este excompañero, que yo creía que era el tío más seguro del mundo, sintió esto, estoy seguro que mucha gente de antes y de ahora sentirá estas cosas.

¿Se considera un ejemplo?

No, de nada, y no quisiera serlo. Hay un tema con eso de ser ejemplo para alguien. Le pasa a los futbolistas que con 19, 20, 21 años les cargan con la responsabilidad de ser ejemplos para los niños, cuando ellos son niños y se les carga de una responsabilidad que no les toca. No quiero ser ejemplo de nadie ni espejo de nadie, pero si a alguien le puede servir escuchar o leer mis experiencias de entonces para ser un poquito más feliz o sufrir menos, yo seré un poquito más feliz.

Gurrutxaga abandona l terreno de juego de Anoeta.  Diario Vasco
Gurrutxaga abandona l terreno de juego de Anoeta. Diario Vasco

No sé si me he reinventado, pero sí he tenido la suerte de encontrar otro lugar y me ha ido bien. No creo que le pase a todos. Creo que he tenido suerte, primero en el fútbol y ahora con las artes escénicas. Sentirte ejemplo de alguien es tanta responsabilidad, que yo no me siento capaz para eso. ¿Un juguete roto? Me rompí yo solo.

¿Qué ha significado para Zuhaitz Gurrutxaga escribir este libro?

Lo que más me cuesta cuando me preguntan que de qué va el libro, es responder que es un libro autobiográfico. La gente puede pensar que tienes 42 años y preguntarse qué puedes contar. Suena un poco egocéntrico y me da un poco de apuro decirlo, pero si lo he hecho es porque he creído que había vivencias interesantes que contar, algunas buenas, muchas otras dramáticas, casi trágicas, pero lo he querido escribir porque sabía que, junto a Ander Izagirre, conseguiríamos escribir un libro divertido. Es un libro que habla de cosas serias, pero sobre todo, divertida.

¿Cuál ha sido, personalmente hablando, tu peor momento?

Hubo muchos momentos malos cuando fui jugador profesional. Pero hay uno en concreto del que me avergüenzo bastante. Cuando fuimos a Vigo, en la penúltima jornada de aquella Liga 2002/03, a punto de ganar la Liga. Si ganábamos aquel partido casi éramos campeones. Hubo miles de aficionados guipuzcoanos que fueron allí. Me avergüenzo de lo que sentía en aquel momento. Perdimos aquel partido y fui al que menos le afectó en toda la provincia. No sé si quería ganar aquel partido, no sé si yo hubiera podido soportar tanta felicidad alrededor si ganábamos la Liga. 20 años después siento algo de vergüenza por haber sentido aquello y por ello este libro. En este libro explico el porqué y pido disculpas. Quiero hacer las paces con aquel Zuhaitz que estaba sufriendo algo grave, que eran problemas de salud mental y por ello sentía aquello tan feo. Con este libro intento hacer las paces con el aficionado, pero sobre todo conmigo mismo.

Gurrutxaga habla de lo que sintió en Vigo. Relevo

¿Es difícil pedirle perdón a uno mismo?

Lo es. En este libro pido muchas veces perdón. Lo que no sé si he llegado a perdonarme a mí mismo por sentir lo que sentía. Este libro va a ser sanador, para mí desde luego. No sé si para alguien más, pero para mí va a ser sanador y espero que a través de este libro logre perdonarme a mi mismo, que es algo importante y difícil.

"No sé si para alguien más, pero para mí va a ser sanador y espero que a través de este libro logre perdonarme a mí mismo, que es algo importante

Zuhaitz Gurrutxaga Exfutbolista de la Real Sociedad

¿Te sientes realizado con 42 años?

He hecho muchas cosas que ni esperaba. Haber jugado en estadios en los que jugué, aunque no disfrutara, y ahora subirme a escenarios de teatros importantes, sobre todo en el País Vasco, poder presentar programas de televisión que, por suerte, han tenido seguimiento, hacer monólogos en los cuales la gente se ríe, algunos lloran, …En ese aspecto me siento realizado profesionalmente, pero sigo en la búsqueda, no sé si de la felicidad porque eso es algo difícil, pero sí dejar de pelear conmigo mismo, con estas historias de la salud mental, porque el TOC no sé si es crónico, pero está ahí cerca, siempre acecha. Llevo una lucha constante y seguramente me sienta realizado cuando gane esa lucha. Estoy en camino, espero conseguirlo y entonces te diré que me siento realizado porque hacer cosas está guay, pero lo más importante es sentirse bien con uno mismo y para ello, tengo que luchar. A una psicoanalista, al preguntarme qué es lo que buscaba, le dije que mi objetivo era no estar alerta 24 horas y estar tranquilo, relajarme, quitarme pesos de encima. Ese es mi objetivo en la vida. Con este libro me he quitado muchos pesos de encima, me he abierto en canal. Va a ser sanador y seguiré en esa lucha para sentirme bien conmigo mismo y no estar alerta 24 horas.