Europa ya desafía a Estados Unidos: "Ganaremos la próxima Ryder fuera de casa"
Rory Mcilroy y Jon Rahm todavía no olvidan la derrota sufrida hace dos años.

Roma. -El equipo europeo de la Ryder Cup está hoy de resaca, tanto física como emocional. El intenso fin de semana vivido en el campo Marco Simone que llevó a los del Viejo Continente a reconquistar la Ryder Cup tuvo su fin de fiesta en la noche del domingo, con los jugadores celebrando por todo lo alto un triunfo sobresaliente cuando no eran favoritos al llevarse el trofeo. Una pequeña revancha de lo ocurrido hace dos años en suelo norteamericano, cuando Estados Unidos apabulló a los europeos. Pero no está completa del todo.
Whistling Straits acogió entonces una edición que, como esta, tenía como claro favorito al conjunto estadounidense. Europa llegó con un equipo bastante veterano y que tan buenos resultados habían obtenido en las tres Ryder Cup previas, pero todo se torció. Los locales se impusieron por un abultadísimo 19-9, marcando desde el primer hoyo del viernes una diferencia abismal entre ambos contendientes. Y los europeos no olvidaron aquello.
En este 2023 en Roma repitieron siete golfistas que habían estado en Estados Unidos dos años antes. Jon Rahm, Tyrrell Hatton, Tommy Fleetwood, Viktor Hovland, Shane Lowry, Matt Fitzpatrick y Rory McIlroy. Precisamente este último fue uno de los que salió más afectados de aquella dolorosa derrota, con lágrimas de impotencia, algo que también se vio este año en el rostro del número 1 del mundo Scottie Scheffler.
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— Ryder Cup Europe (@RyderCupEurope) October 1, 2023
"Estoy extremadamente decepcionado de no haber contribuido más al equipo. Ha sido una semana difícil. Nunca lloré por las cosas que conseguí a nivel individual, no me importan, pero este equipo es fenomenal", apuntó entonces un emocionado McIlroy. Una muestra de la unión y la familiaridad que siempre reina en el cuadro continental y que ha sido uno de los elementos decisivos en el Marco Simone.
"Estoy extremadamente decepcionado de no haber contribuido más al equipo. Ha sido una semana difícil. Nunca lloré por las cosas que conseguí a nivel individual"
La próxima edición, ya en 2025, vuelve a ser en suelo estadounidense, concretamente en el campo de Bethpage Black Course, muy cerca de Nueva York. Y el norirlandés, el jugador más aclamado junto a Jon Rahm, ya tiene ganas de que llegue y lanza un aviso a los americanos. "Lo he dicho probablemente durante los últimos seis o siete años a cualquiera que quiera escucharme: creo que uno de los mayores logros en el golf en este momento es ganar una Ryder Cup fuera de casa. Y eso es lo que vamos a hacer en Bethpage", comentó ayer cuando todabía saboreaba el triunfo de esta edición.
Y es que lo sucedido en 2021 no es fácil de olvidar, tampoco para Rahm. "Con lo duro que fue hace dos años, perder como perdimos..." fue su primera reflexión ante los medios. Él sabe el fuerte espíritu que rodea a este torneo en el equipo europeo y que comenzó con Seve Ballesteros. Ahora espera que lo forjado en Roma pueda continuar dentro de dos años. "Ojalá podamos seguir haciéndolo en el futuro".
El de Barrika ya tiene dos Ryders en su palmarés, pero ambas logradas en Europa (París y Roma) y no ve el momento de conseguir una victoria como visitante, algo que por ejemplo a Estados Unidos se le resiste desde hace justo 30 años. Y los golfistas del Viejo Continente quieren que su capitán sea de nuevo Luke Donald.
"Two more years" (dos años más), vociferó Shane Lowry en el tee del 1 ayer cuando estaban recogiendo la copa en referencia a la continuidad del inglés, que no lo descartó por la motivación que le supone conseguir una victoria en Estados Unidos. "Obviamente, ir a Nueva York, que será una caldera y con un ambiente muy difícil, sería un desafío. Si tengo que hacer ese trabajo y ganásemos, sería todo un logró", comentó ayer el capitán europeo.
Con la cerveza de la celebración todavía corriendo porsus venas, los europeos ya piensa en 2025. Saben que lo conseguido este fin de semana en Roma es un éxito para todos ellos, pero la venganza de la durísima paliza recibida hace dos años todavía debe consumarse en tierras norteamericanas. Porque como dijo McIlroy ayer, "perder una Ryder, apesta", y si es por diez puntos de diferencia, el ánimo de revancha no se sacia solo con ganarles en tu casa. Estados Unidos ya está avisado.